En España hay autopistas de dudosa utilidad: ahí están las ocho concesiones de peaje que solicitaron el concurso de acreedores en cascada a lo largo de 2012 por la caída del tráfico, y a las que el Gobierno va a rescatar por un mínimo de 2.500 millones de euros. Otras no han quebrado pero se hallan semivacías como la Autovía de Pinares (A-601), un peaje en sombra inaugurado en 2006 para unir Valladolid y Segovia. Las vías de alta capacidad sin coches son una anomalía, pero no la única: otras carreteras transitadas por miles de particulares y vehículos pesados necesitan un remozamiento y siguen igual que hace 50 años porque hay fuerzas mayores que se oponen a ampliar carriles.

Bienvenidos a la N-122, concretamente al tramo de 90 kilómetros entre Valladolid y Aranda de Duero (Burgos). Donde los alcaldes ni se acuerdan del tiempo que llevan reivindicando su petición histórica, el desdoblamiento de la Nacional y su conversión en la Autovía del Duero (A-11). Donde está el tramo con más accidentes de España. Donde hasta los ecologistas defienden la autovía. Donde la última piedra que se puso fue hace 16 años para un tramo intrascendente de 12 kilómetros a la salida de Valladolid. Donde se come el mejor cordero lechal. Y donde se extiende la Milla de Oro, las bodegas vinícolas más importantes del país (y el mejor hotel del mundo en 2017, según la revista Andrew Harper) entre Sardón de Duero y Peñafiel.

Hasta los ecologistas defienden desdoblar la N-122, transitada a diario por miles de vehículos

“Yo lo llamaría la Milla de Plata“, ironiza Juan Moreno, teniente de alcalde de Quintanilla de Onésimo por Ciudadanos y alcalde hasta febrero pasado por un pacto con el PSOE. “Nunca será la Milla de Oro porque no tiene accesos como Dios manda”, añade su socio de Gobierno y actual regidor, el socialista Carlos del Barrio. “Vivimos en una zona rica y aun así se está despoblando. La logística está abandonada: la mayoría de camiones que van de Portugal al resto de la UE pasan por la N-122. El polígono de Tudela de Duero tiene una empresa. El de Peñafiel, ninguna”.

Este pueblo rodeado de viñas fue el elegido por José María Aznar para estrenar el curso político cuando era presidente del Gobierno. Aznar acudía aquí cada mes de septiembre a jugar una partida de dominó con los parroquianos. “No se le ha vuelto a ver”, critican al unísono alcalde y teniente de alcalde. Y es en este término municipal donde reside parcialmente el problema, porque una gran parte de las mil hectáreas de viñedos de Vega Sicilia se hallan en los lindes de Quintanilla de Onésimo, aunque la suntuosa finca pertenece a Valbuena, al otro margen del río. Y una decena larga de consultados para este reportaje apunta con el dedo a Vega Sicilia, propiedad de la familia Álvarez, los dueños de Eulen.

Los consultados apuntan a la obstrucción de Vega Sicilia, de los dueños de Eulen

Hace 10 años el desdoblamiento de la N-122 era una realidad: años de protestas de los pueblos vallisoletanos que bordean el río terminaron por convencer al Ministerio de Fomento, que entonces dirigía Magdalena Álvarez. “Vega Sicilia fue capaz de tocar lo inimaginable para abortar la ampliación de la carretera nacional, el trayecto más lógico. Y lo consiguió”, recuerda un ex alto cargo de Fomento en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero que pide el anonimato. “Durante las discusiones que mantuvimos, un portavoz de la finca me soltó que cómo podíamos aprobar un trazado que afectara a Vega Sicilia, que ellos no eran Don Simón“.

La bodega no quería ver arrancados parte de sus viñedos, aunque muchas de las cepas afectadas están plantadas ilegalmente en los bordes de la carretera: la ley exige una separación de 15 metros, distancia que no cumple la empresa según ha comprobado este medio in situ. Vega Sicilia movió cielo y tierra para trastocar los planes de Fomento, llegando a aducir la protección del lobo ibérico en una denuncia ante la Comisión Europea planteada junto a la también poderosa firma Abadía Retuerta.

Los viñedos están ilegalmente situados, a menos de 15 metros de la carretera

“La Declaración de Impacto Ambiental era favorable al desdoble”, recuerda el ex secretario de Estado con el PSOE Mario Bedera, oriundo de Valladolid. “Incluso fuimos a Francia y comprobamos que el TGV (alta velocidad francesa) atraviesa íntegramente zonas de viñedos. Y no pasa nada”. Bedera se pateó la zona con el entonces también secretario de Estado (en este caso de Planificación e Infraestructuras) Víctor Morlán, hasta trazar un plan. Durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, Fomento apostó claramente por el desdoble. “Fue un caso bastante complejo, aunque ya casi ni me acuerdo”, dice Morlán por teléfono.

