La familia Abelló está viendo multiplicarse los dólares que invirtió en la start up Juul, el “iphone de los cigarrillos electrónicos”, como la han bautizado los medios anglosajones. Hace un año, Torreal, el vehículo de inversión de la saga Abelló, tomo una pequeña participación inferior al 1% en esta compañía líder en la fabricación de exitosos y controvertidos vapeadores, confirman a El Independiente fuentes conocedoras de la transacción.

En este periodo Juul, que también ha atraído a grandes inversores como Fidelity y Tiger Global Management, se ha convertido en la tercera mayor start up de EEUU, al tiempo que ha ido despertado mayor inquietud entre los reguladores y las autoridades sanitarias por el masivo alcance de sus productos entre adolescentes. Sólo en el último año, las ventas se han disparado casi un 800%, según datos de Nielsen recopilados por Wells Fargo y recogidos por Financial Times.

Desde que Juul comenzó su actividad en 2015, su valor se ha disparado hasta 15.000 millones de dólares (12.816 millones de euros), tomando como referencia el precio de la ampliación de capital que acaba de cerrar. El fabricante de cigarrillos electrónicos ha captado 650 millones de dólares, como parte de una ronda de financiación que busca levantar un total de 1.250 millones, según se desprende de la información facilitada por la compañía a la Securities Exchange Commision (SEC), el equivalente a la CNMV en EEUU.

El precio por acción en la actual ronda ha sido 56 veces el precio de 2015, según una presentación de Juul en Delaware provista por la firma de análisis Lagniappe Labs. Eso implica que la valoración de Juul fue de menos de 300 millones de dólares en 2015, según publicó Bloomberg. 

Estas cifras suponen que, en apenas tres años, Juul se ha convertido en la sexta start up estadounidense más importante de la primera economía del mundo, detrás de gigantes como Uber y Airbnb, según Dow Jones Venture Source. Actualmente, Juul acapara el 68% del mercado de cigarrillos electrónicos de EEUU, cuyo valor asciende a 1.900 millones de dólares, según datos de ventas de Nielsen.

En el punto de mira del regulador

El enorme éxito de este producto entre los adolescentes le ha colocado en el punto de mira de los reguladores. Juul se ha convertido en un símbolo de estatus para los jóveles y en un problema creciente en las escuelas de EEUU. En 2016, 1,7 millones de estudiantes de secundaria, el 11,3% del total, usó cigarrillos electrónicos, además de otro medio millón de jóvenes de cursos inferiores.

En abril, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EEUU solicitó a la compañía información sobre sus productos y su estrategia de comercialización para entender la fuerte atracción que genera entre el público más joven.

Juul asegura que sus vapeadores, que se asemejan a una memoria USB, se dirigen a fumadores adultos, y restringe las ventas en su página web a mayores de 21 años. La FDA también pidió informes sobre las posibles consecuencias para la salud del vapeo, ya que cada una de las cápsulas electrónicas contiene la misma cantidad de nicotina que un cigarrillo tradicional.

La FDA está considerando la posibilidad de limitar o prohibir los aromatizantes de los cigarrillos electrónicos que atraen al público más joven, como los dulces y afrutados. De momento, los cambios legales se han aparcado, mientras los fabricantes divulguen los ingredientes de sus vapeadores.

La Academia Estadounidense de Pediatría y varios otros grupos de salud (incluida la Campaña para Niños sin Tabaco, que cuenta con el respaldo del fundador de Bloomberg L.P., Michael R. Bloomberg) presentaron una demanda esta semana en marzo para impugnar la demora de la FDA.