Del total de mercancías transportadas en España en 2016 (medidas en toneladas netas), un 70,6% se mueven por carretera y un 27,9% por barco. Tan solo lo hacen en tren un 1,4% de las mercancías, según la cuota modal establecida por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en el Informe de Supervisión del Mercado de Transporte Ferroviario de Mercancía, publicado recientemente en la web del supervisor. Una cifra que no hace otra cosa sino certificar el estado comatoso del sector.

En definitiva, Competencia critica en su estudio que teniendo una gran red ferroviaria que permite a los trenes de mercancías circular a lo largo de 11.738 kilómetros, la actividad del sector en España se sitúe en el puesto 24 de los 28 países de la UE. Solo están detrás países pequeños como Luxemburgo o con escasa tradición ferroviaria como Grecia o Irlanda. El peso de los trenes de mercancías en los demás estados comunitarios es superior.

El sector está comatoso y es el 24 de los 28 estados de la UE en mercancías transportadas

Solo cogiendo el transporte terrestre (es decir, carretera y ferrocarril), las toneladas netas por kilómetro desplazadas en tren en España suponen un 4,7% de la actividad; y solo cogiendo las toneladas, ésta cae hasta el 2%. La media europea de toneladas por kilómetro transportadas es del 18,9%, situándose en el 26,3% en Alemania (un país donde es habitual ver trasiego de trenes kilométricos cargados de containers), en el 18,2% en Francia o en el 15% en Italia.

“La cuota modal en España se sitúa en la parte más baja de los países de la Unión”, reza el informe de Competencia, “superando únicamente a países con una extensión mucho más reducida o con carácter insular”.

El sector de las Mercancías está liberalizado desde 2005, el año en que se separaron Renfe y Adif (hoy planean ambas unirse de nuevo mediante un holding). “El ferrocarril de mercancías solo constituye el 5% del transporte de mercancías interior en España”, resaltaba un informe de Fedea publicado hace justo un año. “Esto contrasta con la situación en la mayor parte de los países europeos y con el objetivo de que alcance el 30% del transporte para 2030 en el marco de la Unión Europea”.

En 2005 se movían 30,9 millones de toneladas: ahora, liberalizado el sector, 26,3 millones

En 2005, primer año de la liberalización, se transportaron 30,9 millones de toneladas en los ferrocarriles nacionales; en 2014 -últimos datos disponibles en el Observatorio del Ferrocarril- se movieron solo 27,3 millones de toneladas. En 2016 y de acuerdo con el último informe de la CNMC, las toneladas netas han caído hasta los 26,3 millones. La carretera en España se come prácticamente todo, y el resto de mercancías lo copa el transporte marítimo.

La pérdida de cuota de mercado desde la liberalización es preocupante, y aunque los expertos advierten que el descenso de los combustibles benefició claramente a los camiones y demás vehículos a motor, el sector no solo no remonta sino que retrocede cada vez más. Justo el camino contrario que desea la UE, que aboga por potenciar las mercancías ferroviarias porque contaminan menos.

La cuota de mercado de las empresas ajenas a Renfe ha crecido en 2016, copando éstas el 27% en ese año. El resto es todo Renfe Mercancías, una de las cuatro filiales en las que se subdivide el operador. Y a pesar de que la parte privada no deja de aumentar (en total solo hay nueve empresas), el sector pierde cada vez más terreno con la carretera. De hecho, Renfe Mercancías se halla inmersa en un plan de reestructuración que prepara el director general, Abelardo Carrillo, nombrado hace menos de un año, con el fin de hacer a la empresa viable.

Las firmas que operan en el sector son nueve: Acciona Rail, Comsa, Continental Rail, Ferrovial, Pecovasa, Logitren, Tracción Rail, Transfesa (controlada por la alemana Deutsche Bahn) y Transitia.

De los 1.500 km de AVE donde podría haber mercancías, solo un tramo de 114 km es relevante

Remontar en el sector del ferrocarril es una constante para los Gobiernos de la UE. Pero el caso español sugiere además que hasta el momento no se han hecho bien las cosas. Un ejemplo: hay 1.500 kilómetros de vía de alta velocidad que podrían aprovecharse para desplazar mercancías (1.507 kilómetros concretamente). Pero según Competencia, “únicamente el tramo de 114 kilómetros entre Barcelona y la frontera francesa tiene una actividad mínimamente significativa de trenes de mercancías”. Otros 1.400 kilómetros de la red de AVE están disponibles y no tienen apenas uso; todo esto en un país que pide acelerar la construcción del Corredor Mediterráneo cuya apuesta principal no es mover viajeros por el litoral español: es transportar bienes y productos.

El coche siempre le comió demasiado terreno al tren en el área de mercancías. Ha sucedido en toda Europa. Pero en España más. “La explosión del automóvil trajo consigo un colosal desarrollo del transporte de mercancías”, destaca el prestigioso historiador ferroviario Miguel Muñoz en su libro Renfe 75 años de historia. “Y la cuota de mercado del ferrocarril cayó del 52% en 1950 al 12% en 1975”. Hoy esas cifras serían una quimera.