Este miércoles, el Grupo Dia vivirá uno de los momentos más críticos de sus cuatro décadas de historia. La compañía de supermercados que dirige Borja de la Cierva se enfrenta a una junta de accionistas fundamental para perfilar el futuro de una empresa que se mantiene sumida en la más absoluta incertidumbre.

Tras cerrar el pasado ejercicio con unas pérdidas históricas de 352 millones de euros, el Grupo Dia incurrió en causa de disolución, al registrar un patrimonio neto negativo de 166 millones de euros. Para evitar su quiebra, la firma está obligada a captar capital, para lo que se han puesto sobre la mesa sendos planes de rescate por parte del consejo de administración y de LetterOne, su principal accionista.

  • ¿Qué se decide este miércoles? 

Los accionistas que acudan a la junta de este miércoles tendrán la oportunidad de pronunciarse sobre los dos grandes planes de rescate que se han propuesto actualmente para la compañía. Por un lado, el del consejo de administración, que comprende la ejecución de una ampliación de capital por valor de 600 millones de euros y la posterior venta de diversos negocios (Clarel, Max Descuento), con el fin de recapitalizar la compañía y reducir la deuda, condición impuesta por los bancos acreedores para refinanciar la deuda con la que cuenta la compañía.

Por otro lado, LetterOne, el fondo de inversión del magnate ruso Mikhail Fridman, que controla cerca de un 30% de la compañía, ha planteado una opa por valor de 0,67 euros por acción (un 8% por encima del precio de cierre de este martes de las acciones de Dia), condicionada a su aceptación por parte de, al menos la mitad del capital a que va dirigida -lo que elevaría su participación a alrededor del 65%, como mínimo- y a que no se ejecute antes ningún tipo de ampliación de capital.

  • ¿Qué pasa si la junta aprueba o rechaza el plan del consejo?

Para sacar adelante su plan, el consejo de administración de Dia necesita recabar este miércoles el apoyo de una mayoría de los accionistas asistentes a la junta. La empresa no parece sencilla, teniendo en contra a Fridman y a algunos de los accionistas minoritarios más activos, contrarios a una operación que supondría, sin duda, una elevada dilución de sus participaciones. Si lo logra, la dirección de la compañía tendría que enfocarse en llevar a cabo la ampliación de capital propuesta y que cuenta con el aseguramiento de Morgan Stanley, aunque condicionado a que se cumplan una serie de requisitos. Por el contrario, el rechazo de su plan por parte de los accionistas haría descarrilar el mismo.

  • ¿Qué ocurre si la junta aprueba o rechaza el plan de LetterOne?

El voto que la junta emitirá este miércoles respecto al plan de LetterOne no lo condiciona en ningún caso, ya que la intención del fondo es seguir adelante con su opa, pase lo que pase en el mismo. Sin embargo, un rechazo a la propuesta de Fridman sería indicativo de que sus opciones de sacar adelante la opa con el apoyo necesario son más que reducidas y podría obligarse a plantearse variaciones en la misma, como, por ejemplo, una mejora económica.

En cualquier caso, más decisivo para el futuro de la oferta del máximo accionista de Dia puede resultar lo que ocurra con la propuesta del consejo. Si se aprueba y el consejo logra ejecutar a tiempo la ampliación de capital planteada, LetterOne ya ha comunicado su intención de abandonar la compañía, dejando diluir su participación y vendiendo posteriormente la participación que le reste. En cambio, si fuera rechazada, su posición podía verse reforzada, ya que podría ser visto como el único capaz de ofrecer una solución viable para el Grupo Dia, lo que obligaría a la banca acreedora a negociar con el fondo la refinanciación de la deuda.

Al parecer Fridman pretende alargar los vencimientos de la deuda de Dia en condiciones favorables sin tener que amortizar previamente parte de la misma. Hasta la fecha, la banca ha prestado oídos sordos a unas exigencias sin las que el empresario ruso se negaría a ejecutar la ampliación de capital que necesita Dia.

  • ¿Hay alguna alternativa a estos planes?

Algunos accionistas y, especialmente los englobados en la Asociación de Accionistas Defensores de Dia (AADD) llevan meses trabajando en el diseño de una tercera vía que permitiera salvar a Dia sin tener que asumir ni el plan del consejo (muy dilutivo para los accionistas actuales) ni el de LetterOne (que entienden que ofrece un precio demasiado bajo). Se han mantenido reuniones con empresarios en busca del denominado “caballero blanco”, es decir, alguien que pusiera sobre la mesa el dinero necesario para lanzar una contraopa. A falta de alguien que se decida a dar el paso la AADD pretende votar este miércoles en contra de los dos planes y proponer una junta extraordinaria en la que se decida sobre su propuesta de llevar a cabo una ampliación de capital por valor de 150 millones de euros y crear una sociedad para la gestión de los activos inmobiliarios de Dia.

  • ¿Es posible que la compañía acabe quebrando?

La situación se encuentra en una situación delicada y necesitada de captar fondos de forma urgente (en junio debe hacer frente al vencimiento de un bono por valor de 300 millones de euros). La incertidumbre sobre el futuro del grupo es tan elevada que las agencias de rating que valoran la calidad de su deuda (Moody’s y S&P) llevan meses contemplando seriamente la posibilidad del impago. El consejo de administración ya ha advertido de que si se rechaza su plan tendrá que activar el procedimiento de preconcurso de acreedores. Pero incluso si se aprobara el plan son varios los cabos pendientes de asegurar, como, por ejemplo, cumplir con las condiciones necesarias para que Morgan Stanley asegure la ampliación de capital o realizar a tiempo las desinversiones exigidas por la banca para refinanciar las deudas.

Igualmente, de salir adelante la propuesta de Fridman y hacerse con el control mayoritario de la empresa tras lanzar su opa (pendiente aún de autorización por parte de la CNMV), las dudas sobre el futuro de Dia seguirían imperando, al menos, hasta que LetterOne alcance un acuerdo sobre la refinanciación de la deuda con los bancos.