La hasta ahora celebradísima fusión de Gamesa y la filial eólica de Siemens está suponiendo un rotundo fiasco para sus inversores. Y, entre ellos, Iberdrola no es ni mucho menos una excepción. El derrumbe de la cotización del grupo de energías renovables, que ronda el 50% desde mediados de mayo, ha supuesto una notable pérdida de valor de las acciones que controla la eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán.

Iberdrola, que cuenta con una participación del 8% en el fabricante eólico, ha visto esfumarse en poco más de seis meses unos 570 millones de valoración de su paquete accionarial en Siemens Gamesa. Los títulos en manos de la eléctrica, que llegaron a valer cerca de 1.150 millones de euros el pasado 15 de mayo, apenas se valoran ahora en unos 578 millones.

Auge y caída de una fusión

La integración entre el negocio de renovables de Siemens y Gamesa nació bajo los mejores augurios por parte de los expertos. Y ese optimismo enmarcó los primeros pasos del grupo cuya fusión se culminó a principios del pasado abril, creando un gigante del sector, con una valoración de 13.500 millones de euros. Entonces los accionistas aún se las prometían felices, también Iberdrola que no aprovechó la fusión para salir de la compañía y optó por el canje accionarial para tener presencia en un grupo no estratégico.

Pero la situación empezó a enturbiarse el pasado julio, cuando se conocieron los primeros resultados trimestrales del grupo, y se desbarató aún más en octubre, con una revisión a la baja de su previsión de beneficios anuales (de 900 millones a una nueva estimación de 790 millones de euros).

Y desde entonces, la sucesión de decepciones ha sido una constante en la trayectoria del grupo, que ha visto salir a parte de la antigua cúpula de Gamesa -que contaba con un amplio respaldo en los mercados- y que ha anunciado un duro plan de reestructuración que se traducirá en un recorte de 6.000 empleados. Estas noticias, unidas a la débil evolución del negocio han provocado que la capitalización bursátil de Siemens Gamesa se haya reducido ya a poco más de 7.000 millones.

El cabreo de Galán

El presidente de Iberdrola ha mostrado en los últimos días abiertamente su preocupación con la evolución de su inversión en Siemens Gamesa y también su descontento con la gestión realizada del grupo alemán (Siemens controla un 59% del capital de la empresa fusionada).

Iberdrola pasó de ser un socio industrial en Gamesa a un socio meramente financiero en la nueva compañía, pero se quedó para vigilar que “las cosas se hacían razonablemente bien” y para salvaguardar un “esquema con bastante españolización”. Ahora el acuerdo parasocial entre la eléctrica y Siemens está incluso en entredicho.

«No podemos estar contentos con una compañía que ha perdido más del 50% de su valor en seis meses. Cuando ves cosas como que hacen un ‘profit warning’  [revisión a la baja del beneficio] y casi te enteras por el periódico, que cambian personas de alto nivel… Uno piensa que estamos enloqueciendo y algo está fallando», ha llegado a decir Sánchez Galán.