Sareb, la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria, termina el año con dos de las mayores operaciones del año al colocar dos carteras de créditos fallidos entre grande fondos internacionales.

El banco alemán Deutsche Bank se ha adjudicado una cartera de 375 millones de euros de deuda fallida de Sareb, mientras que el fondo americano Oaktree está a punto de hacerse con otra valorada en torno a 250 millones. Ambas carteras, denominadas Proyecto Inés y Proyecto Tambo, respectivamente,  destacan como dos de las transacciones de mayor calado realizadas por el llamado banco malo durante el último año, confirman a El Independiente fuentes conocedoras.

Proyecto Inés, que inicialmente se puso a la venta con un nominal de 500 millones y se ha cerrado como suele ser habitual con una valoración menor -375 millones-, está compuesta fundamentalmente por crédito hipotecario con colateral. Proyecto Tambó salió al mercado con un perímetro de 300 millones y también parece que vaya a cerrarse a en el entorno de los 250 millones.

La Sareb se constituyó en 2012 con la misión de vender 200.000 activos inmobiliarios procedentes de los bancos valorados en algo más de 50.000 millones.

Además, en julio lanzó su canal de venta préstamos fallidos valorados en 400 millones dirigido a inversores y profesionales para impulsar la desinversión de parte de su cartera de activos financieros. Su compromiso es proceder a la liquidación de los inmuebles y préstamos adquiridos antes de noviembre de 2027.

El compromiso de Sareb es liquidación los inmuebles y préstamos antes de noviembre de 2027

Para acelerar el proceso, Sareb planea sacar a Bolsa a principios de 2018 su socimi Témpore Properties, con una selección de sus mejores pisos en alquiler, cerca de 1.400 propiedades en las áreas metropolitanas de grandes capitales y otras zonas con alta demanda en el mercado de alquiler.

El debut bursátil llegará en el primer trimestre del próximo año, ya que, aunque Sareb tiene todo listo para empezar a cotizar y su idea era hacerlo a finales de 2017, está en negociaciones con el MAB, el mercado alternativo en el que cotizará.

Entre las últimas grandes transacciones de Sareb figura la ejecutada en noviembre, cuando vendió a fondos asociados a la firma de inversión SVP Global el préstamo hipotecario garantizado con el edificio InTempo,situado en Benidorm (Alicante).

Sareb adquirió en 2012 el préstamo de 108 millones de euros que Caixa Galicia había otorgado a la promotora Olga Urbana para construir el edificio residencial InTempo.

Hasta septiembre, Sareb vendió un total de 13.796, lo que supone un incremento del 55% respecto al mismo periodo de 2016. De ellos, 7.855 se correspondían con activos propios y 5.941 estaban vinculados a préstamos de la compañía.

Tal como señaló la firma, cuyo 45,9% está en manos del FROB, «el crecimiento de ventas de activos se vio favorecido por la recuperación del mercado inmobiliario y el lanzamiento de diferentes campañas comerciales, tanto en el segmento residencial como en el de no residencial (suelo, activos logísticos y oficinas)». En este periodo, «mientras la comercialización de activos propios residenciales (viviendas, garajes y trasteros) creció a ritmos del 50%, hasta las 6.207 unidades, el segmento de no residencial (naves, locales, hoteles y oficinas) lo hizo en un 99,4%, hasta las 345 unidades».

Ingresos

La cifra total de ingresos de Sareb al cierre de septiembre creció un 3,6% respecto a los nueve primeros meses del 2016, hasta 2.394 millones.

La sociedad subraya que, dada la composición de la cartera de activos de Sareb –integrada en un 68% por préstamos vinculados al sector inmobiliario-, el peso de los ingresos derivados de la gestión de estos préstamos sigue siendo mayoritaria respecto a los de las ventas de inmuebles.

Por su parte, los ingresos de la gestión de préstamos cayeron el 6,8% en los nueve primeros meses del año hasta totalizar 1.599 millones de euros, fundamentalmente por los menores intereses cobrados y la reducción de las amortizaciones y cancelaciones de préstamos en una cartera de menor tamaño respecto al año anterior.