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Fridman bloquea la salvación de Dia y fuerza a la banca a renegociar la deuda

La oferta de LetterOne unida a su advertencia de que se opondrá al acuerdo de refinanciación de la dirección de Dia complican el futuro financiero del grupo

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Fridman bloquea la salvación de Dia y fuerza a la banca a renegociar la deuda
Fridman bloquea la 'salvación' de Dia y fuerza a la banca a renegociar la deuda.

Pasillo de un supermercado del Grupo Dia.

Resumen:

El camino de Dia hacia la salvación ha quedado bloqueado. La hoja de ruta anunciada a finales del pasado diciembre para asegurar la supervivencia del grupo ha amanecido este martes sellada por las maniobras de su máximo accionista, LetterOne.

Junto a su decisión de lanzar una oferta para hacerse con el control la compañía de supermercados, el brazo inversor del magnate ruso Mikhaíl Fridman ha hecho pública su negativa a la ampliación de capital por valor de 600 millones de euros planteada por la dirección de Dia y que supone una de las piezas clave del acuerdo de refinanciación alcanzado con los acreedores de la compañía para garantizar la viabilidad del grupo.

El rechazo de LetterOne, que controla un 29% del capital de Dia, a este plan representa un escollo casi insalvable y obliga a los acreedores de la compañía de supermercados a escuchar la oferta del empresario ruso si no quieren dejar caer la compañía. «Si la OPA no sale adelante y bloquea la ampliación solo quedaría una opción: disolver la empresa», observa Rafael Bornadell, analista de Intermoney.

Fridman ya ha advertido que votará en contra de la ampliación de capital pactada por la dirección con la banca

Lo cierto es que la ofensiva de Fridman no ha pillado a nadie por sorpresa. Desde hace varios meses, el mercado venía especulando con la posibilidad de que efectuara algún tipo de movimiento para hacerse con el control del grupo. Y ese movimiento ha llegado este martes en forma de una OPA por valor de 0,67 euros por acción. «Al fin LetterOne ha mostrado sus cartas, siempre habíamos esperado que intentaran una oferta de control», señalan los analistas de Banco Santander.

No obstante, la propuesta del grupo inversor llega supeditada a dos condicionantes que podrían hacer caer la operación: una aceptación por parte de, al menos, el 50% del capital al que va dirigido -lo que supondría elevar su participación a un mínimo del 64,5%- y «la consecución de un acuerdo con los bancos en relación con una estructura de capital de la Sociedad Afectada viable a largo plazo que sea satisfactorio para LetterOne».

Este último requisito, que supone forzar a la banca a renegociar la refinanciación del grupo, es visto como la clave del movimiento de Fridman, que exigirá a los acreedores unas condiciones más favorables para hacer frente a la deuda del grupo, que superaba los 1.400 millones de euros al cierre del tercer trimestre de 2018 y con un perfil de vencimientos muy exigente a corto plazo. El riesgo de una quita sobrevuela el mercado: «Nos parece que los prestamistas pueden ser presionados para asumir una quita», señalan en Santander, donde advierten que «las negociaciones con los acreedores pueden resultar desafiantes».

Precisamente, Santander se encuentra al frente del conjunto de acreedores financieros que deben renegociar los 900 millones de deuda bancaria que pesan en el balance del grupo de supermercados.

La firma de inversión de Fridman apenas ha ofrecido pistas sobre cuáles serían sus exigencias en materia financiera y, de hecho, el socio director de Letter1 Retail, Stephane DuCharme -que ejerció como presidente interino de Dia antes de renunciar a su puesto en el consejo-, ha señalado en declaraciones a Europa Press que «nunca hemos pedido a la banca acreedora una quita de la deuda. Buscamos un diálogo abierto con los bancos y lograr un acuerdo para alcanzar una estructura de capital viable en el largo plazo».

Haya quita o no por medio, distintas fuentes financieras se muestran convencidas de que el proceso será muy complicado. «Será imprescindible conocer el posicionamiento de las entidades bancarias acreedoras y su predisposición a negociar», señala Ana Gómez, analista de Renta 4.

Los analistas creen que al precio ofrecido será difícil que los inversores acepten en masa la oferta

Pero Fridman también podría encontrarse con dificultades para alcanzar los niveles de aceptación mínimos para su oferta. «Me parece un precio bajo y va a ser complicado que acuda mucha gente a la OPA», advierte Bornadell, quien recuerda que los accionistas de Dia llevan acumuladas unas pérdidas ingentes -pese a subir un 63% este martes arrastra una depreciación cercana al 90% desde el verano de 2016– y «aunque tendrán que asumir pérdidas probablemente fuercen a LetterOne a ofrecer un precio más alto».

Sin ir más lejos, este mismo martes, la Asociación de Accionistas Defensores de Dia (AADD) se manifestó en contra del precio ofrecido, reclamando, al menos 2 euros por acción.

El comportamiento este martes de la cotización del grupo de supermercados parece reflejar cierta expectativa de una mejora de la oferta y es que, casi desde la apertura de la sesión, se situó por encima del precio ofrecido por LetterOne hasta cerrar en 0,7 euros, un 4,5% por encima -y llegó a marcar precios hasta un 14% superiores. Sin embargo, Gómez advierte de que este hecho puede responder al cierre acelerado de posiciones cortas en una compañía que sufre desde hace años el asedio de los fondos bajistas.

El papel de la CNMV

En cualquier caso, la mejora de la oferta podría venir también forzada por la propia Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Los criterios de la Ley de Opas obligarían a LetterOne a lanzar su oferta a un precio equitativo de 3,73 euros por acción (hasta un 456% superior a la realizada), por ser el precio más alto pagado por la sociedad en los últimos 12 meses.

Sin embargo, la sociedad de Fridman se ha acogido a las excepciones a esa norma, que permiten lanzar una oferta voluntaria a un precio más bajo en el caso de que «la sociedad afectada se encuentre, de forma demostrable, en serias dificultades financieras».

En su oferta, LetterOne insiste en que «la sociedad afectada se encuentra de forma demostrable en serias dificultades financieras y requiere la implementación de un plan de transformación integral», que necesitaría de una ampliación de capital por valor de 500 millones que la firma se compromete a asegurar siempre que logre la reestructuración de la deuda. Posteriormente, ejecutaría un plan de transformación del negocio para reposicionar al grupo.

A falta de acuerdo con la dirección, la propuesta de Fridman supone un plan paralelo que amenaza con anular el ya existente

Así, la compañía de Fridman trata de justificar el precio ofrecido señalando que recoge una prima del 56,1% respecto al cierre de la sesión del lunes, del 52,5% sobre el precio medio del último mes y del 19,4% sobre el promedio de los últimos tres meses.

LetterOne se muestra convencida de que bajo su liderazgo «Dia puede resurgir como actor líder en el sector de la distribución minorista de alimentos en España, Brasil, Argentina y Portugal para el beneficio de todos los grupos de interés, incluidos clientes, empleados, franquiciados, proveedores, acreedores y accionistas».

Para ello tendrá que ser capaz, primero, de llegar a un acuerdo con la actual dirección del grupo -que asegura estar dispuesta a escuchar las propuestas del accionista ruso-, para que retire su plan actual y acepte el diseñado por Fridman. Mientras tanto, el futuro de Dia se jugará a través de dos vías paralelas que corren el riesgo de anularse mutuamente.

Y será, sin duda, la banca acreedora la que determine si se aferra al acuerdo alcanzado en diciembre, pese a la amenaza de bloqueo del magnate ruso, o acaba por plegarse a las demandas de éste para garantizar la supervivencia del Grupo Dia.