Economía

Francisco González: "La independencia es clave; hay que saber decir que no"

BBVA fue el único banco que rechazó entrar en el capital de Sareb y resistió la presión institucional para apoyar la salida a Bolsa de Bankia

Francisco González, presidente de BBVA.

Francisco González, presidente de BBVA. BBVA

Francisco González cuenta los días para abandonar la presidencia de BBVA. El 31 de diciembre se tomará las uvas y brindará siendo un nuevo jubilado en España. Con pensión millonaria, eso sí. Y dejando atrás una trayectoria que ha cambiado la historia de España. El todavía presidente encarna el fin de la antigua banca pública -estuvo al frente de la privatización de Argentaria durante el primer Gobierno de José María Aznar- y su despedida supone el cierre de una era. Tras el fallecimiento de Emilio Botín, su cese supone el adiós al último gran banquero de la vieja guardia.

Su mandato, con aciertos y patinazos, ha destacado por su marcada independencia. Fue el único banco que no se plegó a la voluntad del entonces ministro de Economía Luis de Guindos y rechazó entrara en el capital de la Sareb, el llamado ‘banco malo’, pese a las presiones institucionales. Su negativa le costó varios millones de euros en forma de derrama al Fondo de Garantía de Depósitos, pero FG, como se le conoce en el mundo financiero, se mantuvo firme. El tiempo le ha dado la razón.

BBVA también fue la única entidad que rechazó de plano apoyar la salida a Bolsa de Bankia. Mientras el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero animaba a los grandes del Ibex 35 a adquirir acciones de Bankia, FG tuvo claro que no formaría parte de la operación. Y también acertó en su decisión.

«Es fundamental tener un modelo de gobierno que evite la concentración de poder. Yo nunca he participado en una decisión sobre una petición de crédito»

La defensa de esa independencia queda plasmada entre líneas en una entrevista publicada en la web de BBVA. «La independencia es clave para mí. Hay que saber decir que no, y dar el protagonismo a los equipos técnicos», explica el aún presidente del grupo. «Y eso me lleva a otra faceta fundamental: el equilibrio de poderes. Es fundamental tener un modelo de gobierno que evite la concentración de poder. Yo nunca he participado en una decisión sobre una petición de crédito, viniera de donde viniera».

En la misma línea, FG añade que «otra cosa absolutamente fundamental para mí es una gestión basada en principios. No hay otro camino. En BBVA establecimos tres reglas muy simples: todo lo que se haga debe poder ser publicable; todo debe ser legal, no valen los atajos para cumplir la norma por la mínima ni aprovechar vericuetos legales; y debe ser moralmente aceptable por la sociedad».

«He aprendido la importancia de los principios; la importancia del mercado y la meritocracia, y la importancia de la innovación»

Tras casi dos décadas pilotando uno de los gigantes financieros del mundo, FG se niega a hacer un balance de su carrera, pero se muestra agradecido. «El balance lo tienen que hacer otros. Por mi parte, lo que sé es que he sido muy afortunado. Creo que el cambio ha sido una constante en todo lo que he hecho […] Y de toda esa experiencia tengo tres aprendizajes fundamentales: la importancia de los principios; la importancia del mercado y de la meritocracia como mecanismos que ayudan a mejorar el funcionamiento de la sociedad y del bienestar general; y la importancia de apostar por la innovación como mejor vía para fortalecer el progreso».

Según el reglamento del Consejo, FG podría haber permanecido en la presidencia hasta marzo de 2020 -tras haber modificado dos veces los estatutos del banco para aplazar su cese durante 10 años-, pero él mismo ha decidido adelantar unos meses su salida. «Yo creo que en algunos temas importantes no es conveniente agotar los plazos. Es una decisión que el Consejo ha podido tomar ya porque ha entendido que Carlos es el líder idóneo para seguir con el proyecto de transformación que ha puesto a BBVA a la vanguardia del sector a nivel mundial, y que es el resultado del trabajo de miles de personas en todo el mundo durante muchos años. Es un cambio que garantiza la continuidad de la estrategia y que el gran proyecto siga avanzando», señala.

Carlos es el líder idóneo para seguir con el proyecto de transformación que ha puesto a BBVA a la vanguardia del sector»

«El Consejo lleva tiempo trabajando en el plan de sucesión. Es lo que nos tocaba hacer, porque un cambio así tiene que estar muy trabajado, muy madurado. Una vez que está claro el camino, no había que dilatar la decisión», añade.

Preguntado sobre sus planes de futuro, FG apunta que se tomará unos meses para decidir qué hacer, pero asegura que romperá toda su vinculación con BBVA. «Lo que tengo claro es que dejo todos mis cargos aquí. Es fundamental dejar espacio al nuevo equipo y además es lo lógico, teniendo en cuenta los elevados estándares de gobierno corporativo de esta casa. De momento podré dedicar más tiempo a mi familia, porque he tenido que sacrificar mucho tiempo con ellos para dedicarme a mi trabajo», sostiene.

En cuanto a nuevos retos profesionales, adelanta que «me interesan también nuevos proyectos de jóvenes emprendedores y creo que mi experiencia les podría ayudar. Me tengo que reinventar, que es algo que siempre he hecho».

Tengo claro es que dejo todos mis cargos aquí ya que es fundamental dejar espacio al nuevo equipo»

En la antesala de su salida, el presidente de BBVA tiene palabras de agradecimiento para su equipo y asegura que los echará de menos. «Tengo la inmensa suerte de trabajar con un grandísimo equipo. Hoy mis colaboradores me hablan de temas con un nivel de detalle que me supera, profundizan en la nube, inteligencia artificial, ‘blockchain’, computación cuántica, metodologías ‘agile’, ‘scrums’, y más y más temas. Tenemos equipos trabajando en lo que pasará dentro de cinco y 10 años. Son los mejores y seguro que les echaré de menos», manifiesta.

«También extrañaré no viajar tanto, y no por el viaje en sí, sino por la oportunidad de seguir aprendiendo y conociendo tantas otras realidades. Calculo que desde que estoy en BBVA he viajado el equivalente a dar la vuelta al mundo unas cien veces. Viajar es esencial para entender las dinámicas que hay fuera de tu entorno, para conocer realidades nuevas, para enfrentarte a visiones distintas, para comprender por dónde avanza el mundo y cómo eso puede afectar a tu realidad más cercana. La curiosidad, el deseo de aprender, son esenciales», añade.

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