CaixaBank se ha convertido en el segundo banco más saneado de España, sólo por detrás de Bankinter, tras acordar la venta del grueso de su negocio inmobiliario a Lone Star.

Tal como anunció ayer el grupo catalán, traspasará al fondo americano el 80% de este negocio, incluyendo la plataforma Servihabitat, cuyo 51% recompró recientemente a TPG. El valor bruto de los activos a octubre de 2017 era de aproximadamente 12.800 millones con un valor neto contable aproximado de 6.700 millones.

La Bolsa ha valorado positivamente la operación, anunciada el miércoles tras el cierre del mercado, y la entidad se dispara un 3,6%. Es el valor que más sube en la sesión, seguido por Sabadell, que avanza cerca de un 3% en la sesión.

Los analistas aplauden una operación de gran alcance que acelera la limpieza de balance de CaixaBank. “Tras el acuerdo, según nuestras estimaciones, reduce la ratio de activos improductivos (NPA) del 12,4% al 6,4%, la cifra más baja de entre los bancos españoles, sólo por detrás de Bankinter”, señala Alantra en un informe. “Le quedarán en torno a 3.000 millones de activos en alquiler con entradas de otros activos inmobiliarios de en torno a 200 millones por trimestre”, añaden.

La ratio de activos tóxicos se reduce del 12,4% al 6,4%, según Alantra, que recomienda comprar el valor

CaixaBank prevé un ahorro de costes de 550 millones antes de impuestos durante los tres años siguientes. “Supone aumentar su beneficio por acción entre el 4% y el 5% sobre nuestras estimaciones para 2020, tras eliminar el efecto de las pérdidas por exposición inmobiliaria”, explica la firma.

Alantra, que recomienda comprar el valor y le otorga un precio objetivo de 4,9 euros, equivalente a un potencial alcista del 40%, señala que “el acuerdo es otro paso adelante en términos de mejorar la asignación de capital de activos no estratégicos, lo que permitirá al equipo directivo en concentrarse en extraer el mayor valor de su franquicia bancaria y devolver capital a los accionistas en su próximo plan estratégico”.

Santander cree que la operación es un catalizador para la acción y mejorará su rentabilidad

Los analistas de Santander también celebran la operación y consideran que “será un catalizador para la acción”. Calculan que los 410 millones de pérdidas que el negocio generó al grupo en 2017 se reducirán a entre 50 y 80 millones a partir de 2019.

“Es una noticia muy positiva para CaixaBank ya que esta transacción es un paso muy significativo hacia la reducción total de su exposición inmobiliaria y, por lo tanto, contribuye a la sostenibilidad del retorno sobre el patrimonio tangible (ROTE) de dos dígitos que esperamos que alcance en 2018”, señala Santander en un informe.

“Sobre una base de 12 meses consecutivos, CaixaBank casi alcanzó un ROTE del 10% en el primer trimestre de este año, lo que confirma que la actividad del banco está en línea con  su objetivo de un ROTE de entre el 9% y 10% este ejercicio. Creemos que debería ser posible gracias a la sostenibilidad del margen de interés, la mejora de los ingresos por comisiones y el menor coste de riesgo en los próximos trimestres”, añaden.