Una denuncia ante la Fiscalía General del Estado de un sindicato minoritario (el Sindicato Ferroviario) sobre la relación entre la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE, dependiente de Adif) y Alsa Rail, filial de la compañía de autobuses, ha desembocado en una investigación por parte de Fomento y de la empresa pública Renfe. El Sindicato Ferroviario ha apuntado a un caso de competencia desleal porque, siempre según la denuncia, muchos de los viejos trenes en desuso habrían sido donados a la Fundación para finalmente acabar en manos de Alsa, que da cursos de formación de maquinistas (a 22.000 euros por alumno) y opera un tren turístico.

El colectivo sindical también critica que «los vehículos que se ponen en circulación carecen de las preceptivas revisiones técnicas», llegando a poner «en peligro la seguridad en el tráfico ferroviario y la integridad de sus usuarios». Este contundente escrito no ha pasado desapercibido: según ha podido corroborar El Independiente a través de una decena de fuentes, el ministerio por un lado ha encargado a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) que inspeccione si Alsa Rail cumple todos los requisitos de seguridad; por otro, el presidente de Renfe, Isaías Taboas, igualmente ha ordenado averiguar si Alsa estaría desvirtuando la competencia con trenes procedentes del operador público donados gratuitamente a la rival a través de una asociación que supuestamente no tiene interés en generar beneficios. Y con lucro de por medio de terceras personas.

Un sindicato denuncia a la Fiscalía que los trenes de Alsa arriesgan «la integridad de sus usuarios»

Alsa presentó su tren turístico Felipe II entre Príncipe Pío y El Escorial en julio de 2017. Y las personas consultadas en el mundo ferroviario apuntan a un «entramado» en torno a esta línea turística (los trenes turísticos, a diferencia de los de viajeros, están liberalizados desde 2013): Renfe y Adif donan trenes en desuso a la Fundación, que a su vez también los cede a organizaciones como la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid (AAFM, hay varias asociaciones de este tipo en toda España) con el ánimo de preservarlos y difundir su historia. Y parte de ese material de la AAFM está siendo explotado por Alsa en la actualidad, como la propia asociación reconoce en un comunicado publicado a raíz de la denuncia del Sindicato Ferroviario.

Pero los recelos en el sector van en aumento: el gerente de Alsa Rail es Antonio Ginés Vázquez Fernández, ex vicepresidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid hasta marzo de 2017 (recaló en Alsa en 2016). El nombre de Vázquez Fernández suena mucho estos días por el Ministerio de Fomento, porque la asociación sin ánimo de lucro de la que fue número dos hasta hace un año y medio dona trenes a la filial de la que actualmente es gerente.

Alsa recibe trenes de la Asociación de Amigos del Ferrocarril, de donde procede su gerente

La AAFM se ha defendido en un escrito: «De acuerdo a la normativa de aplicación a trenes históricos en vigor, la Asociación encarga las inspección técnicas de mantenimiento de los vehículos que custodia a los diferentes Centros de Mantenimiento Homologados», reza el comunicado que reconoce la cesión de material rodante  a Alsa. «Las evidencias de las intervenciones realizadas a estos vehículos por parte de los talleres habilitados son notificadas a la Dirección de Seguridad de Adif. Negamos tajantemente que los vehículos ferroviarios históricos que custodia circulen en la Red Ferroviaria de Interés General sin garantías de mantenimiento, lo cual aparte de una irresponsabilidad, sería constitutivo de sanción administrativa».

La Asociación de Amigos del Ferrocarril asegura en la misiva que Alsa «cobra a la asociación una cantidad de dinero por la prestación del servicio de operación ferroviaria». La AAFM recibe los trenes de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, cuyo director general es César Felipe López Sánchez. La FFE ha respondido a este medio: «Respecto a la cesión del uso y depósito de vehículos ferroviarios por parte de la Renfe y Adif a la Fundación, no existe ninguna norma que especifique que no se puedan realizar actividades comerciales, históricas o turísticas con los mismos para su conservación». 

No hay una norma que impida hacer actividades comerciales con trenes cedidos», dice la FFE

La FFE recuerda que «la cesión gratuita del uso y depósito de vehículos» a la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid «está regulada contractualmente». La Fundación defiende que los trenes, «en el caso de que se pongan en circulación, cuentan con las preceptivas autorizaciones y homologaciones establecidas por el Ministerio de Fomento»; y sostiene que los trenes que terminan en manos de Alsa se rigen mediante un «acuerdo» que «obliga a Alsa a invertir en los vehículos para su conservación y puesta en valor y los contratos se pueden resolver por ambas partes durante su vigencia». 

Finalmente, sobre la utilización de los vehículos por parte de Alsa para dar cursos de formación, la Fundación afirma que «no le consta la realización de las mismas con la unidad S-440, ni ninguna otra».

Cambios pendientes en la cúpula

Queda por ver si la Fiscalía estima la denuncia del Sindicato Ferroviario. Por lo pronto, todavía no se han producido cambios en la cúpula en la Fundación de los Ferrocarriles desde la moción de censura que aupó a Pedro Sánchez al Gobierno, a diferencia del resto de empresas en el grupo Fomento. Pero el ministerio y Renfe están llevando a cabo una inspección a fondo sobre todas estas donaciones de material. Y sobre cómo un vicepresidente de una asociación sin fines lucrativos termina al frente de una empresa privada recibiendo trenes de la misma asociación de la que era alto cargo hasta marzo de 2017.