El ministro de Energía, Álvaro Nadal, ya previó hace meses que el recibo de la electricidad acabaría el año habiendo subido unos 100 euros para un consumidor medio. En lo que va de año la factura de ese cliente medio (con un consumo de 3.900 kilovatios hora y una potencia contratada de 4,4 megavatios) ya se ha encarecido en 74 euros, y en el conjunto de 2017 se acabará cumpliendo el vaticinio. “Quizá quede un poco por debajo de los 100 euros”, se apunta ahora desde el Ministerio.

Entre enero y octubre, la factura eléctrica se ha incrementado un 12% (hasta un coste total de 688 euros en esos diez meses) y el recibo de gas natural se ha encarecido entre un 4,5% y un 3,2% en función del tipo de consumo (hasta los 794 euros para los usuarios de la tarifa TUR 2 y de 255 para los de TUR 1).

«La subida de precio de este año es lógica en mercados que dependen cada vez más de las renovables», dice el Ministerio de Energía

El Ministerio de Energía mantiene intacto desde hace meses su argumentario sobre los precios energéticos: 2017 está siendo un año normal en precios, muy similar a los niveles alcanzados en electricidad y gas en 2015; mientras que 2016 fue un año con precios atípicamente bajos por la baja cotización internacional del petróleo y del gas y porque en España hubo condiciones meteorológicas anormalmente favorables (con mucha lluvia y mucho viento, que dispararon el uso de las hidráulicas y la eólica, que son más baratas).

“La subida de este año es la consecuencia razonable del cambio en las condiciones meteorológicas y por la subida de las materias primas. No hay que preguntarse por qué sube la luz este año, sino por qué bajo tanto en 2016, que fue un año atípico con precios extraordinariamente reducidos», sostienen fuentes del Ministerio de Energía. “Las causas de la subida de este año son claras: falta de recursos naturales (agua y viento) y el encarecimiento de las materias primas. Es la situación lógica en mercados eléctricos que dependen cada vez más de las energías renovables».

Paquete de medidas

El Gobierno prepara algunas medidas que, en principio, pueden acabar teniendo un impacto positivo en el precio de la electricidad y del gas natural, pero sólo de manera indirecta, a base de incluir algunas mejoras técnicas en el funcionamiento de los mercados para evitar la volatilidad de los costes. «Las medidas no son para bajar artificialmente el precio, que sería contrario a las normas de la Unión Europea. Están diseñadas sólo para mejorar el funcionamiento de los mercados para evitar puntas de precio. No sirven para bajar directamente el precio, pero tendrán impacto en los costes».

«No hay que preguntarse por qué suben luz y gas este año, sino por qué bajaron tanto en 2016»

En este sentido, el Consejo de Ministros aprobará esta semana la reforma del mercado del gas que el ministro Nadal anunció como urgente el pasado enero, en pleno subidón de los precios de la electricidad por la ola de frío. El Ejecutivo pretende obligar a los dos grandes operadores gasistas, Gas Natural Fenosa y Endesa, a que inyecten un volumen mínimo de gas en el mercado mayorista de gas (Mibgas), y así evitar que los comercializadores hagan ofertas desorbitadamente altas por falta de liquidez en el mercado. Se trata de una forma de contener los precios de la luz de manera indirecta, ya que el gas se utiliza para producir electricidad cuando hay picos de demanda.

Con el mismo objetivo, el Gobierno obligará a las eléctricas a almacenar más gas natural y así evitar que haya puntas de precios por tener que comprarlo de urgencia cuando hace falta. El Ministerio de Energía establecerá en el próximo plan de invierno que las operadoras tengan de manera obligatoria reservas equivalentes a 3,5 días de consumo, frente a los dos días que hasta ahora fijaba la normativa. Esto es, las reservas obligatorias se elevan un 75%.

Asimismo, desde el Ministerio de Energía su intención de hacer parar grandes fábricas en caso de que haya riesgo de fuertes subidas de luz. El Gobierno pretende hacer uso del servicio de interrumpibilidad (el que hace que más de un centenar de grandes industrias tengan que suspender o reducir su consumo y por el que cobrarán este año 525 millones de euros) no sólo para hacer frente a desequilibrios entre oferta y demanda, sino también por razones económicas. Si es más barata la interrumpibilidad que los servicios de ajuste del mercado diario, Red Eléctrica podrá activarla automáticamente.

Y, por último, el Gobierno ultima introducir otras mejoras en el funcionamiento del mercado eléctrico para que la casación de oferta y demanda se acerque más al tiempo real, y con ello que sean las propias compañías las que ajusten por sí mismas los desvíos entre producción y consumo eléctricos sin esperar a los servicios de ajuste de última hora.

Señales de precio al consumidor

En cualquier caso, el Ministerio de Energía descarta introducir cambios en las bases fundamentales del mercado mayorista de la electricidad (en el que eléctricas y traders compran y venden electricidad para el día siguiente), con el argumento de que el modelo que se utiliza en España es el mismo o muy similar al de otros 17 países de la UE y que todos utilizan con carácter general el mismo algoritmo de casación entre oferta y demanda.

Pero lo que hasta ahora es una particularidad del sistema español, según critican varias fuentes del sector eléctrico nacional, es utilizar directamente la cotización del mercado mayorista -con sus vaivenes habituales- para fijar parte del recibo de la luz regulado. El precio mayorista para determinar más de un tercio del precio minorista.

El precio del pool -incluso la cotización de cada una de las horas en caso de que el cliente tenga contador inteligente- se usa en España para establecer el coste de en torno a un 35% del recibo final que pagan los consumidores que están acogidos a la tarifa regulada, denominada Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC).

“Es lógico que existan este tipo de señales de precio para el consumidor. En la Unión Europea se valora positivamente el PVPC español precisamente por esto. Y la tendencia en Europa hacia este tipo de contratos dinámicos es creciente”, apuntan fuentes del departamento comandado por Álvaro Nadal. “A los consumidores les impacta casi en tiempo real las subidas del mercado, pero también se benefician de las bajadas”.