Más ajustes de costes. Esta es la receta que el Banco Central Europeo (BCE) vuelve a aconsejar a la banca para hacer frente a las dificultades que le vienen azotando en los últimos tiempos. Así lo ha recalcado este jueves el vicepresidente de la institución, Luis de Guindos, durante su intervención en el seminarios Las finanzas sostenibles y su importancia en el futuro de la economía, organizadas por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y la APIE y con el patrocinio de BBVA.

«Hay un claro exceso de capacidad en la banca europea», señaló Guindos, quien señaló que «el mayor riesgo para el sector financiero europeo es la baja rentabilidad de los bancos».

Con estas palabras, el exministro español de Economía vuelve a poner el foco en la necesidad de ajustes en las entidades financieras y la conveniencia de que se siga avanzando en la consolidación del sector a través de fusiones como el mejor medio para subsanar las debilidades que atosigan a los bancos y que se plasman también en sus bajas valoraciones, lo que acaba limitando su capacidad para captar capital en los mercados y, por ende, para financiar la economía.

Así, volvió a alentar las fusiones entre entidades de distintos países («si estamos avanzando en una Unión Monetaria es deseable que se puedan producir fusiones transfronterizas en la región», indicó), aunque reconoció que siguen existiendo normativas nacionales que hacen muy difícil estos procesos.

Asegura que las políticas del BCE han tenido un saldo positivo para la situación de los bancos europeos

En cambio, Guindos se opuso al discurso imperante entre las entidades, según el cual la raíz de sus problemas es la prolongación en el tiempo del escenario de tipos de interés bajos en la Eurozona. «Creemos que los efectos positivos de los tipos bajos superan los posibles efectos negativos», recalcó el vicepresidente del banco central, cerrando la puerta, por el momento, a la adopción de medidas que mitiguen el impacto de esta situación en los balances de los bancos. Además, advirtió, «el objetivo del BCE es la estabilidad de los precios, no la rentabilidad de la banca».

En su opinión, la mejora de la actividad económica que se deriva del escenario de tipos negativos favorece la reducción de los activos problemáticos de la banca (una de las tareas pendientes, que también ajan la rentabilidad del sector) y favorece un repunte del volumen crediticio, que es positivo para el negocio del sector.

El vicepresidente del BCE situó la debilidad de los bancos europeos en el marco de los riesgos que actualmente oscurecen las perspectivas de la economía europea y que han obligado en las últimas semanas a la institución que preside Mario Draghi a posponer cualquier subida de los tipos de interés hasta, al menos, el verano de 2020, mientras se plantea ya una nueva ronda de medidas de estímulo. «Los riesgos para la economía europea están claramente sesgados a la baja», comentó, mencionando como los principales peligros la situación del Brexit y la amenaza de la guerra comercial.

En esta situación, Guindos ha insistido en el compromiso del banco central de actuar, con todas las medidas a su alcance, si fuera necesario, para combatir el debilitamiento de la región.

Las recientes promesas de la institución, no obstante, no han evitado en las últimas semanas una reacción escéptica de los mercados, plasmada de forma contundente en el desplome que han registrado las expectativas de inflación a largo plazo del mercado, que parecen evidenciar cierta desconfianza de los inversores sobre el margen del BCE para alcanzar sus objetivos. Ante esto, el vicepresidente del BCE mantiene que «los mercados son muy volátiles y suelen sobrerreaccionar. Nosotros no podemos permitirnos ser igual de volátiles que el mercado».

Además, recordó que el banco central ya logró salir airoso hace unos años, cuando parecía que la amenaza de la deflación se cernía en la Eurozona, invitando así a confiar en la capacidad de la institución. Una confianza, que, en su opinión, debe mantenerse más allá del mandato del actual presidente, Mario Draghi, que concluye a finales del próximo octubre. «Draghi ha sido un magnífico presidente, pero el BCE es una estructura. Es mucho más que su presidente», ha afirmado.

Guindos señala que la salida de Draghi en octubre no afectará al trabajo del banco central

El exministro español quiso evitar pronunciarse sobre asuntos específicos de España, especialmente los de carácter político, aunque sí lanzó una advertencia general contra los riesgos de que se reviertan algunas de las reformas adoptadas en Europa tras la crisis y que se consideran clave de la recuperación vivida en los últimos tiempos.

Guindos también tuvo tiempo para repasar algunas de las cuestiones clave de la banca española en la actualidad, como la privatización de Bankia, de la que se mostró convencido que se reanudará «cuando el Gobierno, el Frob y la propia entidad encuentren el momento oportuno».

Respecto a la investigación de BBVA por el caso de supuesto espionaje dirigido por el excomisario José Manuel Villarejo durante la presidencia de Francisco González, repitió su petición de que se investigue de forma rápida y profunda, aunque apuntó a que lo fundamental será lo que decida la Justicia.

Por último, se refirió a la reciente petición del Banco de España para que el sector financiero español refuerce sus ratios de capital, señalando que «es normal que el supervisor se sienta más cómodo cuanto mayor sea la solvencia de los bancos», pero también puso en valor que «no todo es capital» y que, aunque el sector español pueda estar ligeramente peor que sus homólogos europeos según estas métricas, «hay otras cuestiones como las provisiones o la situación de los activos ponderados por riesgo que pueden entenderse como ventajas de las entidades españolas.