La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha impuesto una serie de medidas a Renfe Operadora relacionadas con la contratación de maquinistas y la escasez de éstos en el sector privado: “Actualmente, Renfe emplea al 97% de los maquinistas en España”, señala la nota de prensa del supervisor, que recuerda que el mercado de viajeros por tren no está liberalizado y solo el sector de las mercancías cuenta con empresas privadas.

Competencia, por tanto, ha comunicado una resolución “en la que impone a Renfe una serie de condiciones para garantizar que las empresas privadas que compiten con ella en el transporte de mercancías cuenten con maquinistas suficientes y puedan ofrecer sus servicios en igualdad de condiciones”, reza el comunicado. La CNMC se basa en que las ofertas de contratación de Renfe “atraen a los maquinistas de sus competidores porque estos no pueden igualar las ventajas de contratación del operador público”. Y para ello se ha sacado de la chistera una polémica medida: Renfe deberá “prestar” durante tres meses conductores al sector privado.

Condiciones laborales “irreplicables”

Esa es la iniciativa más importante de la Resolución sobre la solicitud de intervención de la Asociación de Empresas Ferroviarias Privadas en relación con los procesos de selección y contratación del personal de conducción ferroviario por parte de Renfe Operadora, publicada en la web del supervisor. “Gracias a su condición de empresa pública”, dice dicha resolución sobre Renfe, “y la posibilidad con que cuenta de operar en exclusiva en el mercado nacional de transporte de viajeros, puede ofrecer unas condiciones laborales a sus maquinistas irreplicables para las empresas privadas”.

Competencia alude a la “fuga de maquinistas hacia Renfe”, especialmente tras abrir la firma estatal bolsas de contratación en 2015 y 2016. “Esta política de contratación supuso que los competidores de Renfe no pudieron suplir esas bajas y sufrieron importantes pérdidas de personal en sus plantillas”, reza la nota.

La controvertida medida de la CNMC ve “necesario” que Renfe “preste transitoriamente durante tres meses” a la empresa en cuestión “un servicio mayorista de tracción de forma no discriminatoria y a precios orientados a sus costes directos de prestación a las empresas que hayan sufrido bajas de más del 20% de su plantilla como consecuencia de una convocatoria del operador histórico”.

Efecto llamada del sector público

En otras palabras, si Renfe abre una convocatoria de empleo y una de las empresas privadas existentes (desde 2005, año en que se produjo la liberalización) tiene una fuga de conductores, el operador estatal se verá obligado a prestar maquinistas.

Competencia reconoce que no solo las ventajas económicas, salariales y laborales benefician el hecho de que los aspirantes prefieran Renfe al sector privado. “También es cierto que RENFE no es responsable de las ventajas anteriores”, concede la CNMC, “y difícilmente podrá evitar que maquinistas contratados por las empresas alternativas acudan a sus convocatorias”. “Efectivamente, las convocatorias de Renfe generan un importante efecto llamada dado que el personal de las empresas privadas busca su incorporación a una empresa pública”, constata la resolución.