Economía

El pinchazo de los bonos castiga a las bolsas: pierden en 6 días las ganancias de tres meses

logo
El pinchazo de los bonos castiga a las bolsas: pierden en 6 días las ganancias de tres meses
Las bolsas pierden todas sus ganancias en el año ante el pinchazo de los bonos.

Paneles de cotización en el interior de la Bolsa de Madrid. EFE

Resumen:

La suerte de los mercados ha virado con fuerza en las últimas jornadas: las fuertes ganancias de enero han tornado en números rojos en apenas una semana. Las bolsas mundiales han visto esfumarse más de 3 billones de dólares.

El Ibex, aunque se mantiene en positivo en 2018, también ha sufrido una caída del 5% en seis días y se sitúa al filo de los 10.000 puntos, un nivel del que no lograr despegarse desde inicios de 2015.

Las caídas de las bolsas se han producido en paralelo a la fuerte subida de las rentabilidades de los bonos.

Los inversores temen que la fortaleza económica se traduzca en un repunte de la inflación que obligue a los bancos centrales a retirar sus estímulos de forma acelerada, lo que podría provocar un frenazo brusco del crecimiento.

Los analistas, en cambio, creen que el escenario sigue siendo positivo para la subida de las bolsas y señalan que estas caídas pueden representar una oportunidad.

La suerte de los mercados ha virado en cuestión de días. Si al cierre de enero, índices como el Ibex celebraban lo que representaba su mejor inicio de año desde 2011, apenas una semana después las bolsas mundiales ven cómo todos los réditos acumulados desde el inicio de año, y aún más allá, se han esfumado.

El índice Stoxx 600, que engloba a los mayores valores de la bolsa europea, se ha situado este lunes en sus niveles más bajos desde el pasado noviembre, tras restar cerca de un 5% en las últimas seis sesiones. Idéntica suerte ha corrido el EuroStoxx 50, de la eurozona, que ha retrocedido a mínimos desde septiembre. Y en el caso del Ibex, aunque logra mantenerse en positivo en el año -un nimio 0,21%-, el 5% que ha perdido en los últimos seis días le dejan al filo de los 10.000 puntos, unas cotas que implican regresar a los mismos niveles en torno a los que se viene moviendo desde inicios de 2015.

“¿Tiene sentido que estamos en los mismos niveles de 2015? ¿Estamos en la misma situación? Yo creo que no”, afirma el director Alphavalue en España, Pablo García.

El reciente tropiezo de las bolsas europeas se ha producido en el preciso momento en que las empresas se hallan inmersas en plena campaña de resultados, que suelen ir acompañados de las perspectivas para el resto del año. En esta campaña, obviamente, ha habido lugar para decepciones, pero se trata de casos puntuales que no enturbian un escenario general positivo. “Los resultados no justifican las caídas. Es verdad que a los niveles a los que habían llegado las bolsas los inversores podían demandar algo más para seguir subiendo, pero el escenario empresarial que se está planteando en esta campaña de resultados sigue siendo positivo”, afirma Jorge Lage, analista de CM Capital Markets.

Las razones del fuerte retroceso de las bolsas hay que buscarlas, por lo tanto, en otros terrenos. Y el mercado de deuda tiene gran parte de la explicación. “La caída del precio de los bonos [que evoluciona de forma inversa a la rentabilidad] ha provocado cierta preocupación en los inversores, que han preferido recoger beneficios ante las dudas que les genera esta situación”, comenta Pablo García.

La fortaleza de la economía global genera temor a una retirada acelerada del apoyo de los bancos centrales

El interés del bono alemán a 10 años se mueve ya en máximos desde septiembre de 2015, por encima del 0,7%, tras remontar más de 40 puntos básicos en sólo dos meses. El bono francés también ha sumado alrededor de 40 puntos básicos desde diciembre y ronda el 1% de rentabilidad, por primera vez desde las pasadas elecciones presidenciales en el país. E incluso el bono español a 10 años ha visto alterado su buen inicio de ejercicio y se sitúa en el 1,45%, tras sumar diez puntos básicos en sólo dos semanas.

Tampoco Estados Unidos escapa a esta situación. De hecho es, en gran medida, el causante. El interés del bono estadounidense a 10 años se mueve en sus niveles más elevados desde hace cuatro años, en el 2,85%. Muchos analistas han fijado en torno al 3% el límite al que podría llegar sin causar un problema a los mercados en su conjunto.

La fortaleza de los últimos datos económicos en Estados Unidos, donde el empleo sigue pulverizando récords, han espoleado en los últimos días la expectativa de que la inflación vaya a recuperarse a lo largo del año y obligue a la Fed a elevar los tipos de interés a un ritmo superior al esperado hasta ahora. En este escenario, el Dow Jones y el S&P 500 han sufrido también pérdidas superiores al 4%.

Y la solidez que muestra el crecimiento económico a nivel global, con Europa a la cabeza, justifica que los temores del mercado norteamericano se extiendan al resto. Las bolsas mundiales, que acumulaban fuertes ganancias en los últimos meses, han visto esfumarse más de 3 billones de dólares de valoración en las seis últimas jornadas.

“Este temor porque la inflación reaparezca antes de lo esperado ha provocado que desde hace unas semanas los mercados de bonos se hayan tensionado, provocando el repunte de las rentabilidades de estos activos y, por tanto, encareciendo la financiación de países y empresas. La lectura que han hecho los inversores de este nuevo escenario es sencilla: la mayor inflación forzará a los bancos centrales a anticipar la retirada de estímulos monetarios, lo que penalizará la liquidez y aumentará los costes de financiación, algo que tiene un impacto directo en las cuentas de resultados de muchas compañías”, explican los analistas de Link Securities.

Los analistas creen que el escenario económico sigue justificando subidas en las bolsas mundiales

Para los analistas, sin embargo, este escenario está lejos de representar un problema. “Al final, lo que hay detrás de todo esto es una mejora del entorno macroeconómico”, indica Pablo García, quien se muestra confiado en que los bancos centrales sabrán lidiar con esta situación sin generar un frenazo de la economía global.

En la misma línea, Jorge Lage defiende que este escenario sólo representaría un riesgo cuando se alcanzaran unos niveles de tipos de interés mucho más elevados de los actuales, el ritmo de crecimiento económico empezara a flaquear y la renta variable llegara a suponer una alternativa interesante a la bolsa. Y creo que para eso aún queda mucho”.

De este modo, los expertos defienden que estas caídas pueden suponer una buena opción para tomar posiciones. “Estamos a poco más de 15 veces los beneficios de 2018. Las bolsas no están caras”, sentencia García.