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Hacienda deja de ingresar 5.300 millones por las menores pensiones de las mujeres

El coste en términos de empleo rozó los 415.000 empleos en 2018

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Hacienda deja de ingresar 5.300 millones por las menores pensiones de las mujeres

Cabecera de la manifestación feminista del 8M en Madrid. EFE

Resumen:

La brecha de género en el empleo y los salarios tiene implicaciones más allá de la justicia social. La desigualdad de hoy es la del mañana, y esa falla tiene un reflejo en las pensiones que cobran hombres y mujeres que alcanza los 24.500 millones de euros al año, según un reciente estudio desarrollado por ClosinGap con el patrocinio de Mapfre. No obstante, para cerrar un círculo, el hecho de que ellas cobren menores pensiones también se traduce en un coste de oportunidad para el Estado, que deja de ingresar miles de millones a través del IRPF o el IVA.

El estudio asegura que la brecha de género en pensiones supuso una pérdida de ingresos de 2.422 y 2.884 millones de euros en estos tributos, respectivamente. Estas cantidades suponen el 2,2% de lo ingresado en 2018.

Y no solo eso. El informe calcula que, en términos de empleo, esta menor actividad económica derivada de las menores pensiones de las mujeres tuvo también un coste en términos de empleo de 414.600 puestos de trabajo, equivalentes al 2,1% de los ocupados totales.

Son estos los resultados de un hecho que ya se conocía, y es que las mujeres, suponiendo el 48,4% del total de los pensionistas y perciben el 51,6% de todas las prestaciones –al cobrar con mayor frecuencia más de una simultáneamente–, cobran una pensión media de 740,2 euros al mes, frente a los 1.162,3 euros de los hombres, pese a que la brecha se ha reducido en las nuevas altas.  Más aún, esta diferencia de 422,2 euros se amplía hasta los 450,1 euros en el caso de las pensiones de jubilación.

La razón de la brecha en pensiones

A la hora de explicar esta situación, el informe indica que la trayectoria laboral de las mujeres es uno de los principales determinantes de la menor cuantía de la pensión percibida. Dicha trayectoria desemboca, por un lado, en lagunas de cotización por maternidad y cuidados de los hijos; y, por otro, en lagunas de cotización por desempleo de larga duración. “Combinadas o por separado dan lugar, en último término, a pensiones por jubilación de menor cuantía que las percibidas por los hombres”, añade.

En el caso de las lagunas derivadas de la interrupción de la carrera laboral por maternidad, el impacto sobre la pensión pública por jubilación es mayor cuanto más alto sea el nivel educativo completado por la mujer trabajadora y cuanto más se dilate el periodo de interrupción. De este modo, la pensión contributiva recibida por una mujer con nivel educativo bajo –ha completado la ESO– que decida coger una excedencia para el cuidado de un hijo durante 3 años, así como un periodo de interrupción laboral para crianza de 9 años –que coincide con el momento en el que su hijo cumpla 12 años–, será un 10% menor a la que hubiera recibido si no hubiese interrumpido su carrera.  Con dos hijos, y, por lo tanto, un mayor periodo de interrupción, la pensión por jubilación sería un 11,9% menor.  En el caso de mujeres con nivel de cualificación alto, la pensión se vería reducida en un 14,8% y 18,4%, respectivamente.

Por otro lado, la mayor prevalencia del desempleo de larga duración entre las mujeres es la causante de las lagunas de cotización en este ámbito. Así, según el informe, en 2018 el 11,3% de las mujeres de entre 35 y 44 años habría generado lagunas de cotización por desempleo con motivo de la crisis económica, pero solo un 1,7% podría completarlas voluntariamente para su jubilación a partir de 2019. En el caso de los hombres, se encontraban en dicha situación el 8,6% del total.