No hay antecedentes comparables en la literatura económica. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), el auditor de las cuentas públicas, ha rebuscado hasta entre la prensa escrita para encontrar situaciones similares con las que aproximar un cálculo del impacto que la crisis institucional en Cataluña puede tener sobre la economía española. El Brexit, la elección de Donald Trump como presidente de EEUU o incluso las dudas sobre la viabilidad del euro en 2012, por citar algunos ejemplos.

El resultado final es un complejo cálculo, sujeto a todo tipo de cautelas, que deja las previsiones enviadas por el Gobierno a Bruselas en un ejercicio «prudente» y que avanza que el crecimiento del PIB de España en 2017 podría quedar reducido a la mitad el próximo año si el conflicto en Cataluña se estanca.

AIReF tenía que hacer por estas fechas una evaluación de los Presupuestos para 2018. Pero en ausencia de los mismos, tan solo ha realizado esta valoración del escenario macroeconómico enviado por el Gobierno a Bruselas junto al Plan Presupuestario.

Estima que la crisis en Cataluña tendrá dos tipos de efectos. Uno directo y más cuantificable sobre el consumo y los flujos financieros, tanto en Cataluña como en el resto de España, fruto de la incertidumbre, que alcanzaría las cuatro décimas sobre el PIB en el caso de que el shock fuera transitorio.

Este efecto coincide con el previsto por el Gobierno. La Autoridad Fiscal, que también cree que el impacto económico se podrá ver, aunque de poco calado, en 2017, parte de una estimación de crecimiento del 2,7%, frente al 2,6% inicialmente previsto por el Gobierno en 2018. A partir de ahí, el Ejecutivo ha incluido en el cuadro macroeconómico una reducción de tres décimas hasta el 2,3% por la situación en Cataluña, mientras que AIReF aplica una rebaja de cuatro décimas, hasta esa misma cifra.

Sin embargo, si el problema se mantiene encallado durante todo 2018, este impacto alcanzará los 1,2 puntos porcentuales, alrededor de 13.000 millones de euros. De este modo, la previsión de crecimiento para el próximo año podría caer del 2,6% o 2,7% a entre el 1,4% y el 1,5%, la mitad que el crecimiento de alrededor del 3% en 2017.

Además, este deterioro tendría un claro efecto sobre las finanzas públicas porque caerían los ingresos públicos, principalmente. Según las estimaciones de la Autoridad Fiscal, el deterioro sería de entre dos y cinco décimas, con lo que el déficit público podría quedar en el 2,7% del PIB, aún por debajo, eso sí, del 3% que fija la frontera del déficit excesivo.

El deterioro aún puede ser peor

Por si fuera poco, el informe de la Autoridad Fiscal entiende que hay otro tipo de impactos económicos que tienen que ver más con la situación particular de Cataluña. Son la fuga de empresas y otro tipo de “perturbaciones idiosincráticas”. “Hemos visto literatura y no hay forma de poner un número a esto”, insisten las fuentes del auditor.

Lo que se sabe que es Cataluña es un territorio que supone por sí solo más del 20% de la población española, con lo que lo que ocurra en él puede tener un efecto desbordamiento que afecte al resto de España. Y eso, al menos, se puede medir.

Por ejemplo, por cada punto que caída de la actividad en Cataluña habría una rebaja adicional de dos décimas en el crecimiento del resto de España, y por cada punto porcentual de caída del empleo en la región, la disminución en el resto de España sería de 0,17 puntos y de dos décimas en el empleo agregado del conjunto del país.

¿España se asoma a una nueva recesión? Desde AIReF señalan que “no hay en estos momentos presiones inflacionistas y que sus empresas disponen de gran liquidez, lo que hace pensar que el ciclo económico tiene bastante recorrido alcista”. Sin embargo, en el caso de Cataluña aseguran que la incertidumbre es enorme y ni dan por hecho ni descartan una recesión.