La presión en las oficinas de Liberbank, en plena negociación de su fusión con Unicaja y amenazado por una Opa hostil de Abanca, es creciente. Hace unos días, uno de los directores territoriales de la entidad remitió un correo electrónico a sus directores regionales amenazando con el despido de los empleados que no cumpliesen ciertos objetivos en la comercialización de fondos de inversión.

La misiva exige a las UGC (Unidades de Gestión Comercial) con entre dos y tres empleados captar 30.000 euros a la semana; si el número de profesionales oscila entre tres y cinco trabajadores, la cifra requerida se eleva hasta 50.000 euros. Para UGC con más de seis profesionales, el importe para evitar el despido se sitúa en 100.000 euros.

«Hacer estos importes va a ser condición necesaria para seguir en el puesto, porque no conseguir este mínimo en algo que es absolutamente prioritario supone una demostración de falta de capacidad y de compromiso», señala la misiva. «Espero que quede claro el mensaje», subraya.

«Hacer estos importes va a ser condición necesaria para seguir en el puesto. Hay que vender sin mirar el valor liquidativo», dice un director territorial

El territorial en cuestión aprieta a los directores regionales para que éstos, a su vez, presionen a los empleados de las sucursales. «Habláis con las oficinas y les decís el mínimo que acepto […] Hay que vender cada día sin mirar el valor liquidativo». Y hace alusión a un parón en la venta de estos productos. «La paralización comercial que hemos tenido a supuesto que muchos clientes se hayan perdido buena parte de la subida».

Actualmente, Liberbank está inmersa en una agresiva campaña de captación de fondos que bonifica hasta un 4% el importe traspasado desde otras entidades, siempre que la inversión, desde 50.000 euros, se mantengan en la entidad durante cuatro años. Si la cifra es menor, la bonificación se reduce al 3%.

Los representantes de los trabajadores aseguran que esta práctica es habitual en el conjunto de España, aunque generalmente no se plasme por escrito, como en esta ocasión. De hecho, CCOO denunció el proceder de la empresa hace unos días en las redes sociales.

El citado correo, se quejan los sindicatos, «es una prueba manifiesta de la tiranía de algunos directivos con la única finalidad de velar por sus intereses, de hasta qué punto llega la presión en las oficinas de la red y el peligro al que nos someten cuando vinculan nuestro puesto de trabajo al cumplimiento de unos objetivos, llegando a poder inducirnos a una comercialización irregular de estos productos con las responsabilidades que ello conlleva, por no hablar de la tortura psicológica que ello supone».

Los sindicatos recuerdan el caso de las preferentes y piden a los empleados que sean «estrictos» con la venta de los productos sin ceder a las presiones

CCOO hace alusión a la problemática de la comercialización irregular de productos tóxicos como las participaciones preferentes. «Han olvidado los graves problemas que acarrearon esas prácticas con la comercialización de las preferentes».

En este contexto, piden a los empleados de Liberbank que sean «estrictos con la venta de estos productos y no cedan ante estas presiones, ya que si en el futuro surgen problemas tenemos la certeza que nos dejarán desprotegidos y además se escudarán en que nos proporcionaron la formación adecuada».

Según indican las fuerzas sindicales, las exigencias que manifiesta este correo «vulnera tanto la normativa Mifid, como el convenio colectivo y el código ético del banco. Y, lo más importante, dañan seriamente la salud de la plantilla».