La plantilla de Santander se prepara para un duro ajuste entre los empleados de las oficinas. Tras la adquisición de Popular en junio de 2017, el grupo que preside Ana Botín pactó a finales del año pasado un Ere (Expediente de Regulación de Empleo) que afectó a 1.100 profesionales de los servicios centrales, el 70% procedente de Popular. Ahora, el grupo comienza a hacer sus número para recortar puestos en las sucursales.

Aunque todavía no se ha formado la mesa de negociación y los contactos entre la empresa y los sindicatos han sido informales, el futuro Ere es ya un tema protagonista en el seno de la ciudad financiera de Santander.

Según publicó Expansión, la cifra de despidos podría elevarse por encima de 3.000, lo que supone en torno al 10% de la plantilla. Entretanto, los representantes de los trabajadores reconocen que el mensaje extraoficial que han recibido del banco es que será “difícil” igualar las condiciones del anterior Ere, dado que el número de salidas será muy superior.

Los sindicatos defienden que lucharán por igualar las condiciones. Argumentan que el futuro proceso no debería ser considerado como otro Ere, sino asumir que forma parte de un mismo expediente de regulación articulado en dos fases.

Por otro lado, los representantes sindicales lamentan que, en esta ocasión, el recorte afectará a empleados más jóvenes, dado que en los anteriores planes de bajas implementados por Santander y Popular se dio salida, en gran medida, a los trabajadores en edad de prejubilación.

En noviembre de 2016, Popular acordó la salida de 2.592 empleados, el 20% de la plantilla. La reestructuración, que conllevó el cierre de 300 oficinas, provocó la salida de unos 2.000 empleados por la vía de las prejubilaciones. Unos meses antes ese mismo año, Santander también había lanzado un plan de bajas que afectó a 1.000 personas de las que 700 se concretaron a través de prujubilaciones.

En ambos Eres, se respetó el principio de voluntariedad, prioridad que albergan los sindicatos de cara a las negociaciones que iniciarán en los próximos meses. Se espera que Santander indique en abril las condiciones del plan de recortes con el objetivo de concluirlo en julio.

El Ere ejecutado por Santander el pasado mes de diciembre fijó el número de salidas en 1.100 frente a las 1.585 anunciadas en noviembre. Las condiciones eran muy similares a las ofrecidas en el Ere anterior: 80% del salario bruto hasta que se jubilen a los 63 años, más una prima para los que se apuntaron voluntariamente de 14.000 euros, a los que se sumaron otros 2.000 por trienio acumulado en el banco. En ese proceso, la edad de las prejubilaciones se rebajó hasta 50 años, frente a los 55 años estipulados en el plan de 2016.

Los empleados que salieron de Popular en el proceso de 2018 tenían una edad media de 49 años y una antigüedad de 21,5 años. Los trabajadores que dejaron Santander tenían una edad promedio de 51 años y en torno de 24,5 años en el grupo.