La deuda española está de moda en los mercados. Los inversores se han lanzado este martes con un apetito inusitado a por el nuevo bono que el Tesoro español ha puesto en los mercados.

La colocación de un bono sindicado a 10 años que el organismo público puso en marcha este lunes ha alcanzado una demanda superior a los 43.000 millones de euros, una cifra que representa un máximo histórico.

Este interés de los inversores por hacerse con estos títulos ha permitido finalmente al Tesoro colocar un total de 10.000 millones de euros a un tipo de interés del 1,45%, una cifra que se sitúa por debajo del 1,52% que el Tesoro pagó en la última subasta de un bono a 10 años, celebrada el pasado 4 de enero.

A través de esta colocación sindicada (en la que los bancos colocadores se dirigen directamente a los inversores interesados para venderles la deuda), el Tesoro ha alcanzado a un amplio número de inversores. Según los datos facilitados por el Ministerio de Economía, la demanda de títulos ha procedido de 299 cuentas inversoras, muy diversificada tanto por tipo de inversor como por zonas geográficas.

Los inversores internacionales han acaparado casi el 80% de las solicitudes de bonos

La participación de inversores no residentes ha alcanzado el 78,2% de la sindicación, con un peso preponderante de los provenientes de Alemania, Austria y Suiza, con un 24,9% en conjunto, así como de Reino Unido e Irlanda, que acapararon un 21% de las solicitudes.

Por tipo de inversor, la mayor participación correspondió a los bancos, con un 31,8%, seguido de aseguradoras y fondos de pensiones, con un 29,8% y gestoras de fondos, con un 23,4%.

Todas estas cifras son indicativas de la renovada confianza hacia la deuda española que impera entre los inversores en las últimas semanas. La subida de rating anunciada el pasado viernes por la agencia Fitch ha supuesto un nuevo voto de confianza hacia una economía que apunta a mantener un crecimiento sólido, pese a las incertidumbres políticas generadas por el desafío separatista catalán.

«Es una clara señal de la confianza creciente, de la importancia de la subida del ‘rating’ que hizo (la agencia de calificación crediticia) Fitch el viernes por la noche, que yo espero que continúe, e indica que se va ampliando la base de inversores potenciales en deuda española», aseguró el ministro de Economía, Luis De Guindos, en una rueda de prensa al término del consejo de ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea, antes de que se conocieran los datos definitivos de la colocación.

Baja la prima de riesgo

En este contexto, la caída de la prima de riesgo a sus niveles más bajos desde 2010 es la prueba más evidente de esa mejora de la confianza. El diferencial entre el interés de la deuda española y la alemana ha descendido este martes al entorno de los 80 puntos básicos, cuatro menos que el día anterior.

La rentabilidad del bono a 10 años ha caído, asimismo, hasta el 1,36%, el nivel más bajo en un año.

Esta situación ha sido aprovechada por el Tesoro para acelerar la captación de la financiación para 2018, cuando está previsto que se emitan títulos por valor de 220.000 millones de euros tanto a corto como a largo plazo. «Con esta primera sindicación del ejercicio 2018, de 10.000 millones de euros, el Tesoro ha cumplido con el 16,3% de su objetivo de emisión a medio y largo plazo para todo el año (126.310 millones de euros)», ha explicado Economía.