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Banca y reguladores, contra la tasa Tobin: “La asume el ciudadano y empobrece el país”

El Plan Presupuestario propone gravar con un 0,2% las operaciones de compra de acciones españolas

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Banca y reguladores, contra la tasa Tobin: “La asume el ciudadano y empobrece el país”
La ministra de Hacienda María Jesús Montero, durante la rueda de prensa posterior al consejo de ministros extraordinario, esta mañana en el Palacio de la Moncloa.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el Palacio de la Moncloa. EFE

Resumen:

El Gobierno se prepara para dar un varapalo a la banca que, de rebote, afectará al bolsillo de los ciudadanos. En los próximos presupuestos generales del Estado (PGE) el Ejecutivo pretende que se incluya un impuesto específico que grava las transacción financieras. La denominada tasa Tobin ya se ha encontrado con la firme oposición de bancos y reguladores, que advierten de los riesgos que supondría su implementación.

Según se recoge en el cuadro macroeconómico y las líneas maestras del plan presupuestario que el Gobierno remitirá a Bruselas, aprobados en un Consejo de Ministros extraordinario, la previsión del Gobierno es que la recaudación procedente de este impuesto alcance los 850 millones de euros, según ha desvelado la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

El Gobierno se prepara para dar un varapalo a la banca que, de rebote, afectará al bolsillo de los ciudadanos. En los próximos presupuestos generales del Estado (PGE) el Ejecutivo pretende que se incluya un impuesto específico que grava las transacciones financieras. La denominada tasa Tobin ya se ha encontrado con la firme oposición de bancos y reguladores, que advierten de los riesgos que supondría su implementación para el crecimiento de la economía.

Según se recoge en el cuadro macroeconómico y las líneas maestras del plan presupuestario que el Gobierno remitirá a Bruselas, aprobados en un Consejo de Ministros extraordinario, la previsión del Gobierno es que la recaudación procedente de este impuesto alcance los 850 millones de euros, según la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

“Se creará un Impuesto sobre las Transacciones Financieras, consistente en gravar con un 0,2% las operaciones de compra de acciones españolas ejecutadas por operadores del sector financiero”, recoge el documento consensuado por PSOE y Podemos. Añade que “se someterán a tributación al 0,2% las acciones emitidas en España de empresas cotizadas cuya capitalización supera los 1.000 millones”. No se gravará la compra de acciones de Pymes y empresas no cotizadas. Tampoco la deudA y los derivados. “Es una medida que proponen e impulsan 10 países de la Unión Europea”, puntualiza el escrito.

Bankinter: “Una tasa a la banca ahuyenta a inversores y empobrece el país”

El sector financiero se ha unido en bloque para rechazar la medida. Daniel Lacalle, asesor económico del PP y economista jefe de Tressis, asegura que “no existe ningún caso en el mundo en el que la implementación de este impuesto no haya supuesto mayores costes y comisiones para los pequeños ahorradores, mientras que los grandes inversores logran eludir la medida”.

Tomando como referencia experiencias de países de nuestro entorno, esta tasa  “tiene un poder recaudatorio muy bajo que no alcanza los 300 millones de euros”, frente a los 850 millones que el Gobierno estima recaudar. “La demostración es que Suecia recaudó 10 veces menos de lo que esperaba. Además, reduce la liquidez y la contratación en el mercado”, asegura.

Por su parte, el portavoz de una gran entidad recuerda que “las operaciones de compra de acciones las realizan los planes de pensiones y de inversión, cuyos inversores son los ciudadanos que ahorran. El impuesto también penalizará a los ciudadanos que invierten directamente y compran y venden sus acciones a través de los bancos. Entonces, ¿quién va a pagar la tasa Tobin?”.

La consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, ya se manifestó públicamente hace unas semanas en contra de este impuesto. “Un impuesto a la banca en la línea de la tasa Tobin o transacciones financieras supone la pérdida de  competitividad de España frente a otro mercados al incrementarse los costes transaccionales, algo especialmente importante en el momento del futuro Brexit”. “La City de Londres podría absorber una parte del negocio bursátil en detrimento de intermediarios financieros nacionales. Como consecuencia, se incrementaría el coste de capacidad, la capacidad de financiación de las empresas españoles y se reduciría la rentabilidad financiera del ahorro nacional”, advirtió.

