Malos tiempos para las bolsas. Los índices mundiales viven sumidos en la convulsión durante los primeros compases de febrero. Al desplome de Wall Street en la tarde de este lunes, el mayor en siete años, le ha seguido un varapalo similar en los mercados asiáticos, sucedido por una apertura de fuertes caídas en las bolsas europeas.

El Ibex ha firmado un recorte del 2,53%, que le sitúa en los 9.810 puntos, su nivel más bajo desde el pasado marzo. De este modo, el índice español no sólo ha borrado todas las ganancias registradas en los primeros compases de 2017, sino que vuelve a alejarse de la cota de los 10.000 puntos, un nivel que no logra consolidar con firmeza desde hace casi tres años.

El buen comienzo de año ha quedado eclipsado por el descalabro de las últimas jornadas. En sólo siete sesiones, el Ibex ha visto esfumarse alrededor de un 7,5% de su valor, lo que se ha traducido en la pérdida de superior a 50.000 millones en la capitalización de las compañías del índice.

El castigo de este martes golpea a la casi totalidad de los valores del índice, con compañías como Cellnex, ACS e Iberdrola entre las más damnificadas, con recortes en el entorno del 4%.

El Ibex no logra consolidar con firmeza los 10.000 puntos desde hace ya más de tres años

En el resto de Europa, el resto de grandes plazas europeas también sufre el embate de la incertidumbre. El Ftse 100 británico resta más de un 2,5%, mientras que los números rojos en el Dax alemán, el Cac 40 galo y el Mib italiano se sitúan por encima del 2%.

Los inversores muestran de este modo su creciente inquietud por la situación de la economía global. Una preocupación que no nace, ni mucho menos, de la debilidad del crecimiento global sino al contrario. En los mercados prima en las últimas jornada el temor a que una economía más fuerte de lo esperado, provoque un repunte de la inflación que obligue a los bancos centrales a retirar de forma precipitada los estímulos monetarios que han sustentado la recuperación de las bolsas durante años.

«Hay que tener en cuenta que en EEUU la reforma fiscal, por razones populistas, está inyectando crecimiento a una economía que no lo necesita, pues está a pleno empleo -con déficit presupuestario, que aumenta la presión a la baja sobre el dólar- cuando el exceso de capacidad empieza a estar ajustado. Además, el apalancamiento del consumidor en EEUU ha caído significativamente y puede aumentar con los salarios, generando inflación o incapacidad de las compañías para aumentar precios», comenta César Pérez, director de inversiones de Pictet WM.

En este escenario, los expertos consideran hasta cierto punto lógico que pudiera producirse una corrección de las bolsas mundiales, que acumulaban fuertes ganancias sin apenas respiro en los últimos meses. El índice Ftse All World había remontado más de un 26% en los últimos doce meses.

Lo que sí resulta más inesperado es la virulencia de la caída, algo que muchos analistas achacan a los sistemas de negociación automatizada. Esta corrección «era algo que podía ocurrir en cualquier momento dado el elevado nivel de sobrecompra y las exigentes valoraciones de muchos valores. Sí debemos destacar que nos sorprende la virulencia de la misma, algo que parece consustancial con los cada vez más abundantes sistemas de trading de alta frecuencia«, indican en Link Securities.

De cualquier modo, sigue primando la idea de que el escenario actual sigue ofreciendo alicientes para nuevas subidas de las bolsas, por lo que la tendencia alcista debería reiniciarse medio plazo.