La economía venezolana continúa su caída en picado. Así lo reflejan las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que estiman una rotunda caída del 15% del producto interior bruto (PIB) este año. La contracción de la producción de petróleo, provocada por la crisis que asola a la principal industria del país, está detrás de las malas estimaciones económicas, que hundirán aún más a la población en la recesión.

Las previsiones de PIB no son las únicas alarmantes para el gobierno que preside Nicolás Maduro. Hay otra cifra con la que Venezuela se anota el negativo récord de sufrir la inflación más alta del mundo. Según el organismo que lidera Christine Lagarde, la tasa concluirá 2018 en el 13.864,6%.

De cara al próximo año, las proyecciones del FMI contemplan una nueva caída de la actividad, aunque limitada al 6%. Mientras tanto, la subida media estimada de rondará el 12.874,6%. Otra cifra preocupante más es la tasa de paro. Venezuela alcanzará el 33,3% este año y subirá hasta el 37,4% el siguiente, informa Europa Press.

«El colapso de la producción de petróleo y las exportaciones intensifica la crisis que ha provocado la caída de la actividad desde 2014», explica el FMI.

Evolución de la economía mundial

El informe del organismo pronostica que la economía mundial crecerá a un ritmo del 3,9% este año y el siguiente, ratificando así sus proyecciones del pasado mes de enero, en las que incluyó el impacto de la reforma fiscal de EEUU. No obstante, advierte de la necesidad de acometer reformas estructurales para prepararse ante los desafíos que plantean el envejecimiento de la población y la débil productividad; todo ello en un escenario de normalización de la política monetaria, bajo la amenaza de una escalada proteccionista que alimente el auge de políticas nacionalistas.

«Se espera que el crecimiento global se suavizará más allá de un par de años», señala la institución en su informe ‘Perspectiva Económica Mundial’, presentado este martes en Washington, donde advierte de que las economías avanzadas, que actualmente crecen por encima de su potencial, regresarán a los niveles habituales, por debajo del ritmo anterior a la crisis, frenadas por el envejecimiento de la población y la débil productividad.

De este modo, el FMI considera que, a pesar de que los riesgos al alza y a la baja para la economía se encuentran equilibrados en el corto plazo, más allá de los próximos trimestres apuntan claramente a la baja, incluyendo riesgos como un repentino endurecimiento de la política monetaria, el debilitamiento del respaldo a la globalización económica y las crecientes tensiones comerciales y geopolíticas.