Netflix tiene un problema importante: su maquinaria de producción y adquisición de contenidos requiere una gran cantidad de inversión para poder mantener el ritmo. Este mecanismo es crucial para fidelizar e incrementar el número de suscriptores que tiene en todo el mundo.

Hasta ahora ha ido todo bien. Los responsables de departamento financiero se las han apañado para seguir sacando billetes de debajo de las piedras que permitan sufragar los más de 7.000 millones de dólares, casi 6.000 millones de euros, que están presupuestados para aumentar el catálogo de series, documentales y películas con el sello de Netflix.

Sin embargo, las cifras no terminan de cuadrar y la compañía ha tenido que recurrir a la emisión de deuda para captar 1.600 millones de dólares, casi 1.400 millones de euros, con los que alimentar la rueda de producciones. Según reza el comunicado hecho público por la firma de Los Gatos este lunes, este capital lo dedicarán a propósitos «corporativos, entre lo que podría estar la adquisición, producción y desarrollo de contenidos, así como inversión y potenciales adquisiciones».

Buenos resultados

Esta emisión de bonos llega sólo unos días después de la presentación de los resultados relativos al tercer trimestre fiscal de la compañía, que fueron más que positivos. Netflix superó por primera vez en la historia los 100 millones de usuarios de pago, elevando esta métrica hasta más allá de los 104 millones en todo el mundo. Si sumamos a aquellos que utilizan el servicio de prueba gratuito el número crece hasta los 109 millones.

Otro de los hitos de la presentación de las cuentas es que los suscriptores de fuera de Estados Unidos ya son más que los que están dentro de las fronteras estadounidenses, territorio de nacimiento de la compañía. En total fueron 51,35 millones de cuentas con bandera norteamericana, por los 52,68 millones de usuarios de pago más allá de dicho país.

También los ingresos continúan aumentando. En los últimos tres meses llegaron a las arcas de la firma de Los Gatos 2.875 millones de dólares, casi 2.500 millones de euros, frente a los 2.671 millones de dólares, casi 2.300 millones de euros, del segundo trimestre del ejercicio.

Pese a que hay más usuarios de pago fuera de Estados Unidos, el grueso de los ingresos siguen llegando desde dentro del ese país. En total fueron 1.547 millones de dólares, unos 1.315 millones de euros, los que generaron los suscriptores norteamericanos, por los 1.327 millones de dólares, 1.130 millones de euros, del resto del mundo.

Más deuda

Netflix ha tenido que recurrir a la emisión de deuda para conseguir capital. Es una de las vías habituales, pero puede convertirse en un problema cuando es un recurso explotado más de lo debido. La compañía fundada y dirigida por Reed Hastings ya tenía que hacer frente al pago de más de 15.000 millones de dólares, más 12.700 millones de euros, de deuda en los próximos cinco años, cantidad a la que ahora habrá que sumar estos nuevos bonos.

Los inversores, en cualquier caso, no están castigando este movimiento. Las acciones de la compañía en Wall Street apenas registraban descensos inferiores al medio punto a media sesión hasta el entorno de los 193,5 dólares por participación.

No hace tanto desde que el valor registrara sus máximos históricos, el pasado 16 de octubre. Fue justo después del anuncio de la subida de precios de dos de sus tarifas, las más populares, en un movimiento que también afectará a los usuarios españoles. Ese aumento del coste de las tarifas aumentó le reportó a Netflix repuntes superiores al 5% y un avance en su capitalización que rondó los 5.000 millones de dólares, más de 4.250 millones de euros.

Así, Netflix ya vale más de 84.000 millones de dólares, más de 71.000 millones de euros. Su fuerte crecimiento amenaza ya a los protagonistas tradicionales del consumo televisivo: en los últimos seis meses Atresmedia y Mediaset, los dos grupos audiovisuales más potentes de España, han perdido casi un 30% de su valor.