Economía

España aprovecha la subida de rating para vender deuda a los fondos internacionales

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España aprovecha la subida de rating para vender deuda a los fondos internacionales
El Tesoro aprovecha la subida de rating para lanzar un bono sindicado entre inversores internacionales.

Emma Navarro, secretaria general del Tesoro y Política Financiera. Europa Press

Resumen:

El Tesoro ha puesto en marcha la colocación de un bono sindicado a un plazo de 10 años. La institución ha encargado a una serie de bancos la operación, que permitirá a la institución elevar su base inversora entre los grandes fondos internacionales. El Gobierno trata de aprovechar de este modo el buen tono de la deuda española, respaldada por la reciente mejora de rating por parte de Fitch, para obtener financiación a largo plazo a costes mínimos. La prima de riesgo española se situó este lunes en los 84 puntos básicos, mínimos desde 2010, y ha recortado ya 31 puntos desde el inicio de 2018.

España quiere sacar rédito a la A que desde el pasado viernes luce en la calificación de su deuda. El Tesoro Público ha decidido aprovechar la creciente confianza en torno a la economía nacional para lanzar la emisión de un bono sindicado a 10 años.

La institución que dirige Emma Navarro ha dado mandato a Barclays, BBVA, Citi, HSBC, Natwest Markets y Santander para llevar a cabo la operación, en la que, a diferencia de en las tradicionales subastas, los bancos colocadores se ponen en contacto con los posibles compradores para venderles directamente los títulos.

Así, las emisiones sindicadas sirven al Tesoro para ampliar la base inversora, alcanzando a grandes fondos internacionales que, de forma general, no acuden a las subastas ordinarias.

El Tesoro ha puesto en marcha la venta de un bono a 10 años en una colocación sindicada

Esta operación, cuya cuantía y fecha de ejecución se encuentran a expensas de las condiciones de mercado, se produce en un momento dulce para la deuda española, una vez que en los mercados empieza a imponerse la idea de que la solidez de la economía española le permitirá seguir liderando el crecimiento en Europa a pesar de las incertidumbres políticas en Cataluña.

La subida de rating que anunció Fitch el pasado viernes, situando la calificación crediticia de España en su mejor nivel de 2012, permite el acceso a los fondos que tienen una política de inversión en deuda más restrictiva -aquellos que sólo invierten en bonos a partir de ciertos niveles de calidad.

La buena nueva se dejó notar este lunes en los mercados de deuda. El interés del bono español a 10 años recortó tres puntos básicos, hasta situarse en el 1,41%, su nivel más bajo en seis semanas. Este movimiento favoreció que la prima de riesgo estirara su buena racha reciente y se estrechara hasta los 84 puntos, un nivel no visto desde 2010. Desde el inicio de 2018 ha se ha reducido en 31 puntos básicos.

La deuda española está logrando, de este modo, sortear este arranque de ejercicio los temores a que la gradual retirada de los estímulos del BCE (que desde este mes ha reducido sus compras de deuda a 30.000 millones de euros, frente a los 60.000 anteriores), provocara un repunte de los costes de la deuda.

La prima de riesgo se redujo este lunes hasta los 84 puntos, mínimos desde 2010

El repunte de los tipos sí ha sido notable, hasta la fecha, en la deuda de los países considerados más seguros y que, por ello, ofrecían menores rendimientos, como es el caso de Alemania, Francia u Holanda, mientras que Grecia, Portugal o España han logrado salir indemnes de esta situación.

Dada la situación, el Gobierno parece decidido a acelerar sus planes para cubrir las necesidades financieras de 2018, en las que el Tesoro tiene previsto captar unos 220.000 millones de euros en títulos de deuda.

La emisión, además, de un bono sindicado a un plazo de diez años permitirá a la institución que dirige Emma Navarro perseverar en su objetivo de prolongar la vida media de la deuda, que en 2017 cerró en el plazo récord de 7,13 años.

En un momento en el que los inversores se muestran dispuestos a pagar por prestar dinero a España a plazos de hasta tres años, el Tesoro prefiere no centrarse en estos explotar estos réditos, que resultan poco menos que anecdóticos en la factura total de la deuda, y aprovechar la situación para garantizarse financiación a largo plazo a los actuales tipos mínimos y conseguir mayor margen para gestionar sus vencimientos.

El Tesoro llevó a cabo su última colocación de deuda sindicada el pasado 27 de junio. Entonces, colocó 8.000 millones de euros en un bono a 10 años con vencimiento el 31 de octubre de 2027 y un cupón del 1,45%, en una operación en la que la demanda superó los 28.900 millones.

Este martes la institución volverá al mercado con una emisión de letras a 3 y 9 meses con la que espera captar entre 1.000 y 2.000 millones de euros. La subasta de referencia es la celebrada el pasado 12 de diciembre, cuando colocó 2.887 millones de euros con intereses negativos, del -0,592% en el caso de las letras a tres meses y del -0,411 % en las de nueve meses.