Madrid Central es ya una realidad. Este viernes ha entrado en vigor un cambio histórico para la capital española, con el que se espera reducir al menos un 40% la emisión de gases contaminantes en las 472 hectáreas del distrito centro en que se encuentra vigente. La medida estrella de Manuela Carmena ha arrancado primero en fase informativa, sin multar a los infractores. Así, podrán circular libremente por el centro de la ciudad los vehículos de los residentes y el transporte público, mientras que los no empadronados solo podrán acceder siempre y cuando cuenten con etiqueta ambiental y utilicen aparcamientos de uso público.

Pero en un contexto de límites a los vehículos a motor en pos de la limpieza ambiental, las motos no son el principal enemigo a batir. De hecho, este tipo de transporte no se ve tan afectado por las restricciones como sí lo hace el coche. Recordemos que los usuarios empadronados con motocicletas podrán entrar en el Área de Prioridad Residencial (APR), cuenten o no con la etiqueta ambiental de la DGT.

De 7 a 22 horas

Y es que el Consistorio prevé un aumento espectacular de motocicletas difícil de cuantificar. «Hemos duplicado el espacio de reservas de moto en el distrito centro», informa a este medio Jorge García Castaño, concejal de Economía del Ayuntamiento de Madrid, quien asegura que la gente se está apresurando porque se tarda «desde que se hace la reserva hasta que se usan efectivamente» estas plazas y que, incluso, se está comenzando a «reservar el espacio en parkings de la EMT».

También podrán meterse en el centro los motoristas invitados (cada residente puede distribuir 20 invitaciones mensuales) y estacionar en la zona SER y aparcamientos públicos, al menos hasta 2020. Por su parte, los usuarios no residentes que utilicen este medio de transporte podrán acceder siempre y cuando tengan etiqueta medioambiental: las ECO y CERO sin limitaciones y con pegatinas C y B de 7 a 22 horas. Así lo establece la recientemente aprobada Ordenanza de Movilidad.

Ojo: las motos solo podrán entrar en el perímetro de Madrid Central hasta las 22 horas, «pero pueden entrar antes y salir cuando les de la gana. Una vez estén dentro, la Ordenanza no las obliga a salir a las 22:00». Varias fuentes municipales explican que las cámaras de salida de momento no van a multar, que solo lo harán las de acceso y cuando termine la fase piloto.

La patronal, a favor de Madrid Central

Las condiciones menos severas para motocicletas tiene una consecuencia inevitable de la que ya alertan desde el Ayuntamiento de Madrid: el uso de este medio de transporte «se multiplicará exponencialmente» en Madrid al no verse tan afectadas por las restricciones, que se sumarán, por tanto, a las 236.000 que circulaban habitualmente antes de Madrid Central.

«Las motos, por sus propias características, favorecen la movilidad sostenible en las ciudades» ya que «son más eficientes a nivel medioambiental y ayudan a reducir las congestiones de tráfico» señala José Miguel Riaño, secretario general de la patronal del sector Anesdor.

La verdadera cuestión no reside en que Madrid se inunde de motos, sino dónde aparcarlas. Desde la patronal del sector instan a Carmena a ampliar las plazas específicas de aparcamiento, ya que actualmente las motos pueden aparcar en un total de 7.600 espacios, «lo que cubriría únicamente el 3,2% del parque de motocicletas y ciclomotores de la ciudad». Según García Castaño, eso ya se está haciendo en los párking de la EMT «pero la gente va a tardar en usarlo, porque primero tienen que saber que existe esta opción».

Invasión de aceras

Siempre de acuerdo con la literalidad de la nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible, estos vehículos pueden aparcar en zonas en las que no haya banda de estacionamiento y que dejen al menos tres metros de espacio libre para el tránsito peatonal, de ahí que los vecinos madrileños vengan notando las aceras cada vez más plagadas de estos vehículos de dos y tres ruedas, compartiendo además espacio con bicicletas y vehículos A y B (patinetes eléctricos y segways).

Madrid se convierte a partir de hoy en el centro neurálgico de las restricciones al tráfico. El Ayuntamiento estima que la iniciativa reducirá en un 33% los 230.000 viajes que se realizan en coche al núcleo urbano, lo que ahorrará a la atmósfera un 40% de emisiones como dióxido de nitrógeno y derivados.

Varios conductores de motos creen que para la época del año -próximos al invierno- se ven más que otros años. «Es como si fuera primavera», señala un usuario. No hay acera ancha en el centro que no tenga motos, a las que hay que sumar las motocicletas eléctricas de las empresas de la economía colaborativa.