Justo cuando se produjo la moción de censura que elevó a Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, a finales de mayo y principios de junio, los sindicatos CCOO y UGT y otros menores estaban a punto de convocar una huelga en Renfe Operadora y en Adif. Se llegó a anunciar incluso en verano, coincidiendo con la Operación Salida, pero el cambio de Ejecutivo y el relevo en la cúpula de ambas empresas públicas llevaron a las organizaciones a conceder un tiempo de gracia. Ese tiempo se está terminando y la ruptura podría desembocar en una huelga en las inminentes Navidades, que tendrán lugar dentro de tres semanas.

“Cambian las direcciones pero permanecen los problemas”, reza un comunicado interno de Comisiones Obreras obtenido por este diario. Las revindicaciones sindicales en Renfe y Adif son conocidas: la media de edad se ha disparado durante la crisis por los ERE y las bajas voluntarias ligadas a planes de desvinculaciones; si antes de la crisis la edad media apenas sobrepasaba los 50 años, ahora ésta se sitúa en 55 años. El número total de trabajadores en cada una de las dos empresas ha caído por debajo de los 14.000 empleados (en la SNCF francesa ejercen 150.000 ferroviarios). CCOO, UGT o CGT exigen además una reducción de jornada de acuerdo con la legislación establecida.

Ya hay convocada una huelga de interventores por parte de CCOO para el día 14 de diciembre (semana que viene), que afecta a unos 1.800 trabajadores. La causa es la misma: falta de personal.

Envejecimiento disparado

Cinco meses después del cambio en las direcciones y de la llegada a la cúpula de Isaías Taboas (Renfe) e Isabel Pardo (Adif), las relaciones laborales parecen seguir igual que como estaban con los predecesores de ambos. Especialmente en Renfe por la cuestión de las reincorporaciones: abundan los casos por falta de personal. Tal es así, que CCOO ha convocado la comisión de conflictos este miércoles 5 de diciembre para tratar de resolver las diferencias entre las partes. De no alcanzarse un acuerdo, dicen, se irá a la huelga en una horquilla de fechas que van del 21 de diciembre al 7 de enero.

Una convocatoria así tendría trascendencia, al ser las vacaciones de Navidad y uno de los períodos en los que más trenes se utilizan por parte de los usuarios. “En Sevilla Santa Justa se está tirando de factores de taquilla para dar las instrucciones de operaciones terminadas a los AVE. Una tarea que debería recaer en el interventor”, denuncia una empleada. Especialmente dramática es la situación en la división de Fabricación y Mantenimiento, protestan los sindicatos.

Factores haciendo de interventores

Aunque no hay reposición, la llegada de Taboas ha relanzado los contratos a dedo: Renfe está sacando concursos para puestos directivos muy bien remunerados y fuera de convenio en los que todos los aspirantes menos uno (el que a la postre será ganador) están siendo inadmitidos en la primera fase. “En el Grupo Renfe no se activan las bolsas de empleo de los colectivos de Fabricación y Mantenimiento”, reza el comunicado de CCOO. “Pero eso sí, se publica una oferta de 39 plazas de técnico de ingreso y 18 de cuadro técnico de ingreso sin ofrecerlas previamente para promoción interna”.

También es sangrante el contexto en el que opera la antigua red de Ferrocarriles de Vía Estrecha (Feve), absorbida por Renfe a comienzos de 2013: líneas en las que falta personal maquinista cuyos trenes no pueden salir al no haber nadie quien los conduzca. Y lo mismo ocurre con el mantenimiento del material rodante. En total, los sindicatos cifran en 5.000 las incorporaciones que necesita la empresa.

Reducción de jornada

Otro de los sindicatos que con seguridad secundará las protestas si finalmente se convocan, la CGT, ya convocó una huelga a finales de octubre afectando a 300 trenes de pasajeros. Las centrales batallan por la reducción de la jornada laboral hasta las 37,5 horas semanales como demanda la Ley de Presupuestos 6/2018, algo que sí se aplica en las demás empresas públicas. El transporte en las próximas fiestas navideñas podría sufrir severos contratiempos si las partes no llegan a un acuerdo.