BBVA: “Podría traducirse en un menor crecimiento económico y los clientes acaban soportando parte de la carga”

Dancausa aseguró que si subes impuestos “ahuyentas a inversores, a los generadores de riqueza y, por tanto, al final empobreces a la sociedad”. Subrayó que “mientras tengamos libre circulación de capitales, las empresas españolas reciben inversión tanto de españoles como de extranjeros. Y los inversores irán donde haya más estabilidad jurídica y mejores retornos”.

En el marco de la comisión que investiga la crisis y el rescate al sector financiero en el Congreso, la directiva destacó que ella es una “entusiasta de que el Estado recaude más, pero la única forma de hacerlo de manera sostenible es si ciudadanos y empresas ganan más, no subiendo las tasas a ciertos sectores”.

BBVA también rechaza de plano la propuesta. “En términos generales, los impuestos a las transacciones financieras tienen una eficiencia impositiva cuestionable, que podría traducirse en un menor crecimiento económico”, escribían Olga Gouveia y Ana Rubio, economistas de BBVA Research, en Expansión.

“Esto se debe a que los clientes bancarios acaban soportando parte de la carga y a que disminuye la liquidez en los mercados. Las consecuencias se podrían percibir por ejemplo en el menor uso que se hiciera de algunos instrumentos financieros, en la transmisión de la política monetaria o en la competitividad de las empresas que vieran dificultado su acceso a los mercados”, añaden.

CNMV: “Los efectos serían negativos para la competitividad de nuestro mercado”

En línea con el resto de entidades, las expertas de BBVA consideran que “no parece adecuado que esta medida se aplique en el terreno nacional, sino que debería aplicarse al menos en el área del euro”. Y es que “la progresiva integración de las economías europeas está facilitando los flujos entre países y, por tanto, la deslocalización del ahorro, por lo que sólo un impuesto a nivel europeo podría paliar este efecto negativo”.

“España necesita un sistema eficiente de tributación, que no distorsione las transacciones económicas y que no perjudique especialmente a un sector o a un mercado”, concluyen.

También Jaume Guardiola, consejero delegado de Sabadell, cuestionó la imposición de este impuesto durante la presentación de resultados del banco. “Evidentemente no nos gusta la propuesta de hacer un impuesto, más allá de la situación particular. Yo creo que imponer impuestos sectoriales para solucionar un problema estructural como es el hipotético déficit de las pensiones es una decisión que puede distorsionar el juego de la competencia e incluso de posición relativa internacional para un determinado sector de la economía”.

Sabadell: “Mete más presión a un sector ya muy penalizado y dificulta que la banca acompañe el crecimiento de la economía”

“Meterle más presión a la banca, que ya soporta los tipos de interés muy bajos, la regulación y la inversión en transformación, puede presionar los resultados a la baja, haciendo el sector menos atractivo. Al final, si este sector no consigue levantar capital no va a poder acompañar el crecimiento de la economía, dado que cada operación de crédito que damos consume capital y es un bien escaso”.

Otro banco español plantea la misma tesis: “La tasa Tobin será eficaz y eficiente siempre que se implante de manera coordinada entre los principales países europeos. De lo contrario, en el marco de la plena movilidad de capitales, pueden originarse distorsiones que saque flujos financieros y sus correspondientes impuestos de España”. La aplicación de esta tasa sería lamentable, añade, “especialmente en el marco del Brexit, que abre oportunidades de atraer actividad y capital que hasta ahora operaba en Gran Bretaña.

La CNMV también ha alzado la voz en contra de este impuesto. Sebastián Albella, presidente del supervisor de los mercados, señaló a principios de este mes que la aplicación de la tasa Tobin sería lesiva para los intereses del mercado de valores español ya que muchas de las operaciones que hacen ahora en la Bolsa española se derivarían a otros parqués. “En estos momentos un impuesto de este tipo tiene menos sentido que nunca porque se ha acrecentado la competencia entre plazas. Los efectos serían negativos para la competitividad de nuestro mercado”, aseguró durante la celebración de la IV Edición del Día de la Educación Financiera.

En su opinión, “una medida de este tipo solo tendría sentido si se aplicase de forma coordinada en toda Europa”, explicó. Indicó que en los últimos años Francia o Italia han aprobado un gravamen sobre las operaciones bursátiles y parece que “no están satisfechos con los resultados”.