El grupo Prisa vive en estado de ebullición. El conglomerado de medios, inmerso desde hace meses en una agónica carrera para encontrar solución a la amenaza que representa su elevada deuda, ha protagonizado en los últimos días episodios de máxima tensión.

La renuncia del expresidente de Indra, Javier Monzón, a asumir las riendas de Prisa, conocida el pasado viernes, ha obligado a los principales accionistas a rehacer sus estrategias y ha sacado a relucir algunas grietas existentes en el seno del consejo.

Este lunes, Prisa confirmaba que cuenta con compromisos del 48,4% del capital para suscribir la ampliación de capital por valor de 450 millones de euros -a la que se sumarían otros 100 millones procedentes de una conversión de deuda- que anunció en la noche del pasado viernes. Esta cifra deja traslucir que una parte importante de los grandes accionistas del grupo -que controlan más del 85% del capital- se muestra remisa a apoyar, al menos de forma íntegra, la operación. Las acciones de Prisa sufrieron este lunes un descalabro superior al 8%.

En medio de este convulso escenario, el actual presidente de la compañía, Juan Luis Cebrián, vuelve a emerger como gran vencedor. Cuando más próximo parecía el relevo del histórico dirigente del grupo periodístico, Cebrián logró desactivar su sucesión con una serie de exigencias que forzaron la renuncia de Monzón.

Cebrián plantea crear una fundación bajo su control que nombre a los directores de los medios del grupo

El expresidente de Indra recibió la llamada del propio Cebrián en la mañana del pasado viernes, según detallan fuentes conocedoras de las negociaciones. En ella, el dirigente de Prisa presentaba a Monzón un plan de sucesión muy diferente al que le había planteado sólo dos semanas antes, cuando el propio Cebrián le propuso la posibilidad de acceder a la presidencia del grupo de medios.

Monzón se había garantizado en los días previos el apoyo de Santander -banco del que es consejero-, así como de otros accionistas como Telefónica, para asumir la presidencia ejecutiva del grupo y pilotar los mandos del conglomerado de medios. Pero a última hora, Cebrián, que decía hablar en nombre de algunos consejeros, proponía un cambio en los términos, de modo que buena parte del control ejecutivo quedaría en sus manos durante un periodo prolongado, al menos hasta la resolución de la recapitalización del grupo.

Además, las pretensiones de Cebrián también incluían mantener bajo su poder la gestión editorial de Prisa. Según diversas fuentes, el directivo defiende la creación de una fundación que quedara bajo su control y tuviera la última palabra a la hora determinar los directores de los distintos medios del grupo. Estas exigencias resultaron inasumibles para el expresidente de Indra, que optó por hacerse a un lado.

Manuel Polanco y Cristina Garmendia también han sido planteados como presidentes de Prisa

El nombre de Monzón no ha sido el único que el consejo de Prisa ha barajado en las últimas semanas para relevar a Cebrián. Amber Capital, principal accionista de la compañía (con un 19,6% del capital) ha planteado la posibilidad de que Manuel Polanco, hijo del fundador de la compañía, Jesús de Polanco, y actual vicepresidente de Prisa, asumiera la presidencia no ejecutiva, mientras el control del negocio quedaría en manos de Manuel Mirat, nombrado recientemente consejero de la compañía.

Sobre la mesa también ha estado el nombre de la exministra de Ciencia e Innovación y actual presidenta de la Fundación Cotet, Cristina Garmendia.

Pero lo cierto es que, cuando más cerca parecía su relevo, Cebrián ha vuelto a salir victorioso en un momento en que su puesto parecía fuertemente comprometido. Y, además, lo hace garantizándose unos beneficios nada desprecibales.

Según detallaba la propia Prisa en un documento remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el consejo del grupo ha aprobado premiar a Cebrián con 1,6 millones de acciones, una vez se complete el plan de recapitalización de la compañía, “con la finalidad de alinear los intereses del presidente ejecutivo de Grupo Prisa con los de sus accionistas y en atención a su contribución al éxito del plan de recapitalización y estabilización financiera de la sociedad”.

Cebrián podría embolsarse 11 millones en los próximos meses, si tiene éxito la recapitalización

El grupo editor del diario El País valora cada uno de estos títulos a 1,2 euros (1,92 millones, en total), precio equivalente al tipo establecido para el aumento de capital. Pero lo cierto es que, a los niveles actuales -y a pesar de la fuerte caída experimentada por la cotización este mismo lunes- ese paquete de acciones alcanza un valor de mercado en el entorno de los 5 millones de euros.

Pero la tarea no parece sencilla. La compañía se enfrenta al reto de captar 550 millones de euros -algo más del doble de su valor de mercado actual- en un momento de cierta división en el consejo. “El riesgo de ejecución sigue siendo masivo y, dado su historial, la compañía no merece el beneficio de la duda”, señalan de forma tajante.

Pero para Prisa resulta esencial sacar adelante esa recapitalización, ya que precisa de esos fondos para -junto a los 450 millones obtenidos por la venta de su filial lusa Media Capital- hacer frente al vencimiento de casi 1.000 millones de euros en deuda a finales del próximo año y a otros 600 millones en 2016.

Para Cebrián, la prima por el éxito de la operación se sumaría a los cerca de 6 millones de euros de prima de jubilación que, según el contrato firmado por Cebrián en 2014, debe abonarle la compañía cuando se extinga su mandato a finales de 2018.

Pero el histórico dirigente del grupo de comunicación no tienen intención de retirarse cuando llegue ese momento. De hecho, según algunas fuentes, Cebrián se habría garantizado ya los apoyos para, al termino de su mandato ejecutivo, asumir la presidencia del diario El País, con lo que mantendría un peso decisivo en la estrategia editorial del grupo. Este cargo tendría una vigencia de 4 años y, en caso de que fuera extinguido de forma prematura, Cebrián tendría derecho a cobrar entre 2 y 3 millones de euros, adicionales.