En 2006 se abrió la espita, pero el boom llega ahora: hace doce años, por primera vez Renfe perdió el monopolio de la operación ferroviaria y las firmas privadas comenzaron a operar trenes. Aún no en el sector de viajeros -cuya liberalización podría darse a partir de 2020 con el IV Paquete Ferroviario- sino de mercancías. Entonces muy pocos lo pensaron, pero esa apertura dio paso a otro negocio que fue abriéndose camino a cuentagotas en centros privados y que hoy representa un verdadero maná de hacer dinero.

Los cursos de formación de maquinistas son el nuevo El Dorado y apenas una decena de empresas se dedica a ello. Antes Renfe financiaba la formación de sus conductores de tren pero ahora todas las firmas imparten los cursos por un precio que parte de los 20.000 euros. La última en llegar es la célebre compañía de autobuses Alsa (propiedad del fondo National Express), que acaba de lanzar su curso por 22.500 euros. Vendrán más, pero hace solo un par décadas la única manera de acceder a la cabina de mandos era a través de la escuela de Renfe o durante la mili.

Una decena de firmas imparte cursos. Antes solo lo hacía Renfe

El negocio es tan boyante que ha tenido variables insospechadas. Cetren, la patronal ferroviaria, vivió un escándalo hace un año al triplicar el presidente su sueldo gracias a los pingües emolumentos obtenidos por los cursos de formación. Muchas de las empresas asociadas a Cetren se dieron de baja, empezando por Renfe y Adif, tras revelar un hacker los sueldos de la cúpula. Más allá de esta filtración, lo que trasluce aquí es un nicho con el que ganar dinero que aún no está lo suficientemente explotado.

El perfil del conductor ha cambiado, y económicamente las nuevas generaciones entran ganando menos que sus predecesores. Y la formacion también ha mutado. La licencia (A) certifica que uno tiene los conocimientos necesarios para vehículos de maniobra de obra. El B, para trenes de todo tipo, como el permiso de conducir. Y además, uno necesita una habilitación por línea y material (tren) concretos, es decir, que el trámite burocrático para ser conductor es farragoso

El presidente de Cetren se triplicó el sueldo gracias a la formación de conductores

“En otros países la licencia y el diploma recaen en la empresa”, dice un maquinista recientemente incorporado a una línea comercial de Renfe. “En la SNCF francesa pagan todo, y después pasan el examen en la Agencia de Seguridad correspondiente”. Comsa Rail, recientemente adquirida por SNCF según adelantó este medio, sí asume el coste de la formación: pero obliga a firmar un contrato de permanencia de dos años en la entidad, cuentan varias fuentes. El resto prefiere impartir cursos a partir de los 20.000 euros: Continental Rail, Ceff, Transfesa, Low Cost Rail, Acciona Rail… Así hasta diez.

No es tan fácil meterse en el negocio: requiere tiempo y contactos en el sector, porque hay unos mínimos que cumplir. Para empezar, un maquinista necesita 1.150 horas de aprendizaje, 450 de las cuales son llevando el tren o acompañando al oficial maquinista. El resto es teoría básicamente. Pero es que todavía hay un requisito mayor: tener un lugar donde hacer las prácticas. “Alsa opera el tren turístico Felipe II entre Madrid y El Escorial, pero dónde van a realizar las prácticas es hoy la principal comidilla en las empresas”, revela un conocedor del asunto.

Alsa acaba de entrar en el negocio y nadie sabe dónde sus alumnos harán prácticas

Renfe y Adif son, por descontado, las que más ventaja tienen al contar con trenes y la propiedad de la mayoría de las vías. Las prácticas suelen realizarse en coches de Cercanías, permitiendo a los aprendices regresar a Madrid por la noche. En otras firmas privadas la conciliación es más complicada porque los medios son más escasos pero, con el país saliendo de la crisis, mucha gente ve un filón formándose como maquinista al ser un colectivo con prácticamente pleno empleo.

La mayoría quiere acabar trabajando en Renfe por las condiciones laborales: por eso la CNMC ha obligado recientemente al operador público a prestar conductores en prácticas durante tres meses a las firmas privadas, ante la ausencia de personal.

Faltan especialistas para dar clase”, dicen en CEFF, uno de los centros más prestigiosos

“También nos faltan especialistas para formar a futuros maquinistas”, destaca Juan Manuel Rivas, director del Centro Europeo de Formación Ferroviaria (CEFF), un centro que va viento en popa. El CEFF fue uno de de los pioneros en España, al nacer en 2008, poco después de la liberalización. “Formamos a 500 maquinistas en nuestra primera edición, una vez obtuvimos la homologación. Y a día de hoy hemos desarrollado incluso un simulador que es marca de la casa”, explica Rivas con orgullo. El directivo relata que su objetivo es complementar a Renfe en la formación: “Ni podemos ni queremos competir con ellos”.

El CEFF es un ejemplo del negocio que viene en España: un centro de formación que anualmente mejora resultados y forma especialistas de la conducción.