El pasado 4 de abril el Ayuntamiento de Madrid de Manuela Carmena tramitó una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana: la idea declarada por el área de Urbanismo (o Desarrollo Urbano Sostenible) era recuperar para uso y disfrute de los madrileños el edificio que fue sede de la antigua fábrica de Clesa, una empresa de productos lácteos que echó el cierre en 2012. «Será el Matadero del Norte», declaró solemne el delegado de Urbanismo José Manuel Calvo. «Un gran contenedor cultural», añadió el concejal. Situado en el distrito de Fuencarral-El Pardo, el proyecto impulsado por Metrovacesa se localiza a escasos metros de la futura Operación Chamartín, rebautizada como Madrid Nuevo Norte. Nuevo Norte es el mayor proyecto inmobiliario del país.

La fábrica, ahora vacía, fue levantada en 1962 por el arquitecto Alejandro de la Sota, y es de las primeras estructuras en utilizar hormigón pretensado en España. Actualmente la Comisión Institucional para la Protección del Patrimonio Histórico Artístico y Natural (CIPPHAN) estudia incluir este edificio en el catálogo de figuras protegidas del ayuntamiento. «El destino final de la parcela», de 37.926,70 metros cuadrados, «es que se vincule a la cultura, con la creación de dotaciones públicas de servicios colectivos», expuso en abril Urbanismo.

Según dijo Urbanismo, «el destino de la parcela es que se vincule a la cultura»

La actuación abarca en total 88.702 metros cuadrados, porque junto a los terrenos de Clesa hay otra parcela aún más grande que también se ve afectada por la modificación puntual. Según lo anunciado por el ayuntamiento, esta zona no abarcará viviendas pero sí hoteles, apartamentos turísticos, tiendas, restaurantes y oficinas que darán servicio al Hospital Ramón y Cajal, contiguo a Clesa; y se creará la Ciudad de la Medicina, una residencia para los estudiantes que realicen el MIR. Y se ampliará el apeadero de la estación de Cercanías, además de mejorarse las conexiones peatonales entre la fábrica, el hospital y la estación de Renfe.

En la web municipal

Pero la documentación del expediente del proyecto publicada el pasado 10 de mayo y cuyo periodo de información pública termina el 10 de junio revela elementos de los que no se ha informado hasta la fecha: la existencia de dos torres, una con una altura máxima proyectada de 80 metros (muy similar a la del edificio La Vela, del BBVA, en el Barrio de Las Tablas) y otra todavía mayor, de 128 metros cuadrados, por lo que estaría entre los rascacielos más altos de España.

Este detalle fue recogido por la cuenta de Twitter @MadridMetropol1 y ha sido corroborado por este medio. El área de DUS no ha hecho declaraciones. En la memoria del proyecto publicada por la Dirección General de Planeamiento y Gestión Urbanística se recoge la presencia de «bloques de alturas comprendidas entre 5 y 32 plantas, destinadas a uso de servicios terciarios».

La memoria habla de un «aumento de la altura» para la «obtención de espacios libres»

Más adelante se habla de un «aumento de la altura edificable en la nueva parcela «como consecuencia de que la superficie privada de la parcela» de Clesa «se ve reducida notablemente». Y después: «Se ha llegado a la conclusión de que resulta más adecuado agrupar la edificabilidad en altura liberando suelo (…) para la obtención de espacios libres de parcela que contribuyan a la mejor ordenación del entorno».

El pasado 25 de mayo el diario Expansión publicó fotografías en exclusiva del proyecto que acometerá el estudio del arquitecto Carlos Rubio Carvajal. Metrovacesa impulsará el norte de Madrid», titulaba el diario económico. El texto contenía detalles del proyecto: «La zona de oficinas será la predominante, con unos 44.000 metros cuadrados, se situará lo más próxima al hospital y a las líneas ferroviarias, y contará con una altura máxima de 33 metros». Estos 33 metros podrían ser un error y referirse en realidad al número de plantas, según la documentación expuesta en la web del ayuntamiento.

Metrovacesa: «Queremos mejorar la ciudad pero también rentabilidad»

Inicialmente Metrovacesa apalabró con el anterior equipo de Gobierno de Ana Botella la construcción de viviendas residenciales, un uso que la compañía ya ha cambiado a terciario -oficinas, etcétera- por exigencias del equipo de Gobierno de Ahora Madrid, que con alta probabilidad saldrá del ayuntamiento tras no lograr la mayoría absoluta la lista de Manuela Carmena. La compañía se adaptó a esta exigencia y finalmente han sacado adelante con el visto bueno de Cibeles este plan a días de las pasadas elecciones municipales.

Metrovacesa ya ha anunciado una inversión de 260 millones de euros que la inmobiliaria espera recuperar vendiendo los edificios erigidos. «Tenemos unos principios que queremos incorporar a este proyecto, como son la mejora la ciudad, pero también que sea rentable, ya que nos debemos a nuestros accionistas», declara un directivo de Metrovacesa a Expansión. Ciertamente, la antigua fábrica de Clesa no solo va a convertirse en un «Matadero del Norte», sino igualmente en un negocio bastante lucrativo.