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El descalabro de Atresmedia confirma los peores augurios sobre las ‘teles’ españolas

El grupo de medios sufre un castigo en bolsa superior al 10% tras presentar unas cuentas que evidencian la pérdida de fuerza de la publicidad en televisión

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El descalabro de Atresmedia confirma los peores augurios sobre las ‘teles’ españolas
El descalabro de Atresmedia confirma los peores augurios sobre las 'teles' españolas.

Instalaciones de Atresmedia en San Sebastián de los Reyes (Madrid).

Resumen:

Las alarmas vuelven a encenderse para los grandes grupos televisivos españoles. Lo que durante mucho tiempo fueron poco más que previsiones poco alentadoras sobre el futuro va tornando ya en un complejo presente que parece abocar a un camino de dificultades en adelante.

Las cuentas presentadas en la mañana de este jueves por Atresmedia representan la evidencia -otra más- de que el sector se muestra cada vez más vulnerable a las amenazas que le rodean. El cambio de los hábitos de consumo de televisión, con los minutos de visualización en franco retroceso -en septiembre se registró la tasa más baja en 11 años- y el auge de las plataformas alternativas de televisión a la carta enfrentan a las compañías del sector al reto de encontrar nuevos modelos capaces de revitalizar un negocio de capa caída.

La matriz de Antena 3 cerró los nueve primeros meses de 2018 con unos ingresos de 747,6 millones de euros, un 1% inferiores a los del mismo periodo del año anterior, que se tradujeron en un beneficio un 17% más reducido, de 86,7 millones.

La respuesta del mercado ante estas cifras fue suficientemente elocuente. Las acciones de Atresmedia registraron un retroceso que llega a superar el 10%, en su peor jornada en más de dos años, con lo que se sitúa en sus peores niveles desde abril de 2013. “La debilidad del mercado publicitario y los malos datos de cuota del trimestre nos harán revisar estimaciones a la baja”, advertían los analistas de Banco Sabadell tras conocer las cuentas de la compañía.

La amenaza de Netflix y otros operadores a la carta pone en cuestión el futuro de las televisiones tradicionales

Como observan en Ahorro Corporación, Atresmedia ha logrado defender su cuota de pantalla en el trimestre, incluso pese a la competencia que ha supuesto el Mundial de fútbol, televisado por Mediaset. Y también ha logrado buenas cifras de impactos publicitarios (GRPs), pero esto no ha impedido una caída de los ingresos, debido a los menores precios de la publicidad por televisión.

De este modo, los resultados “continúan mostrando la debilidad del mercado publicitario y que desde luego no van a servir para revertir la situación en la que se encuentra la acción en estos momentos”, señalan en Ahorro Corporación. Y es que el castigo encajado este jueves por Atresmedia supone solo una muesca más sobre una compañía que viene acumulando un revés tras otro en los últimos meses. Solo en 2018, la compañía arrastra una caída superior al 43%, que ha rebajado su valor de mercado a poco más de 1.000 millones de euros.

Los últimos datos sobre la industria publicitaria de la televisión en España muestran que la brecha entre Atresmedia y su principal competidor, Mediaset, sigue creciendo en 2018. En los nueve primeros meses del año, la inversión en publicidad en Atresmedia ha caído un 3,5%, según los datos de Infoadex, mientras que los de la matriz de Telecinco solo se han reducido un 0,5%, con lo que suma casi tres puntos más de cuota que su rival.

Aún así, también Mediaset ha sufrido en bolsa las dudas del mercado hacia el sector. A la espera de presentar sus resultados trimestrales el próximo 8 de noviembre, ha cedido este jueves algo más de un 2% y pierde también más de un 33% en el ejercicio.

Y es que el problema de Atresmedia no se mide en relación a su principal competidor en el mercado de la televisión convencional, sino a los nuevos actores del mercado, con Netflix a la cabeza, que cuestionan la validez de un formato de negocio con cada vez menos público y, por ende, con menos atractivo para los anunciantes. En ese contexto, no es solo la caída de los ingresos lo que genera incertidumbre entre los inversores, sino también la necesidad de fuertes inversiones -con resultados inciertos- para dotarse de nuevos contenidos capaz de taponar la fuga de consumidores.