// TODO: Revisar qué hace the_post_thumbnail_creditos Qué hacer con el dinero de la Lotería.

Celebración en una de las administraciones que vendió el primer premio de la Lotería de Navidad de 2017. EFE

Economía

¿Qué hacer con el dinero si te toca la Lotería de Navidad?

Gestionar el dinero de un premio de este tipo es una tarea más compleja de lo que parece y más en un escenario como el actual

De poco sirven los numerosos y repetitivos estudios que reducen a la nimiedad las probabilidades de salir triunfante. Cada año por estas fechas, millones de españoles se lanzan a la caza de décimos con los que exprimir sus opciones en el sorteo de la Lotería de Navidad. Y 2018 no ha sido una excepción, con cifras récord de inversión a falta de varios días para el sorteo, que se celebrará el sábado 22 de diciembre. La esperanza de acceder a uno de sus grandes premios alimenta el interés por el que es, sin duda, el sorteo más popular en España.

Para los agraciados, que haberlos haylos, encontrarse de la noche a la mañana con varios cientos de miles de euros en sus cuentas bancarias puede ser visto como cualquier cosa salvo un problema. Y, sin embargo, existen datos que pueden poner en cuestión los beneficios de convertirse súbitamente en millonario (al menos, en su conversión a pesetas). Así, por ejemplo, un estudio de la asociación European Financial Planning Association (EFPA) pone de manifiesto que el 70% de los premiados con la Lotería de Navidad tiene mucho menos dinero cinco años después de haber ganado el premio. “La mayoría de las veces, la felicidad que nos produce que nos toque el Gordo nos lleva tomar medidas precipitadas que hacen que malgastemos el dinero del premio o que tomemos malas decisiones de inversión”, explican desde la firma de asesoramiento Abante.

Gestionar una cantidad tan importante de dinero (unos 400.000 euros al décimo, en el caso del primer premio, que se reducirían a 322.000 tras pasar por la caja de Hacienda) resulta más difícil de lo que se pueda pensar. Y más en un entorno financiero tan complejo como el actual. Incluso, el habitual deseo de “tapar unos agujeros” puede resultar una decisión errónea si no se contemplan todas las posibilidades, advierten los expertos en planificación financiera.

“Ganar la Lotería es algo que sólo pasa una vez en la vida y el ciudadano medio, según demuestra la evidencia de los ganadores en el pasado, no está preparado ni psicológica ni financieramente para gestionar esta deseable situación”, opina Pablo Martínez Bernal, responsable de Relaciones con Inversores en Amiral Gestion, quien recomienda ponerse en manos de asesores financieros independientes -ajenos a los bancos tradicionales- e, incluso, invertir en literatura financiera para ampliar los conocimientos en la materia. “No supondrá más del 0,005% del premio, y puede marcar la diferencia”, apunta.

Un 70% de los premiados con ‘el Gordo’ de Navidad tienen mucho menos dinero cinco años después de ganar el premio

Y es que, en opinión de Martínez Bernal, los denominados “nuevos ricos” tienden a “imitar a los ricos en sus posesiones (coches, casas, etcétera), cuando en lo que deberían fijarse es en los activos financieros que sufragan ese nivel de vida”.

Evitar los errores habituales en el empleo del dinero ganado requiere, en primer lugar de templanza y autocontrol y, de hecho, desde el equipo de Financial Life Planning de Abante recomiendan dejar pasar unos seis meses antes de empezar a mover el dinero del premio. “El objetivo de esto es que nos acostumbremos a vivir con una cantidad elevada de dinero y que en esos meses podamos reflexionar sobre qué es lo que realmente queremos conseguir con ese dinero extra que nos ha llegado a la cuenta”, apuntan.

Este periodo reflexivo debe servir para dar respuesta a la que Jacobo Zarco, director de Grandes Patrimonios de atl Capital, considera que es la pregunta a partir de la que debe planificarse la gestión del dinero: ¿cómo quiero que me cambie la vida? “Hay quien quiere que le cambie de golpe, con una inversión inicial importante, como puede ser la compra de una casa. Otros prefieren ir haciendo uso de esos fondos poco a poco y algunos querrán que les sirva para asegurarse una buena jubilación. Antes de decidir dónde invertir hay que tener claro el para qué”, comenta.

Para alguien poco familiarizado con el mundo de las finanzas, la idea de exponer su capital recién adquirido a los vaivenes de las inversiones puede resultar poco atractivo. Tradicionalmente, esas personas dispondrían de la opción de aparcar su dinero en depósitos financieros, que les ofrecieran una renta periódica que, al menos, les permita paliar el efecto de la inflación. Pero en el escenario actual de tipos en mínimos, las rentabilidades que ofrece la banca por estos productos de escaso riesgo son ínfimas y escasean los productos que se acerquen al 1%.

“Es muy importante saber que si decidimos no invertir nuestro dinero nos enfrentamos al riesgo de no cubrir la inflación. Esto significa que con el paso del tiempo perderíamos poder adquisitivo a medida que el nivel de los precios se incrementase. Es decir, si tenemos 320.000 y no obtenemos ninguna rentabilidad por ellos, pasados 20 años y contando con una inflación media anual del 2% (objetivo que persigue el Banco Central Europeo), nuestro dinero equivaldría a unos 217.994 euros (actuales)”, comentan en Abante.

