La CEOE ha elaborado un prolijo informe sobre los efectos de las últimas reformas laborales en el que dibuja con precisión cómo se ha transformado el mercado laboral a lo largo de la crisis. Entre los datos, a cuál más revelador, uno resume en qué medida la salida de la crisis se esta produciendo a costa de la precariedad: una cuarta parte de los contratos firmados en 2016 duró menos de una semana, frente al 19,3% de 2010. Más aún, la CEOE  admite que esta proporción podría ser aún mayor que lo que ofrecen los datos del Servicio Público de Empleo (SEPE).

La patronal asume que la contratación inferior a una semana ha ganado peso progresivamente durante los últimos años de la crisis, hasta el punto de que “es el único grupo que incrementa su peso de manera importante”. De alguna manera, es algo lógico que aumente el peso de estos contratos cuando aumenta la temporalidad, puesto que un mismo indefinido no se contabiliza como nuevo contrato todos los meses y, en cambio, por cada uno de ellos hay cientos de empleos de pequeña duración entrando y saliendo de los registros. De hecho algo más del 70% de los trabajadores tienen contratos fijos.

Sin embargo, la CEOE señala que, si bien los de menos de una semana suponen un cuarto del total de los contratos, no todos están censados. “Pueden ser más ya que se desconoce la duración de los contratos que se agrupan en el concepto ‘indeterminados’, que se supone que son por obra y servicio determinado y “también podrían tener esa duración tan reducida”.

De acuerdo con los datos del SEPE, dentro de esta bolsa de ‘indeterminados’ están un 35,5% de todos los contratos que se firman. Así que un 25% de los contratos son de menos de una semana y muchos otros muchos también podrían serlo.

Además, otro 4,5% de los contratos firmados en 2016 era de entre una semana y 15 días, y otro 8%, de entre 15 días y un mes. Si se observa la evolución de estas modalidades de contratación se llega al último dato disponible, el de febrero de 2018, en el que las proporciones se mantienen y, en todo caso, cae el peso de los contratos de entre 15 días y seis meses y aumenta el de los indefinidos del 8,57% en 2016 al 11,2%.

La CEOE admite que se produjo una reducción de los contratos por obra o servicio y eventuales en los años centrales de la crisis y un crecimiento “significativo” a partir de 2013, algo habitual en las dinámicas de crisis, cuando los primeros empleos que se destruyen son los temporales, al tener indemnizaciones más bajas, y también son los primeros que se crean con la recuperación, por ser más baratos y permitir más flexibilidad en caso de una salida en falso.

De hecho, otro de los datos que aportan los empresarios es que la tasa de temporalidad ha crecido del 18,9% al 21,5% entre 2012 y 2017, y es ya 10 puntos porcentuales superior a la media de la UE28.

El informe también habla de la contratación a tiempo parcial, que ha aumentado su peso sobre el total hasta el punto de que su presencia se ha doblado en los últimos 20 años. Actualmente, el 35,6% de los contratos registrados se encuadran en esta modalidad, por encima del 29,4% de 2010. Sin embargo, lo importante de este dato es que la proporción de personas que tienen un empleo a media jornada porque no encuentran otra cosa alcanza el 61,9%, diez puntos porcentuales más que en 2010 y más del doble que en la UE28.

Críticas al contrato ‘estrella’ de la reforma laboral

La CEOE también sugiere en su informe que el contrato ‘estrella’ de la reforma laboral, el de apoyo a emprendedores, con el que el Gobierno quería fomentar la contratación indefinida entre los jóvenes, ha fallado.

Este contrato solo podía suscribirse en empresas de menos de 50 trabajadores y tenía un periodo de prueba de un año antes de convertirse en indefinido, tras el que, de no prolongarse, no cabía indemnización para el trabajador. Las críticas al contrato se centraron en ese supuesto amago de despido libre. Sin embargo, en lo que le toca a las empresas, el problema era su utilidad.

Para ellas existía una deducción fiscal de 3.000 euros si el primer contrato de trabajo concertado por la empresa se realizaba con un menor de 30 años. Además, existía una bonificación en el caso de contratar a desempleados.

Desde febrero de 2012, momento de la puesta en marcha de la última reforma laboral del PP, hasta el 31 de diciembre de 2017, se han formalizado 792.419 contratos, el 37% de ellos con menores de 30 años. El total representa el 11,5% de los contratos indefinidos iniciales y su tasa de supervivencia está muy cercana a la del resto de contrataciones indefinidas. Estos datos son los que ensalza Empleo.

Sin embargo, la CEOE a la vista de los resultados la incidencia de este tipo de contrato está siendo “limitada”, probablemente porque está vinculada únicamente a empresas pequeñas. Además, la patronal lamenta que solo el 5,83% de todos estos contratos cuente finalmente con deducciones fiscales.