Economía | EmpresasLOS SINDICATOS LLEVAN SUS PROTESTAS DENTRO DE LA JUNTA

Prado se despide de Endesa entre abucheos alertando de otra crisis por el parón político del 28-A

El hasta ahora presidente deja el cargo diez años después presumiendo de haber liderado la eléctrica más rentable, de haber multiplicado por 4,7 la rentabilidad de la acción y de reducir la deuda un 70%.

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Prado se despide de Endesa entre abucheos alertando de otra crisis por el parón político del 28-A
Borja Prado, presidente de Endesa.

Borja Prado, presidente de Endesa. europa press

Resumen:

“Ha sido un honor servir a Endesa”. Han sido las últimas palabras con las que Borja Prado ha puesto fin a diez años de presidencia de la eléctrica. Su último discurso en la junta de accionistas en la que da el relevo al frente de la compañía al jurista Juan Sánchez-Calero, que le sustituirá como nuevo presidente no ejecutivo.

Su última junta de accionistas, y una de las más tensas. El cónclave de los propietarios del capital de la eléctrica coincide con la huelga general convocada por los sindicatos de Endesa para meter presión en las negociaciones –ahora suspendidas- para un nuevo convenio colectivo.

Los sindicatos recibieron a los directivos con una concentración a la puerta del hotel en que se celebra la junta en Madrid. Y llevaron también sus protestas dentro de la propia junta con continuos pitos y abucheos durante ese último discurso de Borja Prado como presidente. Gritos y pitidos que han interrumpido de manera constante al ejecutivo saliente.

Prado se ha despedido de la eléctrica sacando pecho por sus diez años de gestión y presumiendo de dejar Endesa como líder por número de clientes, por potencia instalada y por red de distribución, y también como “la eléctrica más rentable para sus accionistas”. El hasta ahora presidente ha subrayado que durante su mandato la rentabilidad de la acción se ha multiplicado por 4,7 veces (a un ritmo de un 17% al año) para los que hayan reinvertido en la compañía los dividendos recibidos.

Al tiempo, Prado ha subrayado que la deuda de Endesa ha descendido de 18.500 millones a cierre de 2009 a los cerca de 5.800 millones con que se cerró el año pasado. “Una reducción de deuda financiera de más de tres veces”, ha apuntado. Asimismo, también ha presumido de promover inversiones de 20.000 millones de euros con tres planes estratégicos, de volver a colocar a la eléctrica en el negocio de las renovables. Durante su mandato, Endesa también ha dejado de controlar el negocio que tenía en Latinoamérica, que pasó directamente a manos de Enel, y su presencia se ha circunscrito a España y Portugal.

Borja Prado también ha aprovechado su última intervención ante los accionistas del grupo para alertar de que España se enfrenta a una nueva crisis económica. “Aún estamos lejos de la recesión, pero el cambio de tendencia y los vientos externos menos favorables deberían llevar a todos los agentes económicos a ponerse en guardia”, ha apuntado. El directivo ha pedido al nuevo Gobierno “medidas preventivas” y “reformas anti-cíclicas” para evitar el parón económico.

“Sin embargo, me temo que volveremos a caer en el fango de la crisis en un abrir y cerrar de ojos si dejamos pasar el momento por la cercanía de las elecciones, por un indeseable retraso en la formación del próximo gobierno o por un análisis erróneo de la gravedad de la coyuntura”, ha sentenciado. “En mi última intervención pido a la clase política el esfuerzo necesario para que España disponga cuanto antes de un gobierno estable, con un programa enfocado a apuntalar la recuperación”.

Endesa, y en concreto su principal accionista (la italiana Enel, con 70% del capital), pone fin a la presidencia de Borja Prado tras diez años en el cargo y doce como consejero. La compañía aprovecha el cambio para reorganizar las funciones de su cúpula, el nuevo presidente no tendrá las funciones ejecutivas con que contaba el saliente y el grupo concentra todo el poder en manos su consejero delegado, José Bogas. Los abucheos y los gritos de protesta se han intensificado precisamente durante la intervención ante la junta del consejero delegado, obligándole en ocasiones a efectuar pausas durante el discurso.