El nuevo Plan de Vivienda del que el Ministerio de Fomento lleva meses hablando no contendrá tantas novedades: la principal, que por primera vez se financiará a los promotores privados, y no solo a la promoción pública de viviendas sociales o VPO. Recibirán dinero aquellos constructores que fomenten el alquiler durante 25 años: en concreto, 36,750 euros de ayudas por vivienda para las empresas.

Así lo ha dicho el ministro Íñigo de la Serna, que ha presentado el plan a grandes rasgos. «Es un plan con vocación social», ha recalcado, «fruto de un amplio proceso de participación». Por primera vez, sin embargo, se financia la promoción de viviendas privadas, fuera de los parqués autonómicos o locales de vivienda pública.

Pensado para el periodo 2018-2021, el plan aumenta un 62,5% más que el anterior las subvenciones: de 888,2 millones de euros a 1.443 millones. A esta cifra se le suma el dinero aportado por las comunidades autónomas: 350 millones de euros corresponden a este año, 357 millones a 2019, 364 millones a 2020 y 372 millones a 2021.

Convenios, en dos meses

El plan tendrá efectos retroactivos desde el pasado 1 de enero, e incluye ayudas al arrendamiento con un límite de hasta 900 euros al mes, siempre que se cumplan una serie de requisitos. Según ha explicado De la Serna en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros, los dos grandes objetivos del plan son promover el parque de viviendas en alquiler y fomentar la rehabilitación y la regeneración urbana y rural.

«En un plazo de dos o tres meses tienen que estar suscritos todos los convenios y abiertas todas las órdenes de ayudas», ha afirmado de la Serna. Igualmente hay ayudas para financiar el alquiler de hasta el 50% del precio de arrendamiento, pero siempre y cuando dicho alquiler no rebase un precio máximo. Los precios de los alquileres no paran de crecer, especialmente en las grandes ciudades como Madrid y Barcelona.