Es una pregunta constante a cada comparecencia de Mario Draghi: ¿qué pueden hacer los ahorradores para obtener rentabilidad por sus ahorros? Y las repuestas del presidente del Banco Central Europeo (BCE) tampoco admiten muchas variantes: “Pueden invertir en otros activos”. Esta situación volvió a producirse el pasado jueves. El anuncio del BCE de que los tipos de interés permanecerán en los niveles actuales hasta, al menos, el verano de 2019, ponía de manifiesto que los ahorradores europeos se seguirán enfrentando a un escenario muy complejo.

La política de estímulos que ha llevado a cabo el banco central en los últimos años, para revitalizar la economía europea, ha consistido, básicamente, en estimular la inversión a costa del ahorro. La lógica dice que si cobra a los bancos por guardar su sobrante de liquidez en sus arcas, éstos se sentirán más predispuestos a prestarlo antes que a atesorarlo; que si inunda con dinero el sistema financiero, los bancos no tendrán que pagarse por captar el ahorro de los clientes; y que si los particulares no tienen opciones conservadoras atractivas en las que dejar aparcados sus ahorros se verán forzados a invertir su dinero en activos más arriesgados.

No cabe desvincular esto de la subida de las bolsas europeas en los últimos años, del récord de dinero destinado en España a fondos de inversión o, incluso, del reciente auge del mercado inmobiliario. Los ahorradores se han visto poco menos que despojados del destino favorito para sus fondos, los depósitos y las cuentas remuneradas, y han tenido que aventurarse en inversiones más arriesgadas para sacar algún rédito a su dinero.

La ‘muerte’ de la cuenta naranja de ING es una de las manifestaciones más representativas del entorno de represión financiera generado por el BCE. Este popular producto de ahorro, que hace poco más de una década llegaba a ofrecer hasta un 4% por el ahorro de los particulares ha anunciado esta misma semana la reducción de su rentabilidad a un ínfimo 0,01%.

El tipo medio de los depósitos en España se ha reducido a un minúsculo 0,07% desde el 1,5% de 2013

Pero, como este caso, los españoles han visto languidecer en los últimos años la mayor parte de los productos de ahorro más atractivos, hasta el punto de añorar aquellos años de la denominada “guerra del pasivo”, en la que los bancos exhibían suculentas rentabilidades para que les confiaran su dinero. Los datos del Banco de España son suficientemente elocuentes: los tipos medios de las cuentas a la vista se han reducido hasta el 0,04%, desde el 0,22% que ofertaban en 2013, y, en el mismo tiempo, el tipo medio de los depósitos a plazo se ha dividido por más de veinte veces hasta un minúsculo 0,07%, frente al 1,5% previo.

En el páramo en que se ha convertido el universo de los depósitos y las cuentas remuneradas resulta una odisea encontrar una oferta mínimamente rentable. Un repaso a los ranking de depósitos más rentables remite, casi inexorablemente, a entidades extranjeras. Y es que España es, hoy por hoy, el país de la Unión Europea que menos ofrece por los ahorros. Según datos de Eurostat, frente al 0,06% que pagan de media los bancos españoles por depósitos a plazo de un año o menos, la media regional alcanza el 0,37% y en países como Chipre u Holanda rebasa con creces el 1%.

El auge en la comercialización de este tipo de productos por vía online, a través de plataformas como Raisin, o de la propia web de las entidades, pone a disposición de los ahorradores españoles una gama cada vez más amplia de depósitos a los que acceder. Así, a día de hoy, es posible contratar un depósito a cinco años en el banco checo J&T Banka, que ofrece una tasa del 1,92% TAE a partir de un mínimo de 10.000 euros. En ese periodo, el ahorrador obtendría unos 200 euros al año por cada 10.000 euros depositados.

El italiano Banca Sistema compite en atractivo con este producto, al ofrecer un 1,69% a un plazo también de cinco años, pero a partir de un mínimo inferior, de tan solo 5.000 euros. Y el banco portugués Atlántico Europa también ocupa un lugar destacado en estas clasificaciones, con un producto que paga un 1,64% TAE por una aportación mínima de 2.000 euros a un plazo, igualmente, de cinco años.

Obviamente, son los depósitos a más largo plazo los que ofrecen unas rentabilidades más atractivas, pero en un entorno como el actual es fácil que los ahorradores prefieran no comprometerse a mantener su dinero retenido -recuperar antes de tiempo el dinero de un depósito suele conllevar una penalización- por varios años, confiados en que un próximo inicio de las subidas de tipos se traduzca más pronto que tarde en ofertas más competitivas en el terreno de los depósitos.

A plazo de un año o menos es el banco búlgaro Bulgarian American Credit Bank el que cuenta con la oferta más atractiva, según la clasificación elaborada por Help My Cash, con una tasa del 1,15% a 12 meses y una aportación mínima de 5.000 euros. La entidad española EBN compite a este plazo con un producto que renta un 1%, a partir de un mínimo de 10.000 euros. Mientras que los franceses BESV o Crédit Agricole ofrecen productos de depósito con rentabilidades ligeramente inferiores al 1% TAE.

A plazo de un año, solo un banco búlgaro comercializa en España un producto que remunera más del 1%

Los expertos resaltan que los depósitos en todos estos bancos está garantizada por la normativa europea, que establece que en todos los países de la Unión Europea debe existir un Fondo de Garantía de Depósitos, equivalente al que existe en España, que garantice el dinero hasta los 100.000 euros por depositante y banco.

Con todo, quienes prefieran mantener sus fondos en entidades españolas cuentan con opciones algo más atractivas en el lado de las cuentas remuneradas, aunque muchas de ellas optan por el pago en especie más que en dinero contante y sonante. Una excepción notable es la cuenta nómina de Bankinter, destinada a personas con ingresos mensuales de al menos 1.000 euros, que paga durante el primer año hasta un 5% TAE, que desciende al 2% en el segundo ejercicio. La cantidad máxima a remunerar, eso sí, serán 5.000 euros.

Imaginbank, el servicio de banca móvil de CaixaBank, ofrece por su parte una cuenta sin comisiones que, en función de una serie de requisitos -abonos mensuales, uso de la tarjeta de crédito, domiciliar recibos, permanencia-, remunera al cliente con 40, 100 euros o una televisión de la marca Samsung.

En el apartado de las cuentas ahorro, que permiten una disponibilidad inmediata del dinero, Openbank, la filial online de Banco Santander, cuenta con un producto que paga hasta un 1,75% TIN durante los tres primeros meses y un 0,4% a partir del cuarto si el cliente domicilia la nómina o el pago de tres recibos. Asimismo, el noruego Monobank ofrece un 0,6% TAE sin límite temporal para dinero entre 5.000 y 100.000 euros. Y en la misma línea, Coinc, el portal de ahorro de Bankinter, remunera un 0,3% TAE, a lo que se añaden distintos regalos y ofertas, hasta un máximo de 35.000 euros.