Un líder mundial en el negocio de las energías renovables. El pasado mes de abril, la nueva Siemens Gamesa comenzaba su andadura bajo los mejores auspicios. Aquel matrimonio era visto por gran parte de los expertos como una excelente vía para “ganar escala, haciendo que el negocio sea más resistente en los malos tiempos y mejor preparado para crecer en los buenos tiempos”.

Gamesa se había ganado para entonces la condición de joya del parqué español, tras remontar más de un 2.000% en sólo un lustro. Y su unión con el gigante tecnológico germano parecía sembrar el camino para nuevos éxitos bursátiles. Pero, transcurridos poco más de siete meses de recorrido conjunto, el panorama del nuevo rey global de los aerogeneradores se muestra cada vez más sombrío.

Las acciones de Siemens Gamesa retrocedían en la mañana de este martes en torno al 7%. Ésta era la contundente respuesta que daba el mercado a los resultados que la compañía presentó en la tarde del lunes, acompañados de un plan para recortar unos 6.000 empleos a nivel global, más del 20% del total. Durante los primeros seis meses de recorrido conjunto, el grupo energético registró unas pérdidas de 135 millones de euros y vio descender su cifra de ingresos más de un 12%.

Los analistas de Santander resaltan que las cuentas de la compañía muestran algunos puntos positivos, especialmente el fuerte incremento de los pedidos, pero reconocen que «la cautelosa guía [de negocio futuro] ofrecida y un fuerte mensaje sobre el aumento de la presión de precios sugieren un precio más débil de las acciones en el corto plazo».

La fuerte competencia en precios y el frenazo del mercado indio llevan a la compañía a rebajar previsiones

Este nuevo tropiezo de Siemens Gamesa se enmarca en una sucesión de decepciones que han ido ajando en los últimos meses la fe de los inversores en la compañía. El grupo acumula un descalabro próximo al 50% desde el pasado mes de mayo, lo que ha llevado el valor de una compañía que nació con una capitalización superior a los 13.500 a situarse actualmente ligeramente por encima de los 7.500 millones de euros, casi 6.000 millones menos en apenas siete meses.

La compañía  se enfrenta a un complejo escenario de mercado, donde a la fuerte competencia en precios -derivada entre otras razones de la expansión del sistema de subastas competitivas- y a un entorno de incertidumbre en diferentes mercados clave, especialmente en India, donde el mercado se encuentra paralizado. «Siemens Gamesa Renewable Energy espera que el mercado se recupere por completo en 2019, pero en cualquier caso estaríamos viendo una suspensión temporal que se extiende más de lo previsto», indican en Bankinter.

Y para añadir más motivos de preocupación, la propuesta de algunos miembros de la Cámara de Representantes de EEUU de retirar subvenciones a las energías renovables también ha pesado en el ánimo de los inversores hacia Gamesa en los últimos días.

Todo esto dibuja un panorama a corto y medio plazo poco alentador. El grupo estima un Ebit para 2018 de unos 700 millones de euros (el punto medio de su rango de estimaciones), lo que implicaría un descenso del 10% respecto al de 2017 y un 14% frente a lo estimado por el consenso de analistas, según comentan los analistas de Bankinter.

Desde el pasado mayo, las acciones de Siemens Gamesa han retrocedido cerca del 50%

A este escenario se han sumado en los últimos tiempos las incertidumbres generadas por la prematura salida del equipo gestor que había comandado la resurrección del negocio de Gamesa desde 2012, como son el expresidente Ignacio Martín y el ex director general ejecutivo Xabier Etxebarría. Estos cambios han agudizado la desconfianza entre los inversores.

Con todo, aún hay firmas que mantienen su confianza en el futuro de la empresa fusionada. Es el caso de Alantra: «Hace un mes actualizamos Siemens Gamesa Renewable Energy a comprar en la creencia de que incluso si el futuro cercano seguía siendo complicado, las acciones tenían un buen valor a largo plazo, especialmente en un contexto en el que somos optimistas sobre las perspectivas a largo plazo tanto para la industria como para la compañía. Y aunque el mensaje enviado ayer por la dirección muestra que los próximos trimestres serán aún más difíciles de lo que pensamos, nuestra visión a largo plazo permanece sin cambios».

Una visión similar defiende Ángel Pérez, analista de Renta 4, para quien, «pese a la baja visibilidad de cara al largo plazo, creemos que el posicionamiento de Siemens Gamesa le permitirá afrontar las oportunidades que pudiesen surgir, tanto en el segmento onshore como en el offshore, donde las perspectivas a nivel global ofrecen interesantes potenciales de crecimiento».