El desafío catalán ha configurado un escenario poco propicio para la banca. Las tensiones políticas generadas por el movimiento separatista que comanda la Generalitat de Cataluña amenaza con hacer mella en la recuperación de la economía española. El propio Gobierno se ha visto obligado a rebajar sus previsiones de crecimiento para el próximo ejercicio.

Este sombrío panorama resulta especialmente inquietante para la banca, cuyo negocio depende muy directamente del contexto económico. Por eso, el sector se ha mostrado en las últimas semanas tan sensible a los sentimientos del mercado sobre la crisis catalana.

«Los riesgos macroeconómicos de la situación catalana podrían terminar siendo mayores de lo inicialmente previsto y esto es potencialmente negativo para los bancos españoles, especialmente para aquellos con mayor exposición a Cataluña», indican en Alantra.

Teniendo en cuenta esto, los inversores bajistas -aquellos que tratan de obtener beneficio de la caída de un valor en bolsa- han elevado de forma ostensible su apuesta a un tropiezo del sector financiero el parqué.

Las posiciones cortas sobre la banca del Ibex se elevaban al cierre de la pasada semana a 1.369,16 millones de euros, según los datos hechos públicos por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Esta cifra supera los 1.341,55 millones de euros que estaban invertidos para beneficiarse de una caída de los bancos el pasado 29 de septiembre, justo el viernes previo al referéndum por la independencia en Cataluña.

El incremento sería mucho más reseñable si no fuera por la depreciación que han sufrido los bancos del Ibex a lo largo de estas dos semanas. Si se valoran las acciones destinadas a posiciones cortas hace dos semanas a los precios actuales, el acumulado en las seis entidades cotizadas españolas se reduce a unos 1.294 millones, casi un 5,5% menos que actualmente.

En este repunte de la presión bajista, el comportamiento de los distintos bancos ha sido dispar. Así, han sido tres los que han experimentado un aumento de las posiciones cortas -Sabadell, BBVA y Bankia-, mientras que otros tres -CaixaBank, Santander y Bankinter- se han mantenido sin variación.

Es particularmente llamativa la diferencia en la evolución de este indicador entre los dos bancos de origen catalán, que se han visto forzados recientemente a trasladar sus respectivas sedes fuera de Cataluña para poner coto a las tensiones que azotaban a su negocio. En Sabadell, en las dos semanas posteriores al referéndum, el número de posiciones cortas se ha elevado desde el 1,94% hasta el 2,12%, el nivel más elevado desde el pasado julio. Esto significa que los inversores que especulan a una caída bursátil de la entidad que preside Josep Oliú supera los 200 millones de euros.

En cambio, en CaixaBank, la cifra ha permanecido invariable en el 0,49% en el que se mantiene desde junio, con un valor actual de 118 millones. Esto puede explicarse, en cierto modo, por la mayor protección que representa para CaixaBank la presencia en su capital de un accionista de referencia como Criteria, que concentra una parte muy significativa de los títulos disponibles.

BBVA ha sido otro de los bancos más afectados por el incremento de las apuestas bajistas, que se elevan hasta el 0,59%, desde el 0,48% de hace dos semanas. El valor de ese paquete al cierre del viernes rebasaba los 284 millones de euros. Aunque el banco que preside Francisco González no es de origen catalán, su presencia en la región se ha multiplicado de forma considerable en los últimos años, tras las adquisiciones de Unnim y CatalunyaCaixa. Société evaluaba recientemente en un 14% su exposición al riesgo de crédito en Cataluña.

El mayor repunte de la presión bajista lo experimenta, no obstante, Bankia, donde las apuestas bajistas suponen ya el 4,12% de su capital, cuatro puntos básicos más que al cierre de septiembre, lo que representa un nuevo máximo históricos. El valor de las acciones apostadas a una caída del banco nacionalizado, que acumulan cuatro meses de ascenso casi continuado, ronda los 480 millones.

Este creciente acoso a Bankia va más allá de su exposición a Cataluña y parece reflejar las dudas sobre su capacidad de obtener rentabilidad en un escenario económico que pierde tracción, las dudas sobre su integración con BMN y la posibilidad de que el Estado realice a corto plazo una venta de parte de su participación, lo que añadiría presión bajista.

Las otras dos entidades del Ibex, Santander y Bankinter, cuenta actualmente con 0,29% y un 0,4% de su capital, respectivamente, en manos de inversores bajistas. Esta cifra, que no ha variado en ambos casos desde al menos el pasado julio, representa una capitalización de 258,83 millones en el caso de Santander y de 28,46 en el de Bankinter.