A partir del 15 de enero se producirá una bajada de tarifas masiva en las nueve autopistas de peaje quebradas en 2012 y rescatadas por el Gobierno desde 2017: las nueve serán un 30% más baratas por el día y gratis por la noche de doce a seis de la mañana. El objetivo declarado del actual Ministerio de Fomento que dirige José Luis Ábalos es remontar un tráfico que no levanta cabeza en lo que va de 2018. Y para ello el Gobierno cuenta con un informe que respalda sus actuaciones.

Se trata de un estudio encargado en 2017 por el predecesor de Ábalos en Fomento hasta el pasado 1 de junio, el popular Íñigo de la Serna (PP). Un «estudio de demanda y de tarifas» que permitiese conocer cuál es el esquema de tarifas que se podría aplicar en las autopistas de peaje y que mejorase la utilización de estas y también la recaudación en los peajes», encargado al grupo consultor Typsa. Las conclusiones son demoledoras: «Estas autopistas están infrautilizadas», proclama el estudio, «con intensidades medias diarias que en ningún caso superan los 10.000 vehículos al día».

El PIB español ha alcanzado los niveles de 2008. El tráfico de las autopistas, para nada

Un extracto del documento aparece en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de este miércoles 27 de diciembre, en la resolución que publica el Acuerdo del Consejo de Ministros del pasado día 14, también de diciembre, por el cual «se aprueban las tarifas aplicables en determinadas autopistas de la Red de Carreteras del Estado». Typsa considera que los peajes se han encarecido en los últimos años pero que la subida no ha venido acompañada de más vehículos. «Las tarifas de estas autopistas han crecido, de forma general, anualmente con la inflación y en algunos casos, debido a reequilibrios contractuales, muy por encima de la inflación», reza el BOE, poniendo como ejemplo «el caso comentado anteriormente de la R-3 (Madrid-Arganda) y R-5 (Madrid-Navalcarnero)».

Los resultados del incremento de precios, sin embargo, han sido muy negativos. «El tráfico en las autopistas de peaje gestionadas por Seitt (dependiente de Fomento) sigue estando un 36 % por debajo del tráfico que tuvieron en el año 2008, mientras que el PIB español ya ha alcanzado los niveles de 2008», continúa el estudio. Las autopistas de peaje que quebraron en cascada durante 2012 son las cuatro radiales de Madrid (R-2, R-3, R-4 Y R-5), Cartagena-Vera, Madrid-Toledo, el peaje del Aeropuerto-M-50, la problemática AP-36 Ocaña-La Roda y la Circunvalación de Alicante, Ciralsa.

Si se aplicasen tarifas óptimas, la recaudación podría aumentar un 60%»

Fomento sentencia por tanto que «es bastante coherente pensar que las conclusiones de Typsa pueden ser acertadas» y que por eso mismo «una disminución de tarifas induciría más tráfico en las autopistas hasta el punto de que pudiera incrementarse la recaudación sustancialmente». La consultora analizó todos los corredores y concluyó «que existe una fuerte elasticidad del tráfico a las tarifas que se aplican actualmente».

Se ampara por lo tanto el abaratamiento de peajes -gratuitos de noche- que Fomento pondrá en marcha el 15 de enero. «El nivel de elasticidad a la tarifa varía de una autopista a otra y el estudio concluye que, si se aplicasen las tarifas óptimas, entendiéndose por óptimas las que mayores ingresos generan, la recaudación se podría aumentar un 60 %», puede leerse. La reducción también dispararía el tráfico. «Se ha considerado que con la estructura de tarifas propuesta el porcentaje de usuarios que pagarán con medios electrónicos ascenderá al 50 % en vehículos ligeros y al 90 % en vehículos pesados». El estudio de Typsa se ha basado en 3.000 encuestas de campo y ha analizado, entre otras cosas, «las matrices orígenes-destino a través de los trayectos de los teléfonos móviles».

Ábalos se desmarca de su predecesor

Ábalos se ha desmarcado completamente de la actuación planeada por su predecesor De la Serna. Éste anunció que las nueve autopistas de peaje rescatadas se licitarían de nuevo para su gestión privada. Se dividirían en dos lotes (Central y Levante) y se obtendrían unos sorprendentes beneficios de hasta 1.000 millones de euros con el supuesto aumento de tráfico. Pero en lo que va de 2018 ese incremento prácticamente no existe: la Intensidad Media Diaria de vehículos está más cerca de 2012 -cuando todas las carreteras entraron en concurso de acreedores- que de 2008, el pico que marcó el inicio de la crisis.