La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha advertido este viernes que el independentismo puede poner a Cataluña al borde de la recesión si persiste el desafío político de la Generalitat.

En rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, ha explicado que hay indicadores económicos ya lo están anticipando. Uno de ellos es la caída «dramática» del turismo en la región, que ha cifrado ya entre el 20% y el 30% en el caso de las reservas hoteleras.

También las inversiones, que descendieron un 10% en el segundo trimestre del año en Cataluña, frente a un crecimiento superior al 13% en el resto de España.

Además, Saénz de Santamaría ha recordado que las agencias de rating, como S&P, ya están lanzando avisos de que la fuga de empresas de Cataluña puede llevar a esa recesión en Cataluña. «La Generalitat está creando todas las condiciones para sumir a Cataluña en una aguda desaceleración», ha advertido la vicepresidenta.

A la vista de estos riesgos, Sáenz de Santamaría ha admitido que el Ejecutivo se plantea rebajar sus previsiones de crecimiento para la economía española si se mantiene en el tiempo el conflicto político en Cataluña.

Cataluña enfría la euforía económica del Gobierno

El Ejecutivo remitirá a Bruselas este lunes el nuevo escenario macroeconómico y el plan de presupuestario para 2018, a falta de un nuevo proyecto de Ley de Presupuestos para el próximo año. Las nuevas cuentas debía haberse aprobado antes del 15 de octubre, pero no ha sido posible porque el desafío catalán ha dinamitado las posibilidades de apoyo del PNV y ha abierto la puerta a una prórroga de los Presupuestos de 2017.

Según avanzó esta semana el ministro de Economía, Luis de Guindos, estaba prevista una revisión de la previsión de crecimiento del PIB de una décima, hasta el 3,1%. Estaba previsto que en el Consejo de Ministros de este viernes se confirmara esta cifra y que se expusiera el resto de cambios en el escenario de previsiones.

Sin embargo, la vicepresidenta del Gobierno ha asegurado que el actual contexto político en Cataluña obliga al Ejecutivo a ser «más prudente». «Si no hubiera una pronta solución nos deberíamos ver obligados a una bajada de las expectativas de crecimiento», ha dicho.