La economía española sigue acumulando loas. La agencia S&P ha sido la última en alabar la solidez del crecimiento español, que sigue mostrando unos ritmos sin par entre las principales economías europeas. Y ni siquiera la crisis catalana parece amenazar ese riesgo.

Así se desprende del último informe sobre previsiones en Europa que ha publicado este mismo viernes la agencia de calificación. En ella prevé que la economía española seguirá liderando el crecimiento entre las principales potencias del continente este año año y los dos próximos.

“Esperamos que el crecimiento del PIB se mantenga fuerte, alcanzando el 2,7% en 2018 y el 2,1% en 2019”, auguran los analistas de la agencia sobre España. Unas cifras que se sitúan muy por encima del 2% y el 1,7% que pronostican de media para la economía de la eurozona.

S&P, que el pasado septiembre decidió posponer una esperada subida del rating español por la crisis catalana, resalta ahora la solidez que ha seguido mostrando la economía española a pesar de las incertidumbres generadas por el desafío soberanista en Cataluña.

La agencia advierte de la elevada tasa de empleos temporales y prevé que España crezca menos del 2% en 2020

Esto no significa, sin embargo, que este asunto haya dejado de representar un riesgo, ya que “la crisis en Cataluña puede reducir la confianza de los consumidores y las empresas, así como perturbar los negocios, especialmente en Cataluña”, advierten.

Además de Cataluña, S&P advierte otras amenazas en el panorama de la economía española que, según su pronóstico, conducirán a una progresiva ralentización del crecimiento hasta situarse ya en 2020 por debajo del 2%.

“Esperamos una desaceleración gradual, ya que el nivel aún alto de deuda en el sector privado probablemente debilitará la demanda de préstamos bancarios”, observan. A esto se añaden los problemas derivados del mercado laboral, ya que “la mayor parte de la creación de empleos está en contratos temporales y la transición a contratos fijos es muy baja en España”.

A todo esto, los analistas de la agencia de calificación suman los problemas derivados de la debilidad del Gobierno, en minoría en un parlamento fragmentado, lo que podría “obstaculizar las reformas estructurales necesarias para reducir las restricciones al crecimiento económico”.

Todo esto resta fuerza a las noticias positivas que se derivan del sector exterior, donde “las condiciones económicas favorables entre los socios comerciales y el aumento de la competitividad deberían respaldar el crecimiento de las exportaciones”.

Asimismo, S&P observa que “los riesgos relacionados con la deuda pública están disminuyendo. Aunque la deuda sigue siendo alta, lo que limita el margen fiscal, es probable que el Gobierno cumpla con el objetivo de déficit presupuestario de este año”.

En todo caso, en general, positiva visión que mantiene la agencia sobre España contribuye a dar fuerza a sus perspectivas favorables sobre el conjunto de la economía de la eurozona, donde espera que el crecimiento se prolongue durante los próximos tres años, “respaldado por las mejoras constantes en el mercado laboral, las condiciones financieras favorables y la demanda global sostenida”.