La resolución del conflicto entre Cataluña y España se antoja cada vez más compleja. En el corto plazo, el choque parece cada vez más cerca, conforme se agota el tiempo concedido por el Gobierno español al presidente catalán, Carles Puigdemont, para renunciar a sus pretensiones separatistas. Si este rehusa ese requerimiento, como todo parece indicar, la intervención de la autonomía, mediante la aplicación del artículo 155 de la Constitución española, será cuestión de días.

A más largo plazo, y aunque las tensiones actuales lograran contenerse, el establecimiento de un marco de convivencia capaz de satisfacer las pretensiones catalanas tampoco parece un camino sencillo. Así lo sugieren los analistas de Moody’s en su último informe sobre la crisis catalana.

Existe cierto consenso en que cualquier pacto, si fuera posible, debería contemplar un mayor margen fiscal para Cataluña, pero, según observa la agencia, «cualquier resolución que aumente la autonomía fiscal de las regiones españolas podría tener consecuencias negativas» para la deuda del país.La agencia basa su visión en «los desafíos que las finanzas regionales han planteado a las finanzas del gobierno general en el pasado reciente».

La agencia resalta los desafíos que las finanzas regionales han planteado al Gobierno central

Una visión similar defendía recientemente el banco francés Société Générale. “Si la solución alcanzada al final conlleva una mayor autonomía fiscal, esto tendría importantes implicaciones para las finanzas públicas españolas”. Según la firma gala, permitir a Cataluña mantener la mayor parte de sus impuestos, que representan un 17% del total de impuestos generados en las autonomías, “pondría en peligro el sistema de solidaridad entre regiones” y obligaría al Gobierno central a “solicitar una mayor contribución de otras regiones para llenar la brecha fiscal”.

Mientras tanto, Moody’s teme que la aplicación del artículo 155 provoque un enconamiento de la situación. «El artículo 155 nunca ha sido utilizado y su uso para tomar el control y dirigir un cambio en el gobierno regional podría agudizar aún más las tensiones separatistas e intensificar la crisis», indica. Y advierte: «Si bien se aseguraría que Cataluña siga siendo parte de España a corto plazo, su uso también aumentaría la incertidumbre sobre cómo evoluciona el callejón sin salida en un horizonte de tiempo más largo».

Moody’s sigue considerando baja la probabilidad de secesión de Cataluña, pero «la muy rápida intensificación de las tensiones, junto con el estancamiento político actual, sugiere que ha aumentado algo en las últimas semanas».

La agencia también se muestra preocupada por el impacto económico de la crisis actual sobre la economía española. «Un estancamiento sostenido que aumente el riesgo de perturbaciones económicas y legislativas y, en última instancia, la independencia de Cataluña (sean cuales sean los desafíos legales y constitucionales que puedan plantearse) inclinarían» la situación económica hacia el lado negativo.

Riesgos políticos

También la agencia Fitch se ha referido este martes a la crisis catalana, que, en su opinión, ha contribuido a elevar los riesgos políticos a corto plazo en España, debilitando la capacidad del Gobierno para implementar políticas a nivel nacional.

Fitch decidió el pasado mes de julio elevar desde estable hasta positiva la perspectiva del rating BBB+ de la nota soberana de España, cuya economía espera que crezca un 3,1% este año y un 2,5% en 2018.

En su análisis, la agencia destaca la diversificación y el alto valor añadido de la economía española, así como los avances en competitividad desde la crisis, los bajos tipos de interés de la deuda pública y la fortaleza de las instituciones, mientras señala que los elevados niveles de deuda pública y desempleo, así como el riesgo político, limitan la calificación soberana de España.

Fitch ve más difícil una solución negociada al conflicto por la confrontación reciente

«El carácter de confrontación del voto por la independencia de Cataluña ha aumentado los riesgos políticos a corto plazo y hace que la solución negociada sea más complicada, pero por ahora sigue siendo consistente con nuestra actual evaluación de la calificación soberana», señaló la agencia.

En este sentido, Fitch advierte de que los acontecimientos recientes pueden dificultar al Gobierno la captación de apoyos parlamentarios de partidos minoritarios como el PNV a los presupuestos para 2018.

De este modo, la agencia considera que la disminución de las tensiones entre el Estado y Cataluña tendría consideraciones positivas para la solvencia, así como también en el caso de una reducción adicional del déficit o un crecimiento más fuerte de lo previsto.