En apariencia, el Ayuntamiento de Madrid de Manuela Carmena ha declarado la guerra a los alojamientos turísticos, que encarecen la compraventa y el alquiler de casas en, sobre todo, el centro de la capital y expulsan a los vecinos menos pudientes a la periferia. En diciembre de 2017 el Consistorio anunció una moratoria de un año, formalizada el pasado 1 de febrero, con la que se suspende toda concesión de licencias turísticas en el Distrito Centro. Y este lunes el concejal de Desarrollo Urbano Sostenible (DUS), José Manuel Calvo, informó por la red social Twitter de que “pronto” se aprobará un “plan de control del alojamiento turístico” para volver a un “alquiler estable”.

Pero, al menos en el caso del equipo de Gobierno de Ahora Madrid,  mientras los dirigentes locales dicen batallar contra la turistificación o gentrificación y sus efectos en la vivienda, sus actos administrativos van en sentido contrario. Así, el que fuera el edificio del Patio Maravillas (el célebre movimiento okupa que hoy mora en un inmueble del Paseo del Prado), situado en el barrio de Malasaña, recibió la licencia de uso terciario el pasado 13 de febrero, según la documentación a la que ha tenido acceso El Independiente. Una licencia que permite los alquileres turísticos.

Se trata del edificio de Corredera Baja de San Pablo, número 20, un símbolo del 15-M, ya que fue okupado en enero de 2011, pocos meses antes del nacimiento del movimiento indignado. El bloque es desde hace meses objeto de una profunda reforma por parte del grupo constructor navarro ACR, que ha cambiado su fachada por completo. Hasta septiembre de 2014 pertenecía al ayuntamiento, en concreto a la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo (EMVS). Entonces fue traspasado al fondo de capital riesgo Prime Cities a nombre de un empresario llamado Moser Barak. Se vendió por dos millones de euros, cuando en 2010 la propia EMVS lo había tasado por cinco. Ana Botella era alcaldesa y fue muy criticada por IU en ese momento al perder tres millones de euros de las arcas del consistorio.

El inmueble recibió la licencia de uso terciario el pasado 13 de febrero

La licencia de uso de servicios terciarios le fue concedida al edificio después de la moratoria. Pudo hacerse así porque este tipo de licencia es una de las excepciones a la medida lanzada por Ahora Madrid a principios de febrero . Con la licencia de servicios terciarios el ayuntamiento permite un destino de “hospedaje, en régimen de interrelación de uso compatible, en edificios existentes de uso residencial en el Distrito de Centro”. Es decir, concede la posibilidad de abrir un piso de alquiler turístico al contemplar una excepción a la norma.

Corredera Baja de San Pablo 20 tiene además el honor de ser el inmueble más antiguo del barrio de Malasaña, hoy una zona hipster donde los precios de la vivienda son cada vez más prohibitivos y donde proliferan restaurantes y tiendas de moda en la capital. En el barrio continuamente se escucha el inglés y otros idiomas extranjeros y también es frecuente el ruido de maletas.

La EMVS lo malvendió en 2014 por dos millones de euros cuando estaba tasado en cinco

La construcción del edificio data del siglo XVII. El ayuntamiento lo adquirió en 1991, cuando su destino era convertirse en pisos sociales y equipamientos para el barrio. Hubo un compromiso del ayuntamiento plasmado en un documento de 2005 para levantar ahí una guardería, seis VPO y un centro social, pero en 2009 el entonces alcalde Alberto Ruiz-Gallardón cambió de idea y decidió venderlo en subasta pública por 11 millones. Fue malvendido por dos cinco años después. Entre medias, fue okupado.

En febrero de 2016 la asociación vecinal Acibu alertó del derribo de parte de la fachada. La reforma de ACR ha dejado la fachada completamente blanca, con una suerte de símbolo heráldico con un águila, una cruz y una corona.

El fondo Prime Cities solicitó el cambio de licencia en septiembre de 2016

De acuerdo con la documentación consultada, en septiembre de 2016 se produjo una solicitud para modificar la licencia del inmueble, hasta entonces de uso residencial. La tramitación finalizó el 13 de febrero de este año, apenas unos días después de arrancar la moratoria. Urbanismo no ha respondido a este medio.

De ‘okupas’ a ‘hipsters’

El siguiente Patio Maravillas se situó en el mismo barrio, en la calle Divino Pastor Número 9. Éste fue desalojado en 2015, y, curiosamente, a finales de abril de 2017 el Pleno del Ayuntamiento de Madrid votó (con cuatro abstenciones en Ahora Madrid y otro edil, Carlos Sánchez Mato, votando a favor tapándose la nariz) por convertir el inmueble de Divino Pastor en 14 pisos turísticos. Las casas okupas del Madrid de ayer simbolizan la gentrificación de hoy.