Otra opción habitual para los ganadores del Gordo de Navidad de la Lotería sería la de emplear el dinero del premio para saldar deudas como, por ejemplo, la de una hipoteca. ¿Pero sería ésta la mejor opción? “Lo primero que habría que ver es si la rentabilidad que nos da el dinero invertido es mayor que el coste de financiación porque, en ese caso, no interesaría amortizar la hipoteca. Por otro lado, hay que tener en cuenta que, si la vivienda habitual la compramos antes de 2013, tenemos una ventaja fiscal en el IRPF (al poder deducirnos cada año un 15% de una cuota máxima de 9.040 euros), que puede que no nos interese perder”, recuerdan los expertos de la firma de asesoramiento.

Una cartera para un escenario complejo

Así pues el recurso a las inversiones financieras parece casi ineludible para quien quiera sacarle algo de rentabilidad a su dinero, construyendo una cartera de inversión diversificada. Pero en un entorno de mercado tan complejo como el actual no parece sencillo encontrar inversiones atractivas. La renta fija hace años que ofrece unos rendimientos escasos y las turbulencias registradas por las bolsas en el último año actúan como un disuasor.

Sin embargo, los expertos recomiendan no cerrarse a estas opciones, en las que, pese a las dificultades, es posible obtener rendimientos positivos. Zarco aconseja dividir el dinero en varios tramos en función de las necesidades de disponer de él a corto, medio o largo plazo. Para el dinero a corto plazo, con el que disponer de un colchón de seguridad para cualquier imprevisto, la única opción aconsejable son activos muy seguros pese a que su rentabilidad sea escasa. El dinero que se vaya a necesitar en un plazo algo más largo, de entre 3 y 10 años, puede apostarse en mayor medida en activos con algo más de riesgo y para el largo plazo, especialmente para horizontes temporales a más de 10 años, cabría asumir mayores riesgos, aportando una mayor cantidad a la renta variable.

Así, Martínez Bernal aconseja invertir una parte significativa del dinero en renta variable a largo plazo, para lo que recomienda productos que sigan la filosofía de inversión value. Porque “no es lo mismo doblar nuestra inversión cada siete años (renta variable) que cada setenta (renta fija)”, apunta.

Para sacar el mejor partido a la situación actual del mercado, Jacobo Zarco se muestra partidario de ir adaptando progresivamente las carteras de inversión a un entorno de menor crecimiento económico global. En ese escenario, sería recomendable ir elevando la inversión en renta fija a costa de la renta variable. Dentro de ésta, aconseja ir reduciendo la exposición a los sectores más cíclicos, los más dependientes de la evolución de la economía, y apostar por compañías con un perfil más defensivo.

Los expertos aconsejan dividir el dinero entre el que pueda necesitarse a corto plazo y el que se pueda invertir a largo

Por su parte, Guillermo Santos, socio de iCapital, se muestra partidario de diseñar, para un inversor conservador (el perfil más común entre los españoles y especialmente entre los no familiarizados con la bolsa), una cartera en la que primen los activos financieros “que estén poco ligados a los posibles desplazamientos al alza de la curva de tipos de interés del Euro, ahora bajo mínimos, pues ello podría llevarle a pérdidas en valoración en inversiones teóricamente seguras”.

Con esta visión, el responsable de la firma de asesoramiento plantea una cartera en la que alrededor de un 20% de los fondos se mantenga en liquidez, “al 0%, es el coste de la seguridad”. Otro 20% lo destinaría a productos de bonos flotantes (su rentabilidad varía en función de la evolución de los tipos), como el Deutsche Floating Rates Notes, el UBS Floating Rate Income o el Allianz Global Floating Rate Notes, precisamente para sacarle partido al escenario previsible de subida de los tipos en la Eurozona.

Para dotar a la cartera de algo más de riesgo, Santos aconseja destinar un 10% del dinero a fondos ligados a préstamos privados, como el Arcano Fund European Income y Arcano Low Volatility, y otro 20% a fondos de gestión alternativa con diferentes orientaciones de gestión, entre los que señala el Franklin K2 Alt Strats, H2O Adagio y Pictet Agora.

En fondos de bolsa europea y global, el socio de iCapital arriesgaría un 10% de la cartera, siempre con una visión de largo plazo y buscando formar carteras compuestas de valores con elevado potencial de revalorización. En esta área, sus preferencias serían Lierde Sicav, Magallanes European Equity o Capital Group New Perspective.

El restante 20% recomienda invertirlo en activos que puedan servir como cobertura en caso de recesión. Así, un 10% de la cartera lo reservaría para fondos de renta fija americana de plazos largos. Dentro de este segmento señala opciones como el Pictet USD Government Bonds y el T. Rowe Price U.S. Treasury Long-Term. Y el 10% restante lo mantendría en un ETF sobre oro, como el UBS ETF EUR Hedged Gold o el iShares Physical Gold.

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