Desde que José María Álvarez-Pallete sustituyera hace dos años a César Alierta en la presidencia de Telefónica, ha ido introduciendo cambios en el equipo directivo y creando su propio núcleo de hombres de confianza. Ahora completa la remodelación con relevos en puestos clave para el grupo, con la salida de Luis Miguel Gilpérez al frente de Telefónica España y de Eduardo Caride en la división de Hispanoamérica (que agrupa sus mercados latinoamericanos, menos Brasil), entre otros cambios.

La comisión de nombramientos del grupo estudia esta mañana la remodelación de la organización de la dirección del grupo en diferentes áreas, y previsiblemente los cambios serán refrendados por el consejo de administración de Telefónica en su reunión de mañana, según ha confirmado la compañía.

Pablo de Carvajal se pone al frente de una nueva dirección que unifica la secretaría del consejo y el área de regulación

Uno de los relevos de mayor calado es la marcha del presidente de Telefónica España, Luis Miguel Gilpérez, que será sustituido por su número dos, Emilio Gayo. Gilpérez ha sido alma máter de la transformación radical del negocio de la compañía en España en los últimos años (y con ella de todo el sector), con el lanzamiento de las ofertas convergentes Movistar Fusión, con la creación de la mayor red de fibra óptica de Europa y con la apuesta por los contenidos audiovisuales.

Además, el grupo crea la figura de consejero delegado en Telefónica España. Un cargo que pasará a ocupar María Jesús Almanzor, hasta ahora directora del territorio sur de la filial española de la operadora.

Hispanoamérica se parte en dos

También se renueva la cúpula que dirige los negocios en toda Latinoamérica menos Brasil (el gigante del cono sur cuenta con una división propia). Álvarez-Pallete emprende una nueva organización de los negocios en el área de Hispanoamérica, sustituyendo a Eduardo Caride y segregando la división en dos áreas diferenciadas para el norte y el sur de la región, que pasan a estar dirigidas por el colombiano Alfonso Gómez y el argentino Bernardo Quinn, respectivamente.

Con los relevos en España y Latinoamérica, Pallete ha renovado en menos de dos años las cúpulas de todas las áreas geográficas en que opera el grupo, tras los cambios ya emprendidos al frente de las divisiones de Telefónica en Reino Unido, Alemania y también Brasil. El año pasado el presidente de Telefónica también se acompañó al frente del grupo de un consejero delegado con el nombramiento de Ángel Vilá.

Un nuevo ‘hombre fuerte’ corporativo

La revolución en la cúpula contempla también la unificación de las áreas de Secretaría General y la de Asuntos Públicos y Regulación (hasta ahora bajo la dirección de Ramiro Sánchez de Lerín y de Carlos López Blanco, respectivamente), que pasan a estar lideradas por Pablo de Carvajal.

Por otro lado, el área de Recursos Humanos pasa a denominarse área de Personas y se potencia al pasar a reportar directamente al presidente del grupo. Al frente de esta dirección estará Marta Machicot, que pasará a formar parte del comité ejecutivo de Telefónica.

“El mundo digital nos exige una renovación permanente», destaca el propio presidente Álvarez-Pallete en un comunicado sobre la remodelación. «Y a esta exigencia obedece la estructura propuesta hoy. Un relevo generacional en la organización de la compañía, que hará de Telefónica una compañía más ágil, más sencilla y definitivamente centrada en la gestión, el servicio al cliente, el crecimiento, la eficacia y la rentabilidad».