Prisa busca soluciones de urgencia a una situación desesperada. El conglomerado de medios anunció a última hora del pasado viernes su intención de ampliar capital por valor de 550 millones de euros. La compañía emitirá, de este modo, nuevas acciones por un valor que duplica con creces su capitalización actual, que ronda los 250 millones de euros.

Esta ampliación se articula a través de dos vías. La principal, con la que espera captar 450 millones de euros a través de aportaciones dinerarias, y que conllevaría la emisión de nuevas acciones con derechos de suscripción preferente para sus accionistas. Y otra adicional, con el objetivo de obtener 100 millones de euros por compensación de deuda financiera; es decir, dirigida a acreedores del grupo que quieran convertir su deuda en capital.

Un movimiento de este calado ha sido recibido este lunes en bolsa con fuertes caídas. Las acciones de Prisa registraban descensos superiores al 9%, su peor registro en cuatro meses, y alcanzaban su nivel más bajo desde principios de septiembre. Los inversores respaldaban así la cautela con la que los expertos han recibido la operación aprobada por el consejo de Prisa.

«Dada la magnitud de las ampliaciones, la importante dilución y la necesidad de seguir cerrando acuerdos con accionistas y aseguradores, mantendríamos cautela en el valor», señalaban los analistas de Banco Sabadell.

Menos de la mitad de los accionistas de Prisa han dado ya su apoyo a la ampliación

Para Prisa, obtener el respaldo del mercado a esta operación supone un enorme reto. La compañía confirmaba a primera hora de este lunes que ha recibido «compromisos firmes» y «muestras de interés» del 48,4% del capital a la parte principal de la ampliación de capital (la de 450 millones de euros).

Aunque el grupo de medios cuenta aún con margen y afirma que «continúa trabajando para incrementar dichos compromisos de suscripción», lo cierto es que esa cifra refleja que los principales accionistas de la compañía no se han comprometido aún a respaldar de forma íntegra la ampliación de capital.

Actualmente, el principal accionista de Prisa es Amber Capital con un 19,6% del capital. La familia Polanco controla un 17,5% de la compañía; Telefónica, un 13%; HSBC, un 9,6%; Occher, un 8,9%; IMG, un 8,2%; CaixaBank, un 4,9%; y Santander, un 4,2%. En total, entre los ocho inversores de referencia, controlan un paquete de acciones superior al 85%, muy por encima de los compromisos de suscripción con los que, hasta el momento, cuenta Prisa.

De hecho, las divisiones entre los principales accionistas de Prisa ya quedaron de manifiesto a lo largo de la pasada semana, cuando se frustró el relevo de Juan Luis Cebrián como presidente ejecutivo de la compañía, por la renuncia del principal candidato, Javier Monzón, ante los cambios en el plan de sucesión impulsados por algunos miembros del consejo de la compañía.

En estas circunstancias, los analistas de Alantra afirman que «el riesgo de ejecución sigue siendo masivo y, dado su historial, la compañía no merece el beneficio de la duda».

Con todo, la firma resalta que los pasos que está dando Prisa para solventar sus problemas son los correctos. La ampliación de capital por 550 millones de euros, unida a la venta reciente de su división portuguesa Media Capital por 450 millones de euros, permitirán a la compañía reducir su deuda a unos 500 millones o 2 veces Ebitda (frente a las 5 veces actuales).

«Dicha reducción de deuda, en nuestra opinión, permitiría a Prisa el respiro que necesita para refinanciar la deuda (1.000 millones con vencimiento en diciembre de 2018 y 600 millones euros en 2019), reestructurar y reorientar el negocio», observan en Alantra.

A esto se añade la decisión de consejo de llevar a cabo el relevo de Cebrián » una vez se hayan ejecutado los aumentos de capital y la reestructuración de la deuda, de modo que la Sociedad cuente con una estructura financiera estable y sostenible», según indicaba el viernes la compañía.

«La salida del presidente y la emisión de acciones son imprescindibles para que Prisa vuelva a ser una opción de inversión y los pasos tomados por la junta son buenos», indican en Alantra.