Economía

Los conductores de Uber en EEUU convocan paros a dos días de la salida a bolsa

La compañía debutará en Wall Street este viernes con una valoración que rondará los 90.000 millones

Protestas frente a la sede de Uber en Nueva York en el año 2016. EFE

Apenas quedan 48 horas para una de las mayores salidas a bolsa de los últimos años. Uber, la compañía que empezó a cambiar la forma en la que nos movemos, debutará este viernes en Wall Street con un valor que rondará los 90.000 millones de dólares, poniendo a prueba a ojos de los inversores un modelo de negocio basado en una agresiva y rápida expansión global.

Antes de tener que lidiar con los caprichos del mercado, Uber tendrá que afrontar los paros convocados por sus conductores en las grandes ciudades de Estados Unidos y en Londres y su área metropolitana. A partir de las 7 de la mañana hora local, el mediodía en España, dejará de haber coches disponibles para aquellos que quieran hacer un trayecto en Chicago, Nueva York o Los Angeles.

Sus exigencias son sencillas: quieren cobrar más por cada trayecto que realizan. Actualmente, Uber se queda con un porcentaje que suele rondar el 20% en cada viaje, como tasa por poner en contacto a usuarios y vehículos a través de la aplicación, pero los conductores consideran que el porcentaje que se embolsan debería ser mayor.

Las protestas tienen como cabeza visible a la New York Taxi Workers Alliance, una suerte de sindicato de todos los conductores que trabajan en Nueva York, ya se pongan al volante de un taxi, un vehículo de lujo o, en este caso, un Uber o Lyft, pues los conductores de esta aplicación, que sólo opera en Estados Unidos, también se han unido a los paros.

Dicha asociación exige a la compañía californiana una mayor estabilidad laboral, además de esa subida salarial. A su rebufo se han puesto las agrupaciones del resto de grandes urbes de Estados Unidos a ambos lados del país.

Algunas de estas asociaciones también han puesto sobre la mesa pedir a Uber que reconozca a sus conductores como empleados, algo que parece casi imposible teniendo en cuenta que supondría modificar por completo el modelo de negocio con el que lleva operando la plataforma desde su nacimiento.

Uber funciona de manera diferente en EEUU respecto a como lo hace en España. En nuestro país es necesaria una licencia VTC, mientras que en suelo estadounidense cualquiera puede conectarse a la aplicación y, con su vehículo particular, recoger pasajeros como actividad profesional principal o como pequeña fuente de ingresos complementaria operando sólo unas horas al día.

Salida a bolsa

Tras años preparándose, Uber saldrá a bolsa este viernes y protagonizará uno de los mayores desembarcos bursátiles del último lustro. Wall Street listará sus títulos con el inicio de la última jornada de la semana bajo la previsión de que la fuerte volatilidad sea, como es habitual, la tónica en las primeras horas.

El CEO de la compañía, Dara Khosrowshahi, cumplirá el objetivo con el que llegó al cargo en agosto del año 2017 como sucesor del polémico Travis Kalanick, el malogrado fundador de la plataforma cuya sombra todavía planea por el cuartel general de San Francisco.

Según los preceptivos documentos presentados antes de la salida a bolsa, Uber tiene mucho que hacer para ganarse el favor de los inversores. Sólo en el año 2018 las pérdidas superaron los 3.000 millones de dólares, casi 2.700 millones de euros, en un ejercicio en el que los conductores realizaron un total de 5.200 millones de trayectos en todo el mundo. La matemática dice, por tanto, que la compañía pierde 58 centavos de dólar, 51 céntimos de euro, cada vez que uno de sus usuarios contrata un servicio en la aplicación.

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