Las políticas de familia y de carácter demográfico se han convertido en Euskadi en una prioridad para el gobierno de Iñigo Urkullu, que a las medidas para fomentar la conciliación entre hombre y mujeres, -con la equiparación recientemente de los permisos de maternidad y paternidad– suma ahora un plan para facilitar la emancipación de los jóvenes vascos. Lo ha hecho a través de su Plan de Vivienda 2018-2020 en el que recoge financiar hasta en un 50% el alquiler de una vivienda durante tres años a jóvenes de entre 23 y 35 años.

El programa, denominado ‘Gaztelagun’, permite vivir solo o compartir piso a jóvenes, y contempla que la Administración pública se haga cargo durante 36 meses de la mitad de la cuota de alquiler del piso. Se fija como límite los 600 euros de alquiler para pisos arrendados en municipios y de 750 euros mensuales para alquileres en algunas de las tres capitales; Bilbao, San Sebastián y Vitoria y sus zonas de influencia.

La administración pagará la mitad del alquiler a un joven siempre que no rebase los 750 euros al mes y sus ingresos no superen los 12.000 euros

El pago de los alquileres será efectivo a partir de enero del próximo año, cuando entrará en vigor el programa. La medida contempla unos requisitos de renta. Quedan excluidas de ella las rentas más bajas, que ya perciben la Renta de Garantía de Ingresos (RGI), que equivale a un ingreso de 7.734 euros al año, y que en muchos casos también son personas perceptoras de una ayuda a la vivienda. La nueva medida se dirige a los jóvenes que quieren emanciparse pero cuyas rentas sean inferiores superiores a las de la RGI pero inferiores a 12.000 euros, en el caso de que vivan solos, o que las rentas total en una vivienda compartida por dos o tres personas no superen los 15.000 y 18.000 euros respectivamente. El umbral para el caso de familias numerosas se eleva hasta los 20.000 euros para beneficiarse de la bonificación del alquiler.

Cada vez menos emancipados

Un estudio del Gobierno vasco elaborado en mayo pasado concluía que, de media, los jóvenes vascos no consiguen emanciparse hasta los 30 años, seis años más tarde de lo que en realidad les desearían. Una realidad que además a consecuencia de la crisis ha empeorado. Así, la tasa de emancipación de los jóvenes vascos de entre 18 y 34 años ha bajado del 43,7 al 40,9% entre los años 2010 y 2015. Quienes sí logran iniciar una nueva vida fuera del domicilio de sus padres lo hace con un sobreesfuerzo económico, destinando alrededor del 40% de sus ingresos al pago del alquiler o la hipoteca.

En Euskadi sólo el 40% de los jóvenes menores de 34 años está emancipado de sus padres, según datos del Gobierno vasco

La Ley vasca de Vivienda impulsada por el Gobierno vasco es la primera que recoge en su articulado el acceso a una vivienda como un “derecho subjetivo”, lo que daría derechos a cada ciudadano que no pueda acceder a ella por sus propios medios a reclamarla a la Administración pública incluso ante la Justicia. Un derecho que por el momento sigue pendiente de regularse.

El Plan Director de Vivienda para los próximos tres años tiene una consignación presupuestaria de 1.119 millones de euros y se prevé que beneficie a cerca de 6.000 jóvenes.

El consejero de Vivienda, Iñaki Arriola, del PSE, ha destacado que el Plan tiene como una de las medidas fundamentales favorecer la emancipación de los jóvenes que no pueden hacerlo actualmente “primero, por falta de recursos, ya que carecen de rentas acumuladas” y porque “cuando tienen trabajo este es precario o no suficientemente remunerado”. Ha apuntado que con acciones como esta se intenta paliar el grave problema demográfico que sufre el País Vasco y que la está convirtiendo en una de las sociedades con la población más avejentada de Europa. Y ha asegurado que no sería razonable ignorar el problema de emancipación que sufren los jóvenes y las dificultades para iniciar una nueva vida y formar una familia “cuando estamos buscando soluciones al problema del envejecimiento de la población”.