La justicia germana estrecha el cerco sobre Audi. Agentes de la Fiscalía y la policía alemana han vuelto a registrar este martes la sede central del fabricante de automóviles, en el marco de las investigaciones sobre la manipulación de emisiones contaminantes en vehículos diésel.

Según informaciones remitidas por la Fiscalía de Munich, han sido registradas las oficinas que tiene Audi en la ciudad de Ingolstadt, la planta de la compañía en Neckarsulm y una vivienda particular. «El foco de la investigación está en el uso de dispositivos técnicos para la manipulación de las emisiones de los motores diésel V6 de 3 litros destinados al mercado europeo», explicó.

La Fiscalía comunicó, igualmente, que actualmente hay catorce personas acusadas por su implicación en el fraude de los vehículos diésel vendidos por Audi en Estados Unidos. Ninguno de los acusados ha formado parte de la dirección del fabricante de vehículos.

Audi se encuentra bajo la sombra de la sospecha desde el pasado mes de marzo, cuando se conoció la investigación a la que estaba siendo sometida por la posible manipulación de las emisiones diésel para cumplir con la normativa de Estados Unidos.

Ya en junio, el Gobierno germano confirmó las sospechas de que la compañía había manipulado las emisiones de los motores diésel de su modelo A8. Poco después, la compañía decidió llamar a revisión 850.000 vehículos en Europa y otros mercados, equipados con motores V6 y V8 TDI, para actualizar el software encargado del control de las emisiones de gases contaminantes.

Hay 14 personas acusadas por su implicación en el fraude de las emisiones diésel de Audi en EEUU

Y el pasado mes de enero, la Oficina Federal de Vehículos a Motor (KBA), dependiente del Ministerio de Transportes alemán, ordenó a la compañía alemana llamar a revisión para su arreglo más de 127.000 vehículos diésel manipulados

En los procesos que están siendo actualmente objeto de investigación, se determina el posible delito de fraude y publicidad ilegal en la venta en Europa y Estados Unidos de algo más de 200.000 vehículos diésel desde 2009. En ese contexto se ha abierto también un procedimiento de imposición de sanciones económicas contra miembros de la dirección de Audi todavía no identificados y contra la propia empresa, por su posible cooperación o participación en los hechos.

Un sector bajo sospecha

El escándalo de los motores diésel ha golpeado de forma recurrente a los fabricantes alemanes desde que en septiembre de 2015 se conoció que Volkswagen había falseado los datos de emisiones de sus vehículos diésel en Estados Unidos. Desde entonces, otras enseñas del grupo se han visto envueltas en la sospecha, como es el caso de Audi o también de Porsche.

Del mismo modo, fabricantes como Daimler, propietario de Mercedes-Benz, también han estado bajo investigación.

La industria del motor se ha visto, asimismo, envuelta en otras polémicas recientes, como la suscitada a raíz de las informaciones que apuntan a que los grandes fabricantes alemanes (BMW, Daimler y Volkswagen) realizaron experimentos sobre el efecto de las emisiones de gases nocivos con monos e, incluso, con humanos.