Hacienda sólo recaudará 328 millones de euros con la subida del IRPF a las rentas más altas. Así lo ha desvelado la titular del ramo, María Jesús Montero, tras la reunión del Consejo de Ministros, que ha aprobado el plan presupuestario.

Esta cifra se enmarca en una previsión de incremento de gastos del 3,1% para el año que viene, frente a un repunte del 5,7% de los ingresos, que recaerá sobre todo sobre la fiscalidad de las empresas; todo ello haciendo posible, según ha indicado la ministra de Economía, Nadia Calviño, un recorte del déficit estructural de cuatro décimas del PIB, como insta Bruselas.

Con estas previsiones, el Gobierno elaborará los Presupuestos de 2019 con el objetivo de reducir el déficit público del 1,8% del PIB para el año que viene, en línea con lo que había negociado con Bruselas, y medio punto porcentual por encima del heredado del anterior Ejecutivo del PP, del 1,3%.

Según ha explicado Calviño este objetivo “no pone en peligro el crecimiento económico ni la creación de empleo, que son las prioridades del Gobierno”. En cambio, Montero ha avisado de que en ausencia de Presupuestos solo será posible reducir el déficit del 2,7% del PIB con el que acabará este año al 2,2%. A partir de esa cifra, sería necesario acometer un ajuste de hasta 11.000 millones, penalizando el crecimiento y el empleo.

De esta forma, el Gobierno obvia el bloqueo llevado a cabo por el PP y Ciudadanos a esta nueva senda de déficit en el Congreso de los Diputados. De hecho, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha echado en cara la “irresponsabilidad” de ambos partidos y ha avisado de que se seguirán los trabajos en el Parlamento para sacar adelante la nueva senda de déficit, ahora plasmado en el Plan Presupuestario.

“Estamos seguros de que durante 2019 se terminará aprobando esa senda”, ha dicho, pero ha indicado que el Presupuesto no variaría nada si hubiera que asumir finalmente la senda de déficit más restrictiva, puesto que en el caso del Estado solo supondría un recorte del margen presupuestario del unos mil millones de euros, lo que podría hacerse con “un ajuste pequeño” de no más de 1.000 millones de euros.

En cambio, las comunidades autónomas y los ayuntamientos deberán asumir un recorte de su capacidad de gasto de unos 4.500 millones de euros, puesto que el margen adicional que ambicionaba el Gobierno repartía dos décimas más déficit para cada administración.

Por otro lado, con cualquiera de las dos sendas de déficit, Montero asegura que se mantiene el incremento del techo de gasto previsto del 4,4%.

Ajuste fiscal y reducción del déficit estructural

Según el Gobierno, con la nueva senda será posible alcanzar un superávit primario en 2019, realizar un ajuste estructural de cuatro décimas el próximo año, y triplicar el ritmo de reducción de la la ratio de deuda pública sobre el PIB, que será la nueva diana de la UE una vez el déficit caerá por debajo del 3% del PIB este año.

Según Calviño, las medidas incluidas en el Plan Presupuestario, tendrán un impacto neutro en el crecimiento anual de 2019. No obstante, el Gobierno ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento para este año y el siguiente, con un retroceso de una décima en ambos casos, hasta el 2,6% y el 2,3%, respectivamente, debido a un peor comportamiento del sector exterior. En cambio, las previsiones de paro se mantienen sin cambios.

Este nuevo escenario macroeconómico sirve de base para la elaboración del Plan Presupuestario 2019, remitido este lunes a Bruselas, y posteriormente del proyecto de Ley de Presupuestos para el próximo año.