“El trazado respetaba los viñedos”

“El corredor del Duero desdoblando la N-122 es la mejor opción”, defiende la socialista Soraya Rodríguez, que también fue secretaria de Estado con Zapatero y portavoz del PSOE en el Congreso con Alfredo Pérez Rubalcaba. “El trazado respetaba los viñedos, quizás tocaba a aquellos que estaban plantados donde no debían. Tenía límites de velocidad en zonas razonables. Era la opción más barata de lejos y garantizaba una actividad económica y turística para una zona que no termina de arrancar a pesar de su potencial”.

Todo estaba listo para desdoblar la carretera, pero José Blanco cambió de opinión

Rodríguez, que también es de Valladolid, menciona el momento en que todo cambió. “El partido cambió de posición en 2009. Bedera y yo nos opusimos a la idea, la Junta se alineó con las escasas bodegas opuestas al desdoblamiento y poco más. Lo dijimos públicamente: fue un error”, lamenta la hoy diputada.

El ministro José –Pepiño- Blanco, sucesor de Magdalena Álvarez, fue el artífice del cambio de opinión, apoyado por el secretario general del PSOE castellano-leonés Óscar López. Se aprobó entonces la denominada Opción Norte, un rodeo al norte del Duero más costoso que la idea original. Bedera y Rodríguez, entre otros, se opusieron a Fomento. Y el desdoblamiento quedó enterrado de la noche a la mañana.

El alcalde y teniente de alcalde de Quintanilla de Onésimo, Carlos del Barrio (PSOE) y Juan Moreno (Cs), en la N-122.

El alcalde y teniente de alcalde de Quintanilla de Onésimo, Carlos del Barrio (PSOE) y Juan Moreno (Cs), en la N-122.

Los propietarios de Vega Sicilia solo han querido responder por correo electrónico, a pesar de que un equipo de El Independiente solicitó entrar en la finca de manera presencial. La respuesta de los dueños de Eulen se limita a un párrafo: “El proyecto está ahora en fase de ejecución y Vega Sicilia no tiene nada que añadir a lo que ya expuso en su día”. Los Álvarez, cuyo emporio familiar ha vivido una guerra fratricida, se limitan a enumerar hechos a través de una agencia de comunicación externa: “La DIA fue aprobada en 2012, el trazado en 2016 y la construcción en 2017, tras el preceptivo proceso de información pública y alegaciones”.

Me dijeron que ellos no eran Don Simón, que cómo se me ocurría tocarles”

Se trata de una firma inmaculada en Castilla y León: la empresa vinícola patrocina anualmente saraos de alto copete en la región y recibe un trato magnánimo desde la prensa regional, encabezada por El Norte de Castilla. “Los Álvarez utilizan su finca no solo para ganar contratos de seguridad privada, sino para convencer a sus anfitriones de, por ejemplo, que el desdoblamiento no es la alternativa correcta”, deplora un conocedor de los entresijos. Desde el anonimato, por supuesto.

Otras bodegas como Arzuaga -a escasos centenares de metros de Vega Sicilia- o Retuerta en su día se opusieron con vehemencia al desdoblamiento. Hoy ya no manifiestan ese rechazo, e incluso algunas voces señalan que se beneficiarían de la autovía. Y muchas de las bodegas están a favor. En el Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Ribera de Duero -con sede en Roa, Burgos- no quieren saber nada de la polémica. “Nos ponemos de perfil con este tema”, declara Enrique Pascual, presidente de la D.O.

Roberto Díez, alcalde de Peñafiel, posa en la N-122 que divide su municipio en dos.

Roberto Díez, alcalde de Peñafiel, posa en la N-122 que divide su municipio en dos. Al fondo a la derecha, el Castillo de Peñafiel. D. D.

Peñafiel (Valladolid, 5.000 habitantes) es una de las joyas de la corona de la Ribera. Con sus 40 bodegas y su turismo rural, el alcalde Roberto Díez (PP) quiere que se ejecute de una vez la Variante para que la N-122 deje de dividir en dos el pueblo. “Que se haga la autovía, pero que se haga ya”. A Díez le da igual que el trazado sea el desdoblamiento o la Opción Norte. “Cada día atraviesan el pueblo 8.000 vehículos, muchos de ellos pesados. Es el municipio más grande por el que surca la carretera”.

La N-122 divide en dos Peñafiel, un pueblo turístico con más de 40 bodegas

El regidor posa en la N-122 con el castillo de fondo. Los Presupuestos Generales del Estado para este ejercicio no dedican ni un euro a este capítulo. A Roberto Díez le da “igual quien gobierne. Yo cada año envío una carta a Presidencia y a Fomento quejándome del tema. Es una infraestructura que llega tarde”. El proyecto de variante peñafielense ni siquiera está en fase de construcción, sino en fase de redacción, según informa Fomento a este medio. Las últimas obras terminadas de la N-122/A-11 datan de 2002.

La problemática N-122

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