FCC ha cerrado un doloroso capítulo. Cuatro años después de la entrada del magnate mexicano Carlos Slim en su capital, el grupo español de infraestructuras y servicios puede presumir de “una situación operativa y financiera excepcionalmente buena”.

Sus últimos datos así lo atestiguan. En los últimos 12 meses (desde julio de 2017 hasta junio del presente ejercicio), la compañía ha logrado convertir en ganancias lo que a finales de 2014 era un cúmulo de números rojos que ponían en cuestión la propia supervivencia de la empresa. Si entonces registró unas pérdidas netas de 733,8 millones de euros, en el último año las ganancias han superado los 221 millones.

Y si cabe achacar buena parte de esta mejora a unas condiciones económicas más propicias no puede desligarse, tampoco, del intenso esfuerzo de reestructuración que ha realizado la compañía, y que arroja como cifras más significativas el descenso del 44,6% de los gastos de administración, la reducción del 87,6% de las cargas por provisiones y deterioros, la caída del 40,8% de los gastos financieros totales y la mejora en más de dos puntos porcentuales del margen ebitda.

La compañía ha reducido en más de un 40% sus gastos financieros desde 2014

Con estos éxitos, que suponen la antesala de “una gran etapa de crecimiento”, para FCC Slim se presentó en el Investor Day de la compañía, su primer acto público desde que se convirtió en accionista de referencia de la firma que preside Esther Koplowitz.

Para el empresario mexicano, en FCC ya están asentadas las bases del crecimiento futuro. Unas bases que beben de las enseñanzas importadas por el propio Slim y que comprenden cuestiones que aunque puedan parecer básicas no se respetan con mucha frecuencia, advirtió: no vender por debajo de costes; estructuras simples, con unos niveles jerárquicos mínimos; y austeridad incluso en tiempos de vacas gordas, son algunos de los principios implantados por el principal accionista del grupo desde su llegada.

La regulación medioambiental y la presión demográfica juegan a favor de los negocios del grupo

Con la confianza en su posición para afrontar los retos del futuro, Slim puso especial énfasis en las posibilidades de FCC para beneficiarse del buen clima inmobiliario en España. Un negocio que había generado grandes quebraderos de cabeza al grupo en los años más difíciles, que había permanecido “dormido” en los últimos años, se plantea ahora como uno de los grandes motores de crecimiento para los próximos años. Y no solo a través de Realia, en la que controla el 35% del capital, sino también del del negocio directo de construcción de FCC Real Estate.

La empresa, que cuenta con cerca de 4,5 millones de metros cuadrados en suelo, tiene ya en desarrollo una serie de proyectos que totalizan una superficie cercana a los 500.000 metros cuadrados. “Vamos a agregar el inmobiliario a la operativa de FCC”, señaló Slim, quien resaltó que este negocio, en el que la demanda y los precios mantienen una clara tendencia al alza, aportará de forma muy significativa a la rentabilidad de la compañía en los próximos ejercicios.

Esto, en cualquier caso, no es óbice para que la compañía se siga mostrando optimista con las perspectivas de sus principales áreas de negocio, que son el medio ambiente y el agua, que aportan de forma conjunta el 77% del ebitda. Aunque sin poner cifras, porque “estamos en un mercado muy competitivo y es difícil saber qué va a ocurrir”, explicó Slim, la compañía sí se muestra confiada en su crecimiento en ambas áreas, favorecido, sugieren, por las crecientes presiones regulatorias en cuestiones como la gestión de residuos o de aguas y la presión demográfica, que también debe abrir nuevas oportunidades de negocio a nivel nacional e internacional.

Recuperar el dividendo

La mejora de las cifras y las buenas perspectivas del negocio invitan, además, a confiar en una próxima recuperación del dividendo, una vez que se cierre la venta del 49% de Aqualia y se reduzcan de forma significativa las cifras de deuda. “La recuperación del dividendo se verá el año que viene en la junta. Dependerá de la evolución de la compañía y las inversiones que se realicen en los próximos meses, pero la fortaleza financiera lograda ya por la compañía permite que se pueda tomar la decisión conveniente”, detalló Slim.

Antes de esta presentación, el mercado ya había dado el visto bueno a los resultados de FCC en el primer semestre de 2018, presentados en la tarde del lunes. Las acciones de la compañía escalaban a media sesión de este martes más de un 3%, alentadas por unas cifras que, entre otros, los analistas de Bankinter aplaudían, ya que “mantienen las dinámicas positivas de trimestres anteriores en términos de ingresos (crecen en agua y medio ambiente, y moderan su descenso en construcción desde -10,6% hasta -3,8% al cierre del primer semestre de 2018) y márgenes”.

FCC prolonga así una escalada en bolsa que le sitúa ya en sus niveles más elevados desde abril de 2015, tras anotarse cerca de un 30% en el año y más de un 100% en los últimos dos años y medio. Este buen hacer ya sitúa la capitalización del grupo por encima de los 4.000 millones de euros y le vuelve a ubicar entre los grandes favoritos para reincorporarse al Ibex, siempre que los volúmenes de negociación se ajusten a las exigencias del Comité Técnico de la bolsa.

A este respecto, Slim no quiso aclarar si la compañía se plantea la posibilidad de elevar el capital circulante de la compañía y aseguró que más que un problema acciones en el mercado lo que hace falta es que los inversores estén dispuestos a moverlas, algo que no se ha dado en los últimos tiempos.