La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha emitido ya el informe preceptivo sobre el Programa de Estabilidad remitido por el Gobierno a la Comisión Europea la pasada semana, en el que ha diseccionado cada uno de los datos aportados por el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Fruto de este análisis, el auditor del Estado ha detectado que el plan fiscal a cuatro años del Gobierno, con el que se prevé cerrar el déficit público en 2022, recoge un esfuerzo de ajuste fiscal estructural de 1,7 puntos del PIB –el resto, hasta 2,5 puntos porcentuales vendría del empuje del ciclo económico–, del que ocho décimas no está justificado a partir de medidas de ingresos o gastos.

Se trata de más de 10.000 millones de euros de déficit que podrían absorberse del lado de los ingresos, por ejemplo con subidas de impuestos; o a través de una reducción del gasto, en cuyo caso podrían entrar en juego las revisiones que está realizando la AIReF sobre el gasto público, que aún no se han dado a conocer en su totalidad, pero que el Gobierno ya ha incorporado –1.500 millones de euros en el caso de los incentivos al empleo, el 60% del total, y otros 1.500 millones por ahorros en el gasto farmacéutico no hospitalario–.

 

Según detalla el informe de AIReF, la estrategia fiscal prevista en el Programa de Estabilidad no plantea esfuerzo fiscal alguno en 2019 –con Presupuestos prorrogados– y distribuye el esfuerzo a realizar de manera uniforme entre los años 2020 y 2022.

No obstante, la aportación de la actividad económica a esta reducción de déficit es escasa y está concentrada en 2019, ya que el ciclo previsto por el Gobierno alcanza su punto de madurez en 2020 y apenas hace aportaciones a partir de entonces, adelantando la llegada al máximo cíclico frente a las estimaciones de la AIReF, en las cuales la evolución cíclica sigue contribuyendo al cierre del déficit durante todo el periodo de previsión.

Del grueso de la corrección (1,7 puntos porcentuales) se fía, por lo tanto, al esfuerzo estructural, es decir, “nuevas medidas que se distribuyen de manera uniforme en el período 2020-2022”, con un promedio anual de 0,6 puntos de PIB. En este punto, la evaluación de la AIReF, si bien coincide con la prevista en el Programa de Estabilidad en los años 2019 y 2020, difiere en los esfuerzos previstos en 2021 y 2022.  “Para los años 2021 y 2022, la AIReF considera que no existen, a priori, medidas suficientes que justifiquen los esfuerzos estimados por el Gobierno”, precisa el informe.

No cuadran las previsiones de déficit

No obstante, la AIReF, ya centrada en sus propios cálculos, tampoco cree que vaya a ser posible acabar con el desfase de ingresos y gastos en 2022, como prevé el Gobierno. Concretamente, la Autoridad Fiscal estima que aún quedará un 0,5% del déficit por absorber en ese año, principalmente porque los ingresos se desviarán en unas tres décimas y los gastos en otras dos a lo largo de los cuatro años de medición.

De un lado, el Gobierno estima que el peso de los ingresos sobre el PIB aumentará en 1,8 puntos hasta 2022, frente a los 1,5 puntos que prevé la AIReF.  La principal diferencia es que la Autoridad Fiscal estima que la recaudación derivada de la implementación de medidas será dos décimas inferior, unos 2.500 millones de euros, y otro responde a una menor aportación del ciclo económico.

A modo de ejemplo, el Gobierno espera que el IRPF crezca de medida entre 2019 y 2022 un 6,1% como respuesta al crecimiento del empleo y los salarios, mientras que la AIReF no cree que la subida supere el 